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martes, 25 de julio de 2023

Con Antonio y Viky, 24/07/2023

¡Qué gozada esta visita y el descubrimiento que nos deparó un paseo vespertino por tierras de Celanova! Con Antonio y Viky nos marcamos el reto de descubrir algún recuerdo y emplazamientos de la película dirigida por Pedro Olea, 'El bosque del lobo'. Datos sueltos del reciente homenaje al director nos dieron las pistas suficientes, junto al descubrimiento casual, realizado hace unos años ya, de una sencilla placa aún hoy situada en una de las calles más transitadas de la villa ourensana.

 


Bajo un cielo nublado que dejaba pasar el sol por momentos, disfrutando de temperaturas frescas para lo que estamos generalmente acostumbrados, emprendimos viaje hasta la iglesia parroquial de santa Baia, en el ayuntamiento de A Bola, limítrofe con Celanova. Llama la atención su cementerio, con sepulturas de diferente factura y adorno. Solo por esto ya valdría la pena volver con calma. Pero nosotros íbamos con ansia de responder a una pregunta: ¿fue aquí donde se filmó parte de la película 'El bosque del lobo'?

 


Desde hace tiempo yo tenía en la cabeza que sí, que ese lateral de la iglesia, que se ve nada más iniciar la bajada hasta la puerta de entrada, era uno que salía una o dos veces en el filme. Además de repasar las escenas, teníamos un magnífico documento esperándonos a la puerta del diestro: el cartel informativo que se colocó con motivo del OUFF 27, el pasado 2022. Gracias a su texto y una foto, quedaba claro que estábamos en el escenario correcto.

 



 

El segundo paso fue dirigirnos a la villa de san Rosendo. Gracias a su amplio aparcamiento a los pies del monasterio, pudimos encontrar pronto sitio y vislumbrar una de las joyas celanovesas: el  pequeño oratorio o capilla de san Miguel, levantado por orden del hermano de san Rosendo, Froila, rematado en el 942. Con cada amanecer equinocial, primavera y otoño, varios curiosos se aremolinan en la parte trasera para ver un curioso fenómeno, como es el paso de los primeros rayos del sol por los ventanucos, perfectamente alineados.

Enfilando la calle Emilia Pardo Bazán (¡segunda vez que nos la encontramos en nuestro camino, Antonio y Viky!), decidimos realizar dos visitas: a un grafiti moderno y una placa. Dos sencillas muestras urbanas que tienen su historia detrás: el grafiti recuerda otro, presente en la fachada del monasterio de san Salvador, que habla de una publicación única, 'Adiante'; la placa recuerda la filmación de 'El bosque del lobo' en determinada casa, además de homenajear al actor protagonista, José Luis López Vázquez.


Impresiona el edificio de piedra, con la plaza completamente libre de coches (¿Os acordáis cómo estaba hace unos años?). Y tuvimos la ventura de hallar la puerta de la iglesia abierta, franqueado el acceso a un espacio sacro donde el arte se despliega en un sinfín de imágenes y formas que llaman la atención de devotos y curiosos. Llegamos a la hora en que un joven sacerdote iniciaba la exposición del Santísimo para su adoración. Por respeto, no nos acercamos al altar, donde hallaríamos curiosidades como la presencia de una figura con gafitas o donde nos podríamos perder buscando santos y reliquias, elevando la vista a la cima de esa obra impresionante de Francisco de Castro Canseco. Sí nos perdimos en los vericuetos y figuras de los retablos laterales.

Lejos de ser un obstáculo, el que esta zona no se halle iluminada sino por la luz natural, creando ámbitos amplios de sombras y tinieblas, es una invitación a la calma y el susurro. Así, puede uno descubrir la silente presencia de un atormentado demonio, sufriendo bajo el pie del potente arcángel Miguel, o el calmo despliegue a lo largo de varias columnitas de múltiples cabecitas infantiles con alas.

También nos detuvimos un instante ante el san Juan bautista que encontramos nada más entrar por el lado izquierdo. Pronto surgieron las comparativas con las imágenes de san Juan de Louredo. Por ejemplo, tiene el de Celanova el dedo de la mano izquierda cara abajo, señalando a una oveja que oculta su cara con un definido giro de cuello. 


Pues las ovejas de Louredo muestran dos posturas: una gira su cuello para el bautista, que no le hace caso y su mirada se fija en el cielo, mientras extiende a lo alto tres dedos; la otra, sita en la pequeña imagen procesional, es de corte más estático, quedando cara el pueblo, acostada sobre el vientre. Pero, ¡ojo!, el dedo de la imagen del bautista apunta cara ella, estando su brazo flexionado y la mano en arco, con el índice extendido.

La visita continuó por el templo, por su zona de entrada, fijándonos en el imponente y calmo san Rosendo, en el coro central y el alto órgano.

Continuamos por el claustro, donde varias figuras nos fueron llamando la atención, conforme nos fijábamos. Así, al nada de entrar, flexionamos los cuellos para ver como desde el techo tres ángeles circundaban una imagen central. Todos se proyectaban, tridimensionalmente, cara el espectador.

 


Pero, ¿qué era aquello? Donde deberíamos encontrar un cuarto ángel, que cerraría la simetría cuadrangular, lo que veíamos era una cabeza surgiendo de la frondosa vegetación. ¡Cómo no iba a surgir la imagen cinematográfica de 'Amanece, que no es poco'! Recordamos entonces aquello de que a una vecina le había salido un hombre en su sembrado.

 

 

 

 

El paseo por la zona abierta del claustro deparó nuevas sorpresas. Así, la tremenda cantidad de monstruos que embellecían lo que son desagües pluviales, con detalles por todos los lados, incluidos genitales masculinos.


 

O la cantidad de relojes de sol que vimos. Cuatro en los cuatro lados, cada uno en la zona alta, en el centro de cada pared. Cada uno con características propias, imagino que para adaptarse a la particular localización y la incidencia de los rayos solares.

 



Una preciosa tarde de temperaturas suaves que nos posibilitaron un buen paseo por la villa y que bien puede repetirse en el futuro con quien guste.

miércoles, 30 de marzo de 2022

La muerte desciende ligera, dirigida por Leopoldo Savona

Miskatonic Vídeos es una de esas referencias que conocí hace años y en la que compré algunos de sus títulos, resultando siempre sorprendente su material, en este caso en formato DVD.

'La muerte desciende ligera', dirigida por Leopoldo Savona, 1972. 

Un título actual, con su carga de crítica social, mirando cara los corruptos que se meten en política, por ejemplo, aunque no son el único ejemplo. De hecho, una escena que me llamó la atención muestra a dos complices criminales pasando ante un policía. Como se comportan elegantemente y tienen buena pinta, el agente se toma a chanza la confesión que le hacen de su crimen. Por el contrario, a continuación, la cámara sigue a los criminales y se para con un grupo de jóvenes que critican e insultan al sistema. Los criminales van bien vestidos y pasan por personas respetables, mientras que los muchachos parecen unos tirados que solo viven en la noche y la fiesta embriagadora. 


El marido, cuya esposa yace muerta en una habitación, corre a hablar con Su Excelencia y le despierta, ¡¡a las ocho de la mañana!! De víctima pasa a agresor, pues le obliga a que le ayude, a pesar de que es él quien se ha metido en un lío. Normal que Su Excelencia piense en destruirle. En una serie de momentos, personajes relacionados con el marido piensan en la molestia de su presencia y lo sabemos porque escuchamos sus pensamientos.

La película comienza con un esposo que entra en la habitación de su mujer. A continuación ya se encuentra buscando ayuda de sus influyentes amigos corruptos para que tapen lo que se ha encontrado: el cadáver de su esposa. Nos quedamos con la duda del autor. Repite la escena de la habitación y a ver dónde ves agresión o un fiambre, jeje. Ves una cosa y luego, cuando la película avanza, verás que el escenario cambia radicalmente: de chica tapada con la colcha a líneas de cadáver y sangre en suelo y cama.

El caso es que el marido huye, tira de influencias y se esconde en un abandonado hotel. Un detalle curioso es que varios personajes van a compartirnos sus pensamientos, en momentos muy concretos, donde descubrimos que todos se llevan bien a la cara, pero por detrás buscan la destrucción del otro. ¡Y eso que han llegado donde están gracias a aliarse con ellos! Los compinches dudan que el hombre no haya sido el asesino, por lo que preparan una cuidada puesta en escena para hacerle confesar. Desde la perspectiva del huido y de su amante, a la que ha arrastrado con él a su escondrijo, las horas pasan lentas y comienzan a pasar cosas extrañas: el hotel ya no es un solitario escondite, sino que aparecen diferentes personas y son un reflejo del asesinato del inicio. Uno dice ser el dueño del lugar y se confiesa asesino de su esposa, de modo que pueda irse con su amante. ¡Hasta brinda por el amor tras el crimen!

Mi padre asesinó a mi madre y tú le has ayudado, dice la chica. Según pasan las horas en el solitario hotel, distintos personajes entran en acción y el marido, perdón, el viudo, comienza a perder los nervios. Instantes antes, cuando ella se estaba dando un baño, un mono luchaba por recuperar el equilibrio y volver a subir a la barra a la que le tenían sujeto. ¿Un guiño a los espectadores? Un símbolo dinámico de lo que sucede en el interior del hombre, que comienza a perder la cabeza y no distingue realidad de ficción.
 

¿Qué pasa en el hotel? ¿Hasta dónde resistirán los nervios del marido? La policía entra en un momento culmen... y el marido sigue confesando su inocencia... pero, pero ¡un nuevo crimen acaba de suceder y él lleva una navaja en la mano!

El abogado del presunto asesino le esconde en un hotel que consideraba abandonado, pero cada vez más personajes corren por sus estancias o se producen más fenónemos. Normal que el trastornado hombre no haga nada cuando contempla un solitario ritual de inmolación. ¿Realmente sucede o está todo en su mente, alterada por las horas de espera, sin saber de la suerte que correrá?

"Que gran figlio di putana", dice el tío. Vamos, que ni fueras tú mejor, majo. Este es uno de los personajes que encubre al viudo enloquecido. Un corrupto que quiere ascender en la política. El dinero que obtiene viene de fuentes turbias. Y es que 'La muerte desciende ligera', aún con sus escenas subidas de tono, con sus escenarios donde lo paranormal o la inestabilidad mental marcan el tono de una tensión que sube enteros y con la presencia esporádica de la policía, es una película donde podemos saborear la mirada a la corrupción tras los personajes. Corrupción ética, económica y política. A la contracrítica le dejan unos instantes, breves, pero enjundiosos, en la figura de aquellos jóvenes melenudos que han hecho de la noche hogar y de las ansias de cambio y violencia el mensaje. Pero la ácida realidad es que el final continúa el principio. Ninguno de los "poderosos" ha caído de su pedestal, aunque llevan en sí la semilla de la autodestrucción, ya sea porque dependen de segundones débiles, ya porque en sus mentes ya imaginan a los de abajo fuera de su senda, olvidando quizás que han llegado donde están porque los han usado como escalera.

 

 

jueves, 6 de agosto de 2020

Entrevista a Luisa Torregrosa tras 'La virgen descalza'

Muchísimas gracias por compartir un rato con nosotros y hablarnos de tu participación en el corto 'La virgen descalza', ópera prima de Lone Fleming como directora. Recientemente, me he detenido en tu personaje, por eso necesitamos conocer ahora tu perspectiva.

¿Qué relación tenías con ella y cómo entraste a trabajar bajo su dirección?

Conocía a Lone por su trabajo como actriz, siempre me fascinó esa mujer, creo que he visto casi todas sus películas. De repente un día contacta conmigo, había visto uno de mis trabajos y pensó que cuadraba en el papel de la tía del que iba a ser su primer trabajo como directora "La virgen descalza".
Quedamos en Rosa de Madrid, la tienda de ropa maravillosa de Sandra Alberti, de la que supe después que se iba a encargar del vestuario y que estaría en el reparto...casi nada...

Entre Lone y yo hubo una especie de flechazo, hablábamos y el entusiasmo se desbordaba. Ella es enérgica, fuerte, sensible y muy exhaustiva con lo que respecta al trabajo. Ya en ese primer encuentro me enseñó parte del storyboard que ella misma había hecho, unos dibujos fantásticos, me contó dónde se iba a rodar. Me habló con seguridad y al mismo tiempo humildad. Con todo eso y sus ojos verdes chisposos quedé hechizada, así que en momento dije que sí y feliz de haberlo hecho.

Tu personaje me fascina por su exquisitez, la calma y fluidez de sus gestos y expresiones. Transmites a una mujer que manda, que se mueve con delicada firmeza en su casa. ¿Cómo te preparas para un papel así? ¿Tuviste libertad para definir su carácter?

El personaje de la tía me pareció atractivo desde el principio, la visualicé. Un trabajo de época en el que el lenguaje corporal cobraba mucha importancia. La forma de expresarse, pensé que de entrada mi forma física podía enriquecer a este ser (jajjaja).

Lo que hago, mi trabajo es la performance, piezas contemporáneas que se alejan de este tipo de interpretación, así que me pareció que sería una buena experiencia. Con el guión en la mano la tía cobró vida en mi mente, su caminar, su forma de hablar, la maldad en su mirada, su gesto altivo y seguro. Contenida, amargada y una diosa manipulando. Me gustan las malas, las transgresoras, de época o contemporáneas.

Tuve plena libertad para manejar al personaje, Lone como actriz sabe cuando una interpretación es rica. Ella daba unas pautas claras y yo dejaba que la tía saliese. Había confianza mutua y eso se nota en el resultado.

Quedan en el aire incógnitas sobre ella. Por ejemplo, yo me pregunto cómo reaccionó ante las visiones en la iglesia, en el momento de la boda. ¿Grabasteis más escenas que las que vemos en la película o Lone tenía todo claro y definido desde el principio?

A nivel interno, ante las visiones que se dan en la iglesia, pensé que la tía de alguna forma ya se enfrentó en su momento a ellas. La época marcaba una relación con la religión bastante intensa. La tía intelectualmente es poderosa, fuerte. En cierta forma expía la culpa viviendo con esas visiones.

Enlace sin censura, en el que desarrollo mi trabajo con total libertad. Yo detrás y delante de la cámara. También puedes seguirme en mi cuenta de Instagram.

domingo, 2 de agosto de 2020

Luisa Torregrosa en 'La virgen descalza', corto de Lone Fleming, 2019

Luisa Torregrosa en 'La virgen descalza' (2019)


'La virgen descalza' es el primer corto dirigido por Lone Fleming, a quien, generalmente, conocemos por su faceta de actriz, aunque tiene otra menos conocida de escritora, dibujante... de artista, por hablar rápido y bien. Es una mujer que no para, a la que no faltan nuevos proyectos en el cine.


En este corto ella dirige, y comentó que hasta sopesó actuar también, pero vio que no, que lo mejor era centrarse en dirigir. Y bien que le ha salido. Su ayudante de dirección, Lucas Hidalgo, tiene mucho peso a la hora de concretar esta joyita, y es que fue él quien propuso ambientaciones y actores, tras hablar con Lone y descubrir su idea para un corto. Entre otras, fue quien le propuso a Luisa Torregrosa, a la que Lone pronto echó el ojo y dijo: ella, ¡perfecto! Luisa, por su parte, me comentó que Conocía a Lone por su trabajo como actriz, siempre me fascinó esa mujer, creo que he visto casi todas sus películas. De repente un día contacta conmigo, había visto uno de mis trabajos y pensó que cuadraba en el papel de la tía del que iba a ser su primer trabajo como directora "La virgen descalza". Quedamos en Rosa de Madrid, la tienda de ropa maravillosa de Sandra Alberti, de la que supe después que se iba a encargar del vestuario y que estaría en el reparto...casi nada... Entre Lone y yo hubo una especie de flechazo, hablábamos y el entusiasmo se desbordaba.

Así comienza a andar el personaje de la tía malvada del corto.

La mano de hierro bajo un guante de seda


La tía es una bella viuda que domina su casa con mano firme y modales refinados. Su marido era un marino manirroto, que seguramente la dejó con escasos bienes. Ella es una mujer hecha a sí misma, fuerte, con un sutil magnetismo, de fluidos gestos y sonrisa gentil. No es la típica mala que descubres por sus arrebatos de ira o sus gestos exagerados, que nadie ve, sino que es una malvada donde conviven autoridad y ternura, control y calidez humana. Solo en dos momentos sufre sendos encontronazos con la frustración y ni siquiera se descompone, sino que mantiene el tipo, mientras se recompone: con el gesto de arrancar el vestido de novia de manos de la aya y con su cara seria tras la sonrisa al padre del barón.


Siendo el ama de la casa, vive con su joven sobrina, próxima a desposarse con un joven barón, de ánimo apocado y manipulable, pero de buen corazón, y su ama de llaves, una señora mayor que se ha convertido en la madre de la joven Laura. Su matrimonio fue concertado por la tía, lo que supone tierras y dinero para aquella. Pero ha sido pensado con vistas más allá. No es el típico enlace de jovencita con señor mayor rico, sino que el prometido es joven, adinerado, aunque un tanto tontito. ¿Es quizás el hijo único, o el primogénito, que ha sido mimado, pero dispone de poco mundo y entendederas? Laura llega a reconocer que no es mal hombre, aunque sí un tanto aburrido. Estos detalles nos desvelan que la tía mira también por el bienestar de la sobrina, de paso que ella saca unos buenos réditos. Si fuera una mala malísima seguro que otro gallo cantaba. Esa ternura de la tía también se nota en cómo protege a la sobrina la noche de vísperas de la boda y en el gesto de acompañarla un rato, diciéndole que su vestido es precioso y que su madre estaría orgullosa de ella. Para nada vemos que haya gestos o tonos de voz donde podamos leer engaño en sus declaraciones.

El personaje de la tía me pareció atractivo desde el principio, la visualicé. Un trabajo de época en el que el lenguaje corporal cobraba mucha importancia. La forma de expresarse, pensé que de entrada mi forma física podía enriquecer a este ser (jajjaja). Con el guion en la mano la tía cobró vida en mi mente, su caminar, su forma de hablar, la maldad en su mirada, su gesto altivo y seguro. Contenida, amargada y una diosa manipulando. Me gustan las malas, las transgresoras, de época o contemporáneas, me comenta Luisa, que se sintió encantada de realizar el personaje y que descubrió en Lone una directora con las ideas claras y que concedía amplio margen de actuación. La misma Lone me comentaba que ella tenía su imagen de cómo y quién debería ser la tía y que Luisa la encarnó, "lo clavó", y que "es una profesional como la copa de un pino". Tuve plena libertad para manejar al personaje, Lone como actriz sabe cuando una interpretación es rica. Ella daba unas pautas claras y yo dejaba que la tía saliese. Había confianza mutua y eso se nota en el resultado, dijo Luisa.

Un juego de miradas y una confesión exclusiva de la directora

Aunque no se realice ningún plano cercano o centrado en sus ojos, la tía transmite muchísimo con ellos, con la expresión facial en conjunto, pero con ellos especialmente. Y son sus ojos los que juegan con el barón, con rápidas miradas a sus escrituras (por cierto, precioso pergamino, tal como se constataba tantas veces en tiempos antiguos escrituras y foros), a su dinero, a él, sin dedicarle a ninguno demasiado tiempo. El justo para recibir y ordenar. Un maravilloso y sutil juego de control y manipulación, que deja claro quien manda y no resulta especialmente hiriente para el sumiso (¡hasta podría hincharse por haber recibido esos instantes de atención por parte de tal dama!).

Si así se las gasta con el inexperto barón, no se arredra ante su padre, que acude a la boda. Es un señor mayor, hosco, de oscuros ropajes. ¿Qué conseguiría él con tal matrimonio? ¿O es que ha tenido que acceder a los deseos de su hijo consentido y no está muy de acuerdo con los mangoneos de la señora? El caso es que está solo en el banco de la familia y va a ser el objetivo de la planificadora tía de Leonor. Lone me desveló dos detalles respecto al señor que encarna a tan huraño anciano: que fue un personaje que surgió sobre la marcha y que es el dueño del lugar donde se grabó la escena. La directora le vio potencial, basándose en su misma fisonomía y conducta, así que le invitó a aparecer con un pequeño papel. La verdad es que le da empaque al cuadro de la boda y nos permite vivir una escena más de la tía de Leonor.

Es la primera vez que lo digo, me comparte Lone, pero esa escena es un paso más de la señora para ser más rica. Es decir, la mirada que le dirige al padre del barón no es una simple mirada de saludo, sino una invitación a cortejarla. ¡Es una mirada de seducción! Al hijo ya lo atrapó, ahora va también a por el padre. Sin embargo, menudo corte se marca el hosco padre. La señora, en edad madura, pero elegante, refinada y bella, es rechazada con la misma rapidez con la que ella seduce. Es una lucha breve, incisiva, que se resuelve e unos segundos, pero que va cargada de intenciones: el deseo de la dama, la indiferencia del varón. Todo ello, a espaldas de los novios.

Ropaje y música, envoltura y silencio

Siendo, como es, una mujer de recursos y que no rehúye el filtreo, si es preciso, la tía de Laura viste con recato y elegancia. Ni siquiera vemos su cuello, preciosamente adornado con una cinta de encaje. Un maravilloso trabajo que viene de la mano de Sandra Alberti (que actúa un doble papel en el corto) y su equipo textil. Una sorpresa más que desvela el mundo interior de la directora: para una mala y bella mujer no necesita mostrarnos a una chica despampanante ni mostrarnos (¡ni apenas sugerir!) las lindes de su anatomía. Nos ha regalado una mala seductora que ni se muestra impúdicamente, sino vestida recatada y elegante, sin emperifollamiento ni adornos excesivos; una señora, con todas las letras, con imperio, con experiencia de vida, que es bella y se cuida, que te atrae y mantiene a raya con su voz y rostro… no necesita más. No han tenido que sacar del ropero ni algo vistoso y deslumbrante ni marcarse un escote de escándalo. Son detalles que Lone ha medido y develan su sensibilidad a la hora de montar un personaje. Esto va en consonancia, por ejemplo, con el detalle de darle a Leonor un esposo de su edad y que no sea un machito ante ella. Otros podrían pensar en la típica historia de viejo rico con joven casadera, con una tía despampanante detrás.


Luisa Torregrosa en el corto 'La virgen descalza'

Si Sandra Alberti nos viste a Luisa Torregrosa, A. J. Asiáin nos crea un ambiente en torno a ella… ¡con silencio! Y es que, generalmente, cuando la tía entra en escena, la música se apaga. No de repente, sino que suena unos segundos y solo queda el silencio musical. La presencia y la voz de la señora son todo lo que necesitamos. Sus expresiones faciales, fluidas, contenidas y ágiles, junto a los tonos de voz, marcando límites y ordenando, o alabando y animando, son toda la banda sonora que la envuelve. Decía un viejo profesor mío que la música es el arte de combinar el sonido con el tiempo… el sonido y el silencio… Y qué bien lo hace aquí Asiáin con su banda sonora sentida y su silencio en torno a la dama de la casa. Yo me imagino que es un eco de lo que nos sucede cuando estamos ante alguien atractivo (por el motivo que sea), que el ambiente se desdibuja y la persona cobra una importancia suma en nuestra atención. Mientras que otros personajes y acciones se revisten de la magia musical de fondo, aquí solo se precisan unos sones finales y el silencio devoto.

Más allá de ‘La virgen descalza’

Lone no para y tiene en archivo varios guiones que le encantaría llevar a la práctica. De hecho, me comenta en exclusiva para este blog que quiere volver a juntar a Luisa Torregrosa y Laura de la Vega. Su idea es que sean las protagonistas de otro corto. Estaríamos ante una historia de maltratos que las une y las hace más fuertes juntas. ¡Lo esperamos con ganas!


jueves, 21 de mayo de 2020

Cortos desde el grupo ‘Exhumed Movies antes del año 2000’

Aprovechando que hay tiempo y ERTE de por medio, veamos algunos de los cortos que han puesto en el maravilloso grupo antes mentado. Un miembro compartió la noticia del descubrimiento y publicación de un corto de John Carpenter y otro comenzó una serie de comentarios en forma de enlaces a otros cortos que le habían llamado la atención. Gracias, amigo Luis JE. Estos fueron los cinco primeros. 

1. ‘Captain Voyeur’, John Carpenter, 1969 
 

Un gris oficinista se transforma de noche en un oscuro personaje: una capa cubre sus rasgos faciales, una capa ondea tras él… pero, pero, ¿pero esto qué es? Su uniforme apenas le cubre, al ser poco más que ropa interior. Desde su casa aplica la mirada en busca de perversiones que disfrutar y se echa a la calle, avistando por las ventanas una pareja haciendo el amor, otra al inicio de una sesión de sado, a un señor lo pilla colgando su lencería a secar… Finalmente, llega en el instante en que una mujer se desviste, siendo descubierto en la ventana, acechando. Mientras que los primeros pillados in fraganti le dejaron que mirase, solazándose desde la ventana, esta última no espera a más, sacando una pistola y disparándole.
 
2. ‘Mirindas asesinas’, Álex de la Iglesia, 1990
 
Una petición de Mirinda fresquita en un bar termina como una carnicería sin sentido… Y todo porque el que la pide comienza a realizar preguntas y cuando no le entienden literalmente se ganan una sarta de tiros. Si es que cuando hay problemas de abstracción la tenemos liada. ¡Y el que metía miedo al principio era el camarero! Sin embargo, el no a sus preguntas aún lo iba llevando, reprimiendo su instinto asesino y ganas de apretar el gatillo.
 
3. ‘Conejo asesino’, Alberto González Carrascal, 2017
 
Cierra una trilogía donde violencia y muerte nacen, se desarrollan y se contienen entre las paredes del hogar. En esta última entrega, el mal se apodera del conejo que tienen como mascota.
 
4. ‘Trivial’, Alberto González Carrascal, 2014
 
Con una fotografía, guion y actuaciones mil veces mejor que la anterior (‘Conejo asesino’), aquí lo importante vuelve a ser la lucha, esta vez entre un molesto vendedor de aspiradoras y una acongojada ama de casa (¡casada con un hombre que sí usa el aspirador en casa!)
 
5. ‘Martes 13’, Sergio G. Ordóñez, 2000
 
Un monte acoge a excursionistas, un asesino loco y una panda de degenerados… lo malo es que se encuentran…

martes, 5 de mayo de 2020

Fanzine '2000 maniacos' #38

Estoy leyendo el fanzine '2000 maniacos' #38 y hago un repaso por sus contenidos: Drácula, Blacula, entrevistas y síntesis de películas viejunas y rarunas¡Qué panzada de color, lectura y cine me he dado el pasado mes de agosto! Y, en buena parte, gracias al fanzine '2000 maniacos': una propuesta fresca y atrevida escrita en castellano y a  disposición de cualquier fan del cine marginal, encantador y censurado. Una perspectiva desenfadada para mostrarnos las mieles de obras monstruosas y no siempre de la mejor calidad que el mundo ha dado. Pero no vaya usted a pensar que estas páginas a tres columnas, en blanco y negro, son una colección de lo que no entra en cualquier otra colección de fans. Para nada. 

Aquí hay una investigación profunda que da pie a descubrir títulos olvidados, algunos con posibilidades de un renovado culto, otros como experimentos fallidos que trajeron de cabeza a estrellas rutilantes, otros como bellas explosiones que la censura apagó... 
Un suma y sigue precioso de material que, personalmente, me ha sorprendido en múltiples ocasiones. Y no sólo en cuanto a títulos cinematográficos, sino también cómics y cromos que han reflejado una época dorada del terror y la creatividad desmesurada. En definitiva, un placer haber podido conocer y leer este número 38, desde cuya portada un Drácula-Lugosi coloreado nos espera con recargadas capas de despiporre. Sólo decir que, desde esa portada, nos avisan en los créditos: "Bela Lugosi en su etapa post glam travesti". Con este inicio todo pinta a las mil maravillas. Las secciones dedicadas a las películas son varias y las épocas tratadas abarcan la misma historia del cine, desde los inicios a la llegada del DVD. 
 
Unas veces tenemos críticas, otras sinopsis, siempre acompañados los títulos de datos de interés y fotografías con escenas, actores solos o carteles promocionales. ¡Vaya usted a saber si todavía queda alguno, pero los títulos en DVD son toda una muestra de guiones, actuaciones y realizaciones justitas! ¿No nacen así algunas joyas de culto? Pues busque usted, busque, que los nenes de '2000 maníacos' nos presentan, desde el 'Psychotronica Vol I', con dos películas de zorroneo adolescente de 1975, hasta la revitalizada española 'El hombre perseguido por un OVNI'. Volviendo los ojos a otro siglo, bueno al pasado siglo, que tampoco ha pasado tanto, nos descubren a un enfermizo papel encarnado por Peter Lorre, protagonista de la oscura 'Mad love', dirigida por Karl Freund, de 1935. Del año siguiente, dirigida por George King, nos traen a 'Sweeny Todd, the demon barber on Fleet Street'. Asesinatos y canibalismo que, pásmense de horror, no veremos filmado, sino que lo oiremos, contado por los protagonistas. La lista es bien completa y se alarga. Sólo os mento que salen, también, los templarios de Ossorio, un par de títulos soviéticos y filmes humorísticos donde alguna que otra estrella del cine de terror tuvo que encarnar tristes papeles decadentes. 

¿Y las entrevistas? ¡Hasta se han montado una donde Bela Lugosi regresa de entre los muertos para responder unas preguntas! impagables esas fotos de Bela fumando en la clínica de desintoxicación, en 1955. Pero antes han pasado por las páginas del fanzine Víctor Mora, creador del Capitán Trueno, Darío Lavia, director de Cineficción, Fabiana Roth, actriz y productora, y Paula Pollachi, directora de películas de terror. Y nada de perderse la de Corey Feldman que, siendo adolescente, participó en 'Gremlins' y 'Los Goonies', por ejemplo. El personaje de Drácula aún volverá a las páginas de este '2000 maniacos'. Por un lado, cuando repasan algunos de los títulos nada memorables en los que participó Bela Lugosi. Por otro, tenemos un reportaje bien chulo acerca del Drácula negro, Blacula. Pero, ojo, que otros monstruos negros harán su acto de presencia junto con él. Venga, venga, ya paro, que le quito tiempo de leer el fanzine, buen hombre. 

¡Ah, y no se pierda el número 46 ni el frankensteniano 51!

domingo, 3 de mayo de 2020

'Midsommar', dirigida por Ari Aster, 2019

Hoy en Ourense es día "festivo", día de "Os Maios", lo que se concretaba en coplas divertidas y obras confeccionadas con materiales vegetales. Esto se vivía públicamente, con espectáculos en la céntrica calle del Paseo. Participaban, especialmente, asociaciones culturales y estudiantiles, que recitaban sus coplas en plena calle. Coplas donde se hace repaso de acontecimientos actuales, se resume el año que ha pasado desde los anteriores Maios y se hace mofa de las autoridades. También se exponían distintas figuras, conformadas especialmente con elementos vegetales, dispuestas en forma triangular. A veces se rematan en forma de cruz, por ejemplo, pero la forma tradicional es la triangular, sin más. Otras configuraciones, más modernas, muestran escenas o personajes, cuando no acontecimientos, muy reconocibles. Generalmente, estamos ante figuras de poco alzado, muy coloridas, con mucha presencia del verde vegetal. La pandemia ha dejado esta celebración a nivel de casa, con iniciativas que han llenado la red de fotografías de Maios, pues la calle todavía no es un escenario seguro.


 
La naturaleza y su colorida potencia no se reflejan solo en esta fiesta, sino que ha venido precedida de otra costumbre que, personalmente, más que verla en Ourense, la he visto en el cercano Portugal, en la población de Melgaço, si mal no recuerdo. Es el hecho de colocar ramilletes de "xesta" florida (de precioso color amarillo) en las puertas o ventanas de las casas. Actualmente, también en el coche. es una acción que pretende alejar las maldiciones del hogar.

El Arquivo Histórico Provincial de Ourense recoge algunas fotos y coplas de Os Maios. Consúltalas AQUÍ.

En este ambiente florido y primaveral, con un precioso día soleado y con temperaturas altas, me pongo la película 'Midsommar', dirigida por el norteamericano Ari Aster, de 2019, segundo trabajo del director. Una película donde entramos en una solemne y festiva celebración de nueve días, con el solsticio de verano como fondo. Una pequeña comunidad sueca, situada en una llanura, con bellos paisajes montañeses a lo lejos, brinda por la vida vegetal y humana que disfrutan. Su festival se celebra cada noventa años y esta edición va a ser especial: uno de los jóvenes miembros de la comunidad ha invitado a sus amigos norteamericanos. Cada uno llega con sus historias e intereses, que configura el inicio de sus experiencias en el campo. También el uso de drogas (varias veces se trata de infusiones o preparados con vegetales de la zona y su uso está perfectamente asumido) va a alterar su percepción.

Las historias recientes van desde la búsqueda de un tema de doctorado, una investigación antropológica en marcha, las ganas de salir de aventura y la vivencia de un reciente suicidio en la familia. Los efectos de las drogas apenas los vamos a ver, de modo que nos producen cierto malestar, pero no nos obnuvilan con poderosos efectos de sonido y color. Vamos, los protagonistas van más o menos puestos, pero nosotros solo detectaremos su estado por las miradas, comportamientos y ciertas visiones distorsionadas (los adornos vegetales de la silla de la reina de mayo, los alrededores de uno de los amigos norteamericanos durante un banquete). Efectos leves, pero perceptibles. Un buen uso de la sutileza, sin necesidad de apabullarnos ni dejarnos viendo chiribitas. Otro detalle sutil que nos acompaña casi todo el tiempo es el sol, la luz diurna. Durante los días de celebración no podemos distinguir noche de día, ya que la oscuridad solo ocupa unas dos horas de la jornada. 


Así que, hasta ahora tenemos a un grupo de norteamericanos que van a Suecia, invitados a festejar Midsommar, el solsticio de verano. La comunidad que les acoje semeja pacífica y, sacando ciertas costumbres, que no les advierten, no se crean muchos roces... hasta que todo comienza a mostrar un rostro de horror. ¡Y todo a plena luz del día! Empiezas a ver que las cosas se pondrán chungas cuando contemplas un suicidio de dos miembros. Todos los ven y, ante la reacción de los extranjeros, les explican que aquellos que acaban de morir lo han hecho conscientemente, con la alegría de haber vivido bien y sin ganas de llegar a una ancianidad limitada y achacosa. Es el inicio de una escalada, a ritmo muy tranquilo, de desapariciones dentro del grupo de visitantes, ante la pasividad de los suecos y la continuación de los festejos.

La perspectiva de la cámara es la de un miembro más. Por ser espectadores no vamos a tener más privilegios que los de seguir a todos los norteamericanos, como si fuésemos un viajero más. Aunque tampoco te esperes enterarte de todo. Solo al final veremos la reunión del grupo y lo que les fue sucediendo. Ah, no, no esperes que sea la típica peli donde van muriendo de uno en uno, no. Atentos, pues. Lo que no vamos a tener es una explicación profunda de las creencias y costumbres de la comunidad, ni la lectura de las diferentes runas que se nos muestran. Y no es necesario. Como un extranjero más, podremos disfrutar de breves aclaraciones y habremos de deducir otras, aunque la base de todo y la historia de las celebraciones y la propia población van a quedarse en el ámbito de las suposiciones. A mí esto me gusta. Contrasta este misterio con la claridad de los escenarios y el colorido de la naturaleza envolvente.

La muerte es una vivencia más, sin quedarse en un simple recurso típico de peli de terror y suspense. Las veremos voluntarias, obligadas, dolorosas e imposibles de manifestarse. Pero, si la vemos desde la perspectiva de los miembros de la comunidad, no será más que un paso más en el ciclo de la vida. Se espera vida tras ella, se ve como una oportunidad de disfrute, que es mejor cortar cuando uno envejece, en lugar de alargarla de modo deplorable y doloroso. La vida se vive con intensidad, con sus ritmos marcados. La sexualidad se vive de modo libre, evitando el tabú del incesto (sacando un caso muy concreto), y abierta a la necesidad de "semilla" ajena a la población nativa.

Aviso de un caso concreto donde el tabú sexual y reproductivo se rompe. Conscientemente, se busca un hijo malogrado, que será el redactor de un libro que la comunidad considera sagrado. Algo que nos hace recordar la vieja creencia de que algunos enfermos mentales estaban "tocados" por los dioses. O la delgada línea roja que separa locura de genio e intuición. Un deforme personaje es el encargado de pintar y escribir un texto sagrado para la comunidad. Sin embargo, como se hizo con los marginales de todas las épocas, se le obvia en la celebración, no se muestra en público. Es como el oráculo: necesario para sobrevivir, pero mantenido a distancia, pues no se soporta su presencia.

Ourense vive hoy el día más claro y caluroso de estas semanas, tal como sucede en 'Midsommar'. Nuestras festividades coinciden con las de la película, al reconocer la potencia poderosa de la naturaleza y su vitalismo primaveral, camino del verano. Creo que sí, que ha sido una buena elección disfrutar de este título y, al tiempo, leer un poco sobre nuestras tradiciones. 

Fragmento de "Fiesta de los Maios e Galicia", de Clodia González, consultable AQUÍ
 

viernes, 10 de abril de 2020

Los placeres del infierno en Hellraiser

Acabo de ver 'Hellraiser VII: Deader', dirigida por Rick Bota, 2005. Hasta ahora, la que mejor me muestra ese infierno que, desde las primeras entregas, promete placeres extremos. Esos placeres parecían referidos al dolor, pues tenemos múltilpes casos en los que la víctima es descuartizada o atravesada por ganchos y cadenas. Las mismas primeras imágenes daban la impresión de una mazmorra repleta de esos elementos, los cuales producían una estremecedora harmonía de metales en contacto. Hasta los demonios cenobitas visten atuendos, complementados con diferentes afiches, donde el dolor es el protagonista, con una apariencia propia del mundo sadomaso extremo.


Dolor y placer, como dos caras de la misma moneda. Pensaba que lo del placer era la forma de atraer incautos que abriesen la caja, atrayendo a los cenobitas, que se darían un buen banquete con el cuerpo y el alma del sujeto de turno. Sin embargo, mientras las imágenes nos reducían la vida infernal al dolor físico, el discurso del placer seguía presente en las consecutivas entregas. Contando con que la promesa del placer fuese un engaño, cabía la posibilidad de que en el dolor es donde encontrarías placer. Sin embargo, cuantos pudieron salir de la dimensión infernal nos dejaron un testimonio de locura. Si podían, huían de Pinhead y sus lacayos.

En 'Hellraiser IV: Bloodline' nos daban un nuevo dato, ampliando las opciones de conocer esa dimensión de los cenobitas. Una de ellos lleva unos siglos en la Tierra, viviendo tan ricamente bajo la apariencia de una bella mujer. Cuando llega Pinhead, este le recuerda que antes tenían otro estilo de actuar, que la seducción ya no forma parte de su juego, que ahora se muestran tan cual son. Esto parece refrendar la idea de que las historias de placeres extremos era una milonga para que resolvieses el puzzle de la caja y tu alma pasase a una existencia solo de dolor. Aunque, vamos, la existencia terrena de la cenobita a la que Pinhead llama repetidamente "princesa", era la de una vividora, entregada a sibaríticos placeres físicos.

Que unas cadenas surjan de pronto y que ganchos terribles rajen tu piel, una vez que logras abrir la caja, era el inicio de una vivencia extrema de dolor. Pero 'Hellraiser V: Inferno' ya nos introduce en una nueva tesitura: el dolor no se reduce al físico, la existencia en la dimensión infernal es un eco de la previa existencia humana y del estilo particular de quien ha entregado su alma a los cenobitas. El infierno se nos muestra en una renovada imagen que incluye el sufrimiento psicológico y global de la persona. Se traduce en la repetición, o el regreso (por aquello de que, al final, te das cuenta de que algo no cuadra y tomas conciencia de tu situación), al peor día de tu vida o al más cargado de maldad, cercano en el tiempo a la apertura de la caja. 

Este infierno de corte cíclico, donde caben variaciones, pero no una salida o una resolución de la situación dolorosa, es parecido al infierno que después nos mostrarían en la serie 'Predicador'. Son infiernos similares en cuanto que repiten un día de tu vida, jornada cargada de maldad o dolor, que supuso un cambio en tu continuo existir y del que no puedes salir. Esto último es relativo, porque hemos visto en las primeras entregas que sí hay quien logra reincorporarse a la Tierra (aunque los cenobitas pronto salen a perseguirle) y hasta hay dos chicas, en tres entregas diferentes, que dan esquinazo a Pinhead y los suyos, o mediante un trato o con un suicidio. La naturaleza del lugar difiere: mientras que en 'Preacher' es una cárcel subterránea donde los presos tienen ratos de descanso y su tortura es una simulación que depende de corriente eléctrica para funcionar, en 'Hellraiser' es un mundo o un ámbito real.


'Hellraiser VII: Deader' aportará otra novedad: sí es posible el placer en esta dimensión infernal. Aunque muertos, parte de su discurrir infernal es en su forma humana, donde pueden gozar de la carne. Aunque llega un momento en que se muestra su estado difunto, el modo en que murieron, sus heridas. El papel de la protagonista, la periodista Ami Klein, va a sintetizar esa imagen de sufrimiento físico y psíquico, con continuas escenas de gritos, expresiones de dolor y la herida sangrante que, una y otra vez, volverá a abrirse en su pecho. Los personajes que gozan en el último metro sintetizan la imagen de placer físico, entregados al sexo y las drogas, aunque acaben desvelando su aspecto funerario después.

miércoles, 18 de marzo de 2020

'Virgen entre los muertos vivientes', dirigida por Jess Franco, 1971

Una chica (Christina von Blanc) llega a una posada y pregunta por cierto castillo, despertando el asombro de quien le atiende. ¡Le dice que no hay alma viviente allí! Y yo me acuerdo de Drácula, con ese joven Harker viajando a un destino sombrío, despertando a su alrededor un mundo de supersticiones, asombro y amuletos. Pero también recuerdo a la huida excursionista de 'La noche del terror ciego' (Amando de Ossorio, 1972) que, mientras escapa de un tren en marcha, los maquinistas comentan su destino, un lugar baldío y desolado. A diferencia de cualquiera de estas dos, en la peli de Jess Franco, la posadera pasa de la viajera y la deja a su suerte.

Un mudo (encarnado por el propio director, Jess Franco) es el encargado de llevarla a una preciosa casa, como un palacete, donde cada uno de sus familiares parece perdido en su mundo. O eso o es que la actuación es forzada y anodina, transmitiendo un aura de individualismo palpable. Y no sé si es mejor esa atmósfera o la del funeral que, pronto, la protagonista va a vivir: mientras unos entonan unas letanías en latín, otra se hace las uñas. ¡Y la muerta sentada en una silla! ¡Y los latines son máximas y dichos, no responsos!

No será la única muerte que la joven va a presenciar, todo en medio de un ambiente malsano y esquizofrénico: por un lado, los vecinos le dicen que en la zona no vive nadie, por otro, ella convive con familiares a los que apenas conoce y que le resultan extraños, aunque les dice, convencida, que se siente a gusto con ellos... para luego salir gritando ante la visión de una chica que practica cortes a otra o al ver que entre dos están descuartizando un cuerpo para robarle las joyas...

Con la muerte no se bromea y te aseguro que conozco sus gustos. Sé cómo es. Es bienvenida en esta casa. ¡Toquemos en su honor! Nada es demasiado bello para ella.
Pronto sabremos más, retorciendo el hilo de los acontecimientos: ella es la hija de un hombre que murió, de quien no se pudo despedir, su padre se le aparece para decir que lleva sangre maldita en su joven cuerpo vivo, que debe huir; sus familiares no comen ni quieren tratos con otros... vivos; se lee el testamento y ella no quiere quedarse sola en la mansión; el comportamiento de los familiares la hace gritar, asustarse, desmayarse, pero sigue queriendo que se queden con ella, en su casa; la encuentran, en estado febril y sola, en medio del valle sin vida y un médico la trata, diciendo que delira... Me recuerda a la mexicana 'Satánico pandemonium' (Gilberto Martínez Solares, 1975) y su delirante monja obsesa.

Ha sido difícil descuartizar a esa vieja zorra. Aún se movía cuando hemos empezado, sobre todo sus manos. Parecía que no quería morirse, pero no se ha salido con la suya.


Qué dura, pero tan poética y hasta bella, la escena final, con las ánimas que no encuentran descanso, con la narrativa (que se ha manifestado en varias ocasiones a lo largo de la película) de un destino aciago, dejando un poso de insatisfacción y resignación, pero también un desapego y cierto ánimo ante una muerte segura... que no tiene por qué ser el final... aunque tras ella no parece sino que todo empeora...