lunes, 31 de agosto de 2015

Lectura de "Pórtico", de Frederik Pohl.

Hace un tiempo, escuchando la sección "Negro sobre blanco" del podcast "La Órbita de Endor", salió a la palestra esta obra. Publicada en 1977, inició una saga que, por lo pronto y tras una recomendación, yo no seguiré leyendo. Recibió el Nebula del mismo año y tres premios más en el 78.

En las 365 páginas de la versión castellana de la editorial Nova, me encontré con una breve introducción de Miquel Barceló y con la novela de ciencia ficción que a más de uno encandiló. Me encuentro entre ellos.

Capítulo a capítulo se desarrollan dos tramas con un mismo protagonista: Robinette Broadhead. Y cada trama ocupa un capítulo, de tal modo que asistimos a dos tiempos distintos, según el capítulo sea par o impar. La verdad es que al final, asistimos al tiempo actual y al tiempo recordado al mismo tiempo, aterrándonos el descubrimiento de una ruptura del continuo espacio-tiempo de la que el protagonista tiene culpa y no la tiene. Ánimo, enfrascaros en la lectura y lo entenderéis.

En vuelo rápido, estamos ante un hombre que se somete a terapia psicológica, debido a un dolor que le corroe e impide ser feliz. No solo aparecen sus traumas de infancia y juventud sino que se desarrolla la historia reciente que desembocó en su vida de héroe actual, tras la cual palpita la sombra de una decisión fatal. El universo que conoce es el nuestro, tras el descubrimiento de Pórtico y Pórtico Dos. Instalaciones extraterrestres, ambas, desde las que despegan naves hacia destinos desconocidos. Quienes se atreven a subir a ellas, los prospectores, nunca saben si encontrarán algo al final del viaje de ida o si regresarán para contarlo. Salpicando las páginas, tendremos ocasión de culturizarnos un poco con las notas que, en forma de anuncio, registro de vuelo y fragmento de conferencia, nos darán algún conocimiento a mayores del universo, la desaparecida raza de los Heechee o detalles del tiempo y costumbres.

Me gustó el ritmo narrativo, sacando algunas páginas intermedias, en la época de la vida en Pórtico. Y que se mantengan las dos tramas no cansa porque se van complementando los datos y las piezas, mostrando la vida y obras del protagonista y sus adláteres en la busca de una vida mejor y siguiendo la pista de los extraterrestres que abandonaron un día ambas instalaciones Pórtico. Siendo autoconclusiva, y sabiendo ya de sus continuaciones, es una obra abierta, con muchos interrogantes por desvelar y con la posibilidad de nuevas aventuras. Al menos, el prospector Broadhead está en camino al cambio y eso crea expectativas en cuanto a que se reanime y vuelva al espacio; los interrogantes sobre los Heechee y su tecnología siguen en el aire, no digamos ya sobre su conformación física, su historia y el por qué de su desaparición; hay vida fuera de la Tierra y nos quedan muchas cosas que saber sobre un día cotidiano en Venus, por ejemplo, o que nos cuenten más sobre las ratas de túnel.

La lectura es sencilla, aunque hay detalles y situaciones que solo las entenderemos si seguimos leyendo. Las explicaciones llegan pronto pero, más de una vez, primero se nos ofrece algo (ya sea un nombre o un artefacto) que hasta unas páginas más adelante no sabremos bien de qué se trata. ¿Ralentiza la lectura? Pues no, más bien, la agiliza, sabiendo que pronto sabremos algo más.

viernes, 28 de agosto de 2015

Diversión litúrgica.

Estos días de tanta movida apostólica y celebrativa, entre la novena de san Pedro en Olás y las misas por intenciones varias, son maravillosos para rehojar el Misal y disfrutar con la diversidad de oraciones que se pueden elegir. 
 
Bien es verdad que hay semanas en las que memorias o fiestas nos imponen una selección muy concreta pero ¿qué decir de tantas jornadas "libres"? Aquí puede salirse uno del esquema de domingo que rige la semana para buscar Misas por intenciones varias, elegir una Plegaria Eucarística que no sea la II o conmemorar algún santo que sea de probada devoción en el pueblo. 
 
No sé en otras latitudes pero lo que es en nuestros pueblos, prima la intención de Misa por los difuntos. Hasta hay quien elige ir o no ir según el difunto por quien se aplique. Y esto nos empobrece y nos lleva a prácticas donde el degenere está asegurado. Véase, si no, lo que pasa cuando no nombras en su sitio al familiar por el que te piden la Misa o cuando dices que en la Eucaristía del domingo siguiente caben todas las intenciones pensables y decibles pero no una solita que dé gusto a una solita familia.
 
Y ya no digamos lo bien que te lo puedes pasar si decides emprenderla con los posibles saludos iniciales y petición de perdón (porque hay vida más allá del "Yo confieso") o las aclamaciones tras la consagración. Lo mismo digamos en cuanto a bendiciones y despedidas.
 
Decididamente, animo y yo mismo lo hago, a revisar y reconocer el Misal Romano; inventarse menos moniciones y sacar más opciones de lo que ya está escrito; enseñar a los feligreses las distintas opciones que la celebración nos propone en cuanto a diálogos sacerdote-fiel y unir, alguna vez, la celebración de Laudes o Vísperas.
 
Diviértanse sanamente, ea.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Un estudio sobre Poe y su influencia en España.

El regreso a la biblioteca pública de la calle Concejo, en Ourense, me ha llevado por las oscuras sendas de lo fantástico en el s. XIX. Y es algo que no me cuesta, ya que gusto de relatos de esa ápoca desde hace años. Lo bueno es haberlos conocido hace años y poder ahora releer y ampliar lecturas. Eso, las lecturas y relecturas, junto a las dramatizaciones radiofónicas que Juan José Plans y su equipo realizaron hace años. Cito al programa "Historias" de RNE, aunque hay varios programas que he tenido oportunidad de conocer estos últimos años, en forma de podcast.
 
 Hoy, de todos modos, no he terminado una obra de la época sino un breve estudio acerca de nuestra literatura patria fantástica a lo largo de todo el XIX y la influencia que, sobre todo, ejerció Edgar Allan Poe. He leído casi de un tirón "La sombra del cuervo. Edgar Allan Poe y la literatura fantástica española del siglo XIX", de David Roas, en Devenir Ensayo, libro número 24 de la colección, Madrid 2011. 209 páginas interesantes y ágiles. Tanto que he tenido que para en algún momento, ante el delirio de las obras y autores citados, que son muchos, y la información contenida. Pero es que eso mismo es lo que me llevaba a una página más: que es un estudio ágil, que lo disfrutas leyendo y te animas a seguir y seguir.

Amén de una bibliografía donde se aúnan obras literarias y, sobre todo, estudios sobre las mismas y otras, sobre épocas y narrativas y autores, tenemos una obra densa de lectura sencilla. Vamos, que se deja leer y te permite tomar notas y ampliar luego las investigaciones personales. Aúna ambos disfrutes. Las veces que he tenido que pararme a investigar léxico técnico, que algo hay, son pocas, con lo cual puedes ejecutar una lectura seguida interesante y amena, divulgativa, sin perder en profundidad.

Comienza con la metodología que seguirá, la crítica a los escritos anteriores a su investigación y la exposición histórica de la situación literaria española, concretada en el ámbito de lo fantástico. Ante la perspectiva de un país donde lo fantástico quedaba relegado a consumos minoritarios y producciones censuradas o poco valoradas por los críticos, tenemos un siglo XIX que se mueve entre los relatos pseudofantásticos (los hechos parecen preternaturales y se explican o sobrenaturales y se manifiesta un acto de fe o de crítica moral), lo fantástico legendario y lo gótico. Pronto aparece en escena E. T. A. Hoffmann y se hace sentir su influencia, llevando a lectores y escritores a mundos que parecen reales en sus formas físicas pero cuyas leyes son de corte onírico y fantástico. Esto, sobre todo, en la primera mitad de 1800. Poe, por vía de traducciones francesas y, a continuación, adaptaciones y traducciones al castellano, entrará con bastante buena fortuna, a partir de 1856.

Ya el libro os dará datos más precisos en cuanto a autores, fechas y obras. Y es que los capítulos centrales del estudio están dedicados a estas obras que dan a conocer a Edgar Allan Poe en España, cómo fueron criticadas (para bien y para mal) y cómo influyeron en algunos autores. No faltarán referencias pero la mayor parte de citas son del orden de la literaratura narrativa, echando en falta un vistazo mayor a la poesía, cosa que uno se espera con la sombra del animal citado en el título del libro. ¿Desmerece por ello? Para nada. 

Como digo, he disfrutado de la lectura de este ensayo y me he alegrado de su existencia. Temo ahora no llevarme muchos datos y conclusiones en la mollera pero sí animo a que alguien más lo pida en la biblioteca y aumente las marcas de fechas de préstamo en su primera hoja.

jueves, 13 de agosto de 2015

Leído "El gran ritual" de Juan José Plans.


La edición que tengo ante mí es de 2012, de la editorial La Página, en su sección de Sýnoros Narrativa, con ISBN: 978-84-15607-05-2.

Es el segundo libro que voy a buscar a la biblioteca pública de Ourense y, curiosamente, el segundo que me llevo y le ponen el folio para las fechas de devolución. Vamos, que regreso a la costumbre de llevar libros y resulta que los dos primeros son recién estrenados. El primero fue el estudio literario que hizo Lovecraft sobre el "horror cósmico".

Y este es de un autor español que ahora comienzo a disfrutar en su dimensión literaria. Hasta ahora, lo hice escuchándole; ahora ya le leo. Le conocí hace años, en realidad conocí hace tiempo su voz. Fue en la nocturna escapada a mundos de fantasía y terror de cada domingo... o madrugada de lunes, siguiendo sus pasos en RNE, Radio1, en el programa "Historias". Luego, gracias a Youtube, pude verle haciendo televisón y en algunas entrevistas. Enterado de su muerte, pocos días después, pude escuchar el eco de su paso, mortecino pero firme, en forma de póstumos honores.

El caso es que este libro me lo encontré de casualidad, buscando en la biblioteca un estudio gallego sobre la narrativa de horror, de Poe a Lovecraft. Estaba en una estantería, como otras novedades literarias, y sus letras amarillas, como si fuesen una funesta orden real chamberiana, me subyugaron. Ya no hubo más pasos y el libro salió de mi mano para, ya en el crepúsculo del hogar, hablarme y trasladarme por sus arcanos vericuetos oscuros de tinta.

 La transportación, casi brusca, fue a dar con mis anhelos a un perdido pueblo de la montaña asturiana. Allí fui testigo de la superstición y la fe, de la fuerza de pasiones ancestrales que muestran al ser humano como la continua potencia entre lo tremebundo y lo bello, de la magia de la naturaleza y la fuerza de los aldeanos que la temen y le sonríen. Plans, como un patriarca en una noche de invierno, va reuniendo a sus personajes en torno a las hogueras de la quema de una mujer, de la noche de san Juan, de la intimidad, de la amistad y el amor, de las familias necesitadas y de los acérrimos enemigos que extienden su odio a las generaciones venideras, del misterio, las costumbres y los conjuros... y de la ciencia ficción. Hay esperanza, humanismo, un final abierto gracias al cariño y la voluntad que se conjuntan entre un hombre y una mujer, hay hasta la bendición del anciano sacerdote que se desvive por sus fieles, sin ocultarles que es como ellos.

Básicamente, descubrí el alma y las acciones de unas gentes montañesas que unas veces saben vivir y se alegran con las fuerzas naturales y sobrenaturales y, otras veces, sucumben a la fuerza oscura que destila una mirada aviesa y solo sabe pronunciar muerte. Visité las casas de aquellos aguerridos que conjuran el mal con ensalmos y bendiciones o amuletos pero no siempre lo exorcizan de sus propios corazones. Y viajé un poco más allá, sí, sin moverme del pueblo. Porque algunos aldeanos se fueron y regresaron, siendo distintos. Algunos acabaron, huyendo, y dejan detrás rencor o desasosiego... hasta el final, que los que marchan son los que dejan esperanza. Pero no solo hay viaje por la montaña y la ciudad y el mar. No, hay más, hay noticias lejanas de desconocidas estrellas.

Si se quiere un resumen, digo que es la aventura y desventura de un pueblo y sus gentes.  Pueblo de montaña donde la presencia de Dios es tan creída como la del demonio y sus brujas, como la de los trasgos y las xanas. Allí, hay la sospecha de brujerías, hay amores y odios, con sus consecuencias de redención o de destrucción y miedo. Sí, ves familias separadas y enemigas y sus propios Romeo y Julieta. Sigues la vida natural de los cultivos y los animales, con la presencia cercana de la nieve, por un lado, y el calor del verano y la noche de san Juan, por otro. Pero la vida se extiende más allá de la aldea y viajaremos de la mano de quienes un día se fueron. Al volver, no solo se contarán las historias de lugares lejanos sino que se descubrirán los cambios operados en los viajeros. Y habrá reencuentros, no siempre felices. Unos volverán, algunos marcharán. El destino de "lo que tiene que ser" los conduce a la muerte o a la esperanza. En medio de todo esto, la luz de las hogueras en la festiva noche de san Juan, donde se espera a la estrella del santo y su bendición. Estrella que baja a las cercanías del pueblo y brilla con una inusitada intensidad y cercanía. Lo que a ella sigue será fatal. Pero, ¿cuántas veces en nuestro cotidiano rular no sigue el mal a lo bueno? Al final, esperanza. Y nada fácil, por cierto, y parida como un niño inesperado. Inesperado y hasta temido.

Es una inmersión en el alma asturiana con sus demonios, supersticiones, fe y cultura. Es una novela donde la ciencia ficción se hace un hueco y este es pequeño pero significativo. Es una novela costumbrista pero también mágica y espacial. Hay detalles de la vida cotidiana en la montaña y continuos diálogos donde dichos y refranes se dan cita. Hay hasta reflexiones acerca de la vida, de nuestro paso por ella, de la lucha entre el odio y el amor y sus consecuencias para un pequeño pueblo, de nuestro lugar en el cosmos.

Termino la lectura entre nuberos y amenaza de lluvia, con el espectral baile de la luz solar tras la espesura nebular. Ourense, jueves 13 de agosto de 2015.
No se me hizo fácil la lectura pero ahora que reposo de ella puedo decir que vale la pena. Es una novela donde estás, desde el principio, en medio de la gente y sus dichos. Apareces sin posibilidad de conocerles. Solo puedes seguir y desvelar lo que las páginas contienen. Y aplicártelo. Porque no es un escrito de evasión sino que contiene historias que todos los días nos encontramos y tiene una serie de reflexiones en las que podemos profundizar y tiene opciones que tantas veces son decisiones que hemos de tomar. Por mucho temor que atenace, Juan José Plans, una vez más, nos lleva a creer en la esperanza y el amor. Y el miedo.