sábado, 31 de octubre de 2026

Paseo por Santiago 19/10/2026

 Qué delicia el paseo por lugares conocidos, pero cuyos detalles a veces se nos pasan, con personas de especial mención y con una atención afinada y destinada a espacios donde no siempre la mirada se posa. Así, redescubrir rincones de Santiago, compartirlos y darles un nuevo contenido de recuerdos fue la maravilla dedicación de aquel soleado lunes de octubre.

Dejemos constancia para el futuro, incierto y repleto de posibilidades, aunque también de incertidumbres y de la sospecha de... ¡De nada! Solo existe hoy el recuerdo y un recuerdo agradecido y radiante, tanto como aquel sol otoñal que se vistió de calidez, contrastando con la fresca, o fría, sombra de esquinas y recovecos de una ciudad tan paseada como quizás desconocida.

Tras degustar la sabrosa croca de Pepa A Loba, paseamos por las añejas calles de piedra, comentando cómo un día gris y lluvioso dota a los soportales de una vida diferente. No faltaron las referencias a lugares como la chuchería Pecados de Compostela (¿cuál es tu pecado capital favorito?) o la fachada de la cercana iglesia de santa María Salomé, con la Virgen saludando y mostrando su embarazo.

Pasamos a la Alameda, donde el colorido homenaje a dos hermanas santiaguesas nos recibe y su historia impone tanto como anima.


Cerca, el mirador a la catedral y el banco donde la efigie calma de Valle Inclán te anima a sentarte en silencio, quizás leyendo alguna de sus obras menos conocidas. Por ejemplo, saborear su particulares ejercicios espirituales y normas estéticas, vertidas en La lámpara maravillosa...


Y no hace falta caminar mucho para disfrutar de un asiento semicircular que apunta al palco de la música. ¿Sabíais que si uno se sienta en un extremo y otro en el opuesto puedes hablar sin levantar la voz y sorprenderte de una clara conversa a distancia?

Dicen algunos que las piedras hablan, pero creo que no todos las escuchamos o podemos descifrar su mensaje. ¿Valdrá la pena pararse ante la fachada de Platerías a intentar descubrirlo y guardarlo en la piedra de la intuición y el hálito del corazón? Quizás, y de no ser así, al menos parémonos para descubrir curiosidades como la sirena o el hombre verde. 

 


El paseo azaroso nos conduce a la plaza de la Quintana, o de las Quintana, pues la inferior es la de muertos y la superior la de vivos. En una, la iluminación nocturna crea la sombra de un peregrino. 


En la otra, la perspectiva de la puerta santa, junto a los comentarios sobre el rito asociado de apertura, se acompañó de un rico postre y café. 

El ascenso de las ajetreadas calles conlleva la calma en el paso, la atención en la mirada, el repaso de la historia, más allá de las historias que se comparten sin mucha investigación ni crítica. Así, ponemos voz a la quema de María Rodrigues, "relajada" por bruja por la Inquisición y cuya historia conocemos con más detalle gracias a Manu Carballal, que sucedió en la Plaza de Cervantes, donde no solo nos paramos ante la fuente central, sino que entramos en la bien surtida librería Couceiro. 

La búsqueda de sol y un calor especial, que la sombra de los edificios y la masiva presencia humana nos restaba, guio los pasos por delante de la capilla de las ánimas, con su impresionante frontal con las llamas purificadoras del purgatorio. De esa concepción católica surge la conversación que nos lleva a los tradicionales petos de ánimas y la cercanía que el gallego de hace años sentía por sus difuntos.


 

San Domingos de Bonaval, a un paso del Museo do Pobo Galego, fue la parada obligada para reponer fuerzas, amparados en su calma y soleada escalera pétrea. Cerca, una construcción tradicional, un cruceiro.

La tarde cae, la cercanía de la despedida desanima, el ambiente caldea los ánimos y quedan en el tintero historias y sueños que, quizás esta misma noche, paseen por los rincones visitados y dejen un suspiro en los soñados por pisar.

Un último paseo transita en los límites de la tarde y la noche, con el fulgurante rayo solar rojizo y la contemplación desde la sombra de la bella fría luz selénica... 

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