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miércoles, 23 de agosto de 2017

El experimento del doctor Quatermass (1955), de Val Guest.

The Quatermass Xperiment es una película donde el horror le va ganando pista a la ciencia ficción con la que nos recibe al inicio. Estrenada en 1955, es una versión de una serie de la BBC de un par de años antes. Y he leído que hubo una versión de la serie en 2005, también de la susodicha cadena.

La película comienza con una pareja y su huida  de un meteoro que aterriza cerca de ellos. Es una población inglesa, rural en parte, donde la noticia corre como la pólvora. Veremos que el meteoro es, en realidad, un cohete espacial. A mí me hizo recordar al de Tintín en la Luna. La maquinaria es un experimento privado del doctor Quatermass, un científico obsesionado con la exploración espacial y abierto a todo tipo de hipótesis que puedan refrendarse cuantitativamente. La misión Q1 regresó a la Tierra por orden suya, tras perderse la comunicación por radio, y ahora es un enigma dónde ha estado y qué ha descubierto del espacio.

Un solo superviviente emerge del accidentado transporte. A lo largo de la película, el astronauta dará pruebas de una posible enfermedad: su comportamiento es introvertido, sin reaccionar ni siquiera ante su esposa, y su cuerpo va cambiando lentamente, viendo alteraciones en su piel y huesos. ¿Qué le pudo pasar? ¿Y cómo es que de sus compañeros solo se han hallado los trajes espaciales?

Las investigaciones policiales y médicas quedan es suspenso, hasta que una filmación interna dará algunas pistas, aportando nuevas cuestiones. ¿Qué les sucede a los tres astronautas durante su trayecto? ¿Qué son las alteraciones de la imagen filmada?

Es un momento interesante. Los especialistas logran recuperar la filmación de la rota cámara del interior de la nave espacial. Allí vemos a los tres astronautas manejar sus instrumentos o levantarse de sus catres. Un momento que me encantó y me recordó a películas como 2001 y, si no recuerdo mal, una de la saga Alien (¿Quizás Prometheus?), es cuando uno de los tres camina por parte de la pared. El efecto quiere imitar la falta de gravedad y llama un tanto la atención. Otro efecto, repetido tres veces, es la fluctuación de la imagen. Tras cada una de ellas muere un astronauta. Bien, mueren dos dos y queda un tercero en pie. Pero eso lo sabemos por el resto de la película, no por esta escena.


- Parece una arena movediza.
- Pero esa arena sabe lo que hace.

La verdad se abre camino al tiempo que el superviviente huye del hospital donde lo custodian. Veremos algunas alteraciones de su cuerpo, otras las sospechamos o las imaginamos. El caso es que las piezas de la investigación arrojan luces inquietantes: un ser energético que flotaba en el espacio ha invadido el cuerpo del astronauta. Ahora lo usa para alimentarse y reproducirse. Por el camino, un reguero de muerte, sangre y una sustancia grisácea. El horror alcanza cuotas altas cuando descubrimos que no solo se alimenta y escapa, sino que asimila las formas de vida que deglute y sus capacidades motrices han mejorado espectacularmente.

En el área de los testigos que le ven, cabe destacar una niña que juega con su muñeca y que sigue al hombre para invitarle a jugar. Anteriormente, él había matado y desecado a un boticario. Pero ante la niña se comporta distinto: la rehúye, se va alejando de ella despacio. Un solo gesto de violencia: arrojar lejos la muñeca que ella le pone delante. Fue una escena que me recordó a la clásica de la criatura del doctor Frankenstein y la niña al borde de la laguna. ¿Influiría algo que esta película es de la Hammer?

¿Y si hubiera otra forma de vida en el espacio? No solo en un planeta, sino desplazándose. (...)
Una vida diferente, dotada de inteligencia, pero pura energía, sin estructura orgánica. Invisible.

 
Finalmente, la criatura, en un estado de semejanza a un enorme pulpo, se encarama en unos andamios de la abadía de Westminster. Allí, la televisión (BBC, of course) emite un programa en directo sobre la restauración de la misma. Hemos corrido por Londres, hemos encontrado pruebas de la posesión alienígenas, incluso restos suyos con capacidad de aumentar, alimentarse y reproducirse, todo el suspense se concentra ahora en lo alto de un  andamio de restauración.


Quatermass se ha mostrado todo el tiempo como un hombre de acción y pensamiento ágil. Atento a todas las pruebas posibles, solo se ha interesado por desvelar el misterio del corte de comunicaciones y los resultados de su experimento. Nada le importan las coerciones del gobierno ni la cercanía de la policía, ni siquiera se muestra muy cercano a la desconsolada mujer del único astronauta vivo. Su interés está centrado en su investigación. Ello no le hace perder la perspectiva, consciente de la amenaza de un ser extraterrestre capaz de asimilar formas vivas del planeta, ya sean humanas, vegetales o animales. Y de hacerlo a un buen ritmo, pasando a nuevos estados de metamorfosis y acercando el momento de reproducirse. Lo que me pregunto es si su forma final, semejante a un pulpo, la consiguió en el zoo o en otro lugar. Porque de las últimas muertes que tenemos noticias son las referidas a los leones, y otros mamíferos, de un zoológico. ¿Dónde pillaría un pulpo?

Del dicho Quatermass va a venir la solución final para destruir al monstruo. En una rápida secuencia, concluye que lo mejor es desviar toda la potencia de Londres hacia el andamio y no cortar el suministro hasta la extinción del ser. Y así se muere. Por las rápidas, sin dar mayores problemas a sus persecutores. Quatermass, ceñudo, sale del escenario sin dar ni una sola palabra. Y cierra el tiempo de los diálogos avisando de que su investigación no ha terminado. Ni mucho menos. Así, el crédito de FIN aparece mientras un nuevo cohete sale al espacio...


-------------- Consulta más sobre la película en esta crítica.

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jueves, 21 de julio de 2016

La edad dorada, de John C. W.

No recuerdo ahora mismo cómo llegó esta novela a mis manos, pocos años ha. Casi seguro fruto de un curioseo en la pasada edición de feria del libro usado y antiguo, en Ourense. Quizás en una compra pontevedresa, tras recorrer su pétreo casco viejo, en una pequeña y aprovechada librería de suculentos títulos. Si ha sido un regalo, ups, lo siento no recordarlo, jeje.
 
Por lo leído, es la opera prima de un escritor norteamericano que se dedicó a la abogacía y el periodismo. Y es la primera parte de una trilogía que publicó en dos años. Al año siguiente de rematarla ya la teníamos en España de la mano de Bibliópolis, lo cual es de agradecer. Estábamos al inicio de la pasada década del 2000 y a día de hoy no sé si ha publicado algo nuevo en el mundillo de la ciencia ficción, tras su trilogía de fantasía épica.
 
La novela nos lleva lejos en el tiempo, a un futuro lejano pero en lugar próximo. En la indeterminada Séptima Estructura Mental, acercándose al fin de un milenio, fecha que se celebraría con la denominada Trascendencia; festividad milenaria que marca un antes y después en la evolución, más o menos dirigida, de la humanidad. El sistema solar ha sido modificado mediante potentes obras de ingeniería que pretenden organizarlo para sacarle todo el jugo posible para satisfacción de la humanidad. O de parte de la humanidad. Y es que la mayoría vive en un estado de bienestar más o menos alargado, mientras que una minoría sobrevive, porque así lo eligieron, en medio de dificultades, lejos del Sol y de la Mentalidad que podría asegurar su inmortalidad. En torno al sol florece una humanidad que es como dios, capaz de grandezas y proezas sin par. Llega al punto de modificar órbitas planetarias, encender el planeta Júpiter para tener un segundo sol, adaptarse a distintas formas físicas y mentales, crear un mundo virtual donde replicarse y relacionarse a distintos grados de sensaciones,...
 
La cima tecnológica y de paz que se vive lleva a los dirigentes, a los Pares y el Colegio de Exhortadores, con la ayuda de potentes inteligencias mecánicas (sofotecs), a decidir un futuro de calma y disfrute para los siguientes mil años. Si se está en lo alto, se piensa, quedémonos. No busquemos nuevos problemas cuando ya hemos apostado a lo grande y conseguido impensables éxitos. Los nuevos humanos son inmortales y las máquinas buscan su tranquilidad y deleite. Si alguna vez hay que "juzgar" a alguien que se desvía de lo general lo que se hace es animarle a las virtudes y posibilidades en que ha crecido. Y es que los delitos no existen, las inteligencias sofotec buscan que el hombre viva sin hacerse daño a sí mismo y los juicios, tal como hoy los entendemos, no existen. Si alguna vez, un caso perdido en el océano de los siglos, sucede algo tremebundo y fallan los sistemas normales de convencimiento, se despierta al último soldado y verdugo viviente, Atkins, reliquia de tiempos alejados en la memoria.
 
Todo parece marchar bien... lo dicho, parece... Entre los miembros importantes de una de las casas señoriales con más influencia, Radamanto, el hijo del patriarca enciende vivos debates. Él no recuerda, pero se le atribuyen "hechos de renombre sin par" dignos de condena y olvido. Y así, al inicio de la obra, le iremos descubriendo como amnésico en lo concerniente a más de un par de siglos de propia existencia. Una línea clave del libro es la que nos lleva a descubrir qué fueron esos actos, por qué se estableció un olvido acerca de sus obras (en parte), qué se le echa en cara desde altas instancias, por qué algunos seres le buscan e incluso le aportan datos para que recuerde. Lo cual no es fácil porque prometió olvidar. Una edición de recuerdos y pensamientos que ha llevado a su mujer a un estado de coma, inmersa en un permanente y plácido soñar. Faetón, hijo de Helión, es un hombre (con siglos de vida) dedicado al disfrute de su status, despreocupado de la vida en medio de una gran celebración festiva, que irá recordando y atando cabos.
 
El nombre está bien escogido para representar su arrojo, valentía, orgullo y defensa del honor. Encontramos la base mitológica en el gran poema latino de Ovidio, Metamorfosis. Una amplia obra de XV capítulos que recoge historia y mitología, sin resabios de devoción religiosa, con divulgación filosófica incluida. Al inicio del Libro II se cuenta la historia de Faetón, hijo mortal de Febo (el Sol) y Clímene. Marcha el mozo en busca de su presunto padre para presentarse como vástago y conocer la realidad de su filiación. El Sol no niega su paternidad y se alegra sobremanera de conocerle. Hasta tal punto que le ofrece lo que sea como prueba de reconocimiento. Dice "Ni tú mereces que yo reniegue de ti ni Clímene mintió respecto a tu nacimiento. Y para que no te queden dudas, pídeme el regalo que desees y yo te lo daré. pongo por testigo de mi promesa a la laguna por la que juran los dioses, que mis ojos nunca han visto". Error. El joven pide conducir el carro solar, trabajo ímprobo incluso para el dios Febo. Este intenta de mil maneras quitarle la idea de la cabeza, sin resultado. Bueno, con el resultado de que el hijo se sube al carro y desde el inicio las cosas van mal para el inexperto auriga. Podría ir peor de no actuar Júpiter, que le saca las castañas del fuego con un certero tiro de rayo. Aunque todo queda hecho unos zorros, llora el padre Sol y aquel día no sale refulgente, quedando la Tierra iluminada solo por los incendios provocados por la alocada carrera sin freno de Faetón al mando de los desbocados cuatro caballos solares. De nuevo, en palabras del poeta, "El largo Erídano lo recibe en sus aguas, en un país lejos de su patria, y lava su rostro humeante; las Náyades de Occidente dan sepultura a su cuerpo abrasado por la llama de tres puntas, y graban este verso en su lápida: Aquí yace Faetón, auriga del carro de su padre, y, aunque no supo guiarlo, cayó en un grandioso intento". 
 
Como el mitológico, el novelado es un hombre que piensa y proyecta a lo grande. Su última idea, la olvidada, es la salida a las estrellas, en un viaje de colonización sin antecedentes que pueda llevar a la humanidad a los despoblados espacios estelares. Digo sin precedentes pero hay que matizar que una vez se intentó y hasta se cree que alguna comunidad humana pudo prosperar en el frío y solitario espacio, cerca de una estrella. Lo único que sabe faetón es que más allá de una baliza situada a 500 UA no detecta signo alguno de civilización. Él sabe que la humanidad, que la misma vida, pide expansión y nuevos territorios. Cuando sea reprobada, de nuevo, su idea, so pena de futuras guerras con las comunidades lejanas, elegirá un futuro de esfuerzos y penalidades en lugar de nuevos placeres y calma, una calma cercana a la del cementerio.
 
Pero hay mucho más. Dejemos las preguntas en el aire: ¿hay vida más allá de la Ecumene Dorada? ¿Hay inteligencias tan poderosas como para editar pensamientos y repartirlos a todo el mundo, que oculten un ataque a la tranquila humanidad? ¿Puede un señorial sobrevivir sin el apoyo de una riqueza que soporte sus gastos? ¿Es el padre de Faetón quien dice ser o una versión distinta de su personalidad?
 
 
La novela se lee bien, aun con largas escenas donde nuevos conceptos y preguntas se abren paso, en medio de debates y confrontaciones lógicas que abren mil posibilidades y desarrollos. El ambiente discurre entre un mundo virtual donde uno puede modificarse de mil maneras distintas, autoeditarse y replicarse, ser inmortal si tiene suficiente tiempo informático, y el mundo real de una Tierra nueva, rodeada con un gran anillo habitable, unido al suelo por ascensores de kms de longitud. Esta idea la oí por primera vez cuando un locutor repasaba la vida de Nikola Tesla, el inventor de tal ingenio. Poco más de 300 páginas inauguran un universo donde realidad física y virtual se dan la mano y los actos en una pueden afectar a la otra. Un mundo de posibilidades técnicas que rentabiliza cualquier materia y antimateria capturable pero pierde el sentido de la aventura y la expansión en busca de novedades. Un elenco de personajes que según hablen y actúen pueden hacer que nos decantemos por ellos o les odiemos en el cambio de una página.

lunes, 14 de marzo de 2016

America 3000.

Joer, qué bien se está en los ochenta, así que me cojo a la manita de David Charles Engelbach y nos paseamos por 1986. La peli nos dará la patada hasta unos siglos más tarde, llamándose America 3000, posándonos en un mundo postcatastrófico barrido por las armas nucleares y el paso del tiempo. Un mundo que la lucha de los desaparecidos mericanos y comunis dejó convertido casi en desierto. Donde la distribución de la población es en hordas nómadas o pequeños asentamientos vigilados y fortificados. La tecnología ha desaparecido para dar paso a la chatarra, la devastación y el reinicio de la civilización norteamericana de forma nada pacífica, estratificada en dos bandos: los hombres, denominados brujos y plugots, las mujeres, denominadas fraun. Cómo no, las tías van preparaditas y han montado unos asentamientos to chulos y preparados, con puertas y alarma y alimentos. Los plugots son casi cavernícolas incendiarios que las atacan. Las fraun no son unas depositarias de la paz precisamente y sus armas están bien prestas y afiladas. Raptan plugots para esclavizarlos (machos), usarlos como sementales (semillas) o tenerlos de mascotas (juguetes).


Aquí entra en escena el personaje que nos contará parte de la movida, la voz en off que ahora adquiere rostro, el de un plugot atado a otros, destinado a la esclavitud de las fraun. Será narrador, pero no protagonista. El papel principal se lo lleva Korvis, un chico destinado a semilla que huye con nuestro narrador y se convierten en inseparables, capaces de entrar en zona prohibida para la fraun y rehacer la vida con otros plugots, estableciendo un asentamiento fortificado como el de las fraun.

Novecientos años después de la Gran Explosión, el mundo creado por los hombres fue destruido. A pesar de las tinieblas y los escombros radiactivos surgió un nuevo orden. Y el mundo estuvo woggos. En el viejo lenguaje, woggos significaba loco. 

A este nivel cabe destacar ese detalle de evolución. A él hay que sumar el hallazgo de una maleta con ropa, sombrero incluido, y un libro, un abecedario que muestra dibujos, su nombre y la manera de pronunciarlo colocando los labios en determinadas posiciones. Sencillo pero emotivo el momento en que Korvis, con su librito infantil, lee y comprende lo leído, llegando a la toma de conciencia de que es un hombre, ya no un plugot. Como si el descubrimiento de la palabra le iluminase el concepto y la revelación se abriese en forma de una nueva existencia.

Así, es normal que al hallar un enclave protegido de un campo norteamericano, este iluminado tome nuevas armas y no las use para destruir, sino para convencer a la líder femenina, la tiara, de que pueden cambiar la historia y caminar juntos a un nuevo horizonte de existencia. Su idea halla acomodo en la mentalidad de la tiara, que se llama a sí misma mujer. El inicio del diálogo se establece desde ese punto: no más plugots ni fraun, ahora hombres y mujeres, juntos. La devacle proveniente de la lucha de sexos se supera con la nueva mentalidad de estos dos líderes, que se reconocen como iguales por ir mínimamente aseados y descubrir una empatía mutua. Tan empáticos que acaban en la cama, dando un nuevo concepto al sexo. Solo lo vemos desde la perspectiva femenina, pero el sexo es llamado siembra y es una obligación de algunas fraun que no se lo toman muy bien... al principio.


Un "eimi" era un "juguete" que se había escapado. Las "frau" los tenían como mascotas y les llamaban juguetes. Para asegurarse que no hablarían les cortaban la lengua y para que fueran dóciles... les cortaban otra cosa.

El caso es que hay un cambio de conciencia que debe superar aún muchos obstáculos antes de su realización. Como siempre, la esperanza y el cambio, frágiles, dependientes de unos pocos individuos que se unen contra la masa. Y es que a ver cómo convences a los enemigos para la reconcicliación y la construcción común. La suerte que tienen estos es que muchos creen que en el futuro surgirá un mesías que llevará al mundo a un nuevo horizonte. Ese mesías es llamado presidente. Korvis usará esa creencia y sus nuevos juguetitos para convencer a las fraun de que él es el presidente, sobre todo después de que un cuidador de juguetes le tomase por tal. A Vina le dice la verdad pero al resto de fraun intenta convencerlas con el poder de la técnica recién adquirido.


Problema. Las fraun también tienen nuevas armas incendiarias y una conspiración toma el mando del campamento para separarse de las consignas de la tiara. Las buenas voluntades parecen irse consumiendo bajo el fuego de las promesas de una destrucción total de los plugots. Lo que no contaban era con que los tontícolas ahora estaban tan bien pertrechados. Y hay que volver al campamento. Allí se verá que la batalla ha estado orquestada desde la sombra, lejos del pensar y sentir de la tiara. Que no ha habido una traición al hombre, sino una toma de poder interna pergeñada por la kela, la segunda de a bordo, y la tiara de las fraun de Kansos. Así que lo que se había hecho y dicho en privado pasa ahora a terreno público, con los bandos enfrentados cambiando disparos por besitos.


Korvis: Que te diviertas, flaco.

En este sentido vale la pena ver la evolución de esos espíritus que deciden cambiar las cosas aún teniendo todo en contra. En el lado femenino la conciencia se despierta gracias a la decisión de una tiara moribunda en dar el poder a su hija más sensible, aunque guerrera igualmente, y no a la más cizañera. Por parte masculina, con la lectura y la toma de conciencia de ser un hombre libre. Todo se produce como en las parábolas evangélicas acerca del Reino, como en una siembra, de forma lenta y escondida.


Plástico guay... Aunque sea de modo anecdótico, en la película se usan varias expresiones y nombres que se van explicando, generalmente por la voz en off. Expresiones que me andan en la cabeza desde entonces y que no suponen mucho esfuerzo aprender al ser tan pocas. Pero son graciosas. Así, la usada antes, para dar inicio al párrafo, significa genial, de acuerdo, todo perfecto. Pero si solo dijésemos plástico significaría lo contrario. O por ejemplo, para decir no se dice negui y para decir que la cosa ta muy pero que muy mal, negui negui. Ya, ya, han pasado 900 años y las variaciones son escasas, jeje. El pasado apenas se recuerda pero gracias a las fraun sabemos que fue una gran explosión la que barrió la tierra, o la nucleó, en idioma actual, significando muerte. Explosión por culpa de la guerra entre mericanos y comunis. En la película se darán más datos cuando Korvis entre en el búnker y vea una grabación dirigida al presidente norteamericano respecto al uso de ordenadores, misiles y el inicio de la guerra nuclear. En fin, que no hay mucho lío a la hora de usar nuevas expresiones y se lo ha currado más mi Ami cuando el otro día dice: Si no es de Swarovski no es libélula. Es bicho.


Ah, bicho también hay uno en la peli. Claro, con tanta radiación uno se pregunta dónde quedan los mutantes, ¿verdad? Pues hay uno, encarcelado en el campamento de las fraun, que sirve como prueba iniciática a las que se presentan a guerreras. Su nombre lo dice todo, Arg, el horrible. Ser peludo que recuerda al Pies Grandes y que se enfrenta a las fraun para ponerlas a prueba. Divertido momento en que Korvis le libera y el bicho se va con los hombres, activando la sirena que hasta hace nada tenían las fraun para dar la alarma al grito de teléfono rojo, teléfono rojo. Luego, ya se queda con los hombres, sin saber qué hacer, pasando el tiempo husmeando, jugando con un desdorante y portando el radio cassette a todo volumen.


Korvis: El futuro empieza con nosotros.

Vina: Ahora.


(Se besan)


En Off: Nadie sabía lo que estaba haciendo Corvis y Dina pero cuanto más les mirábamos más plástico guay nos parecía.

domingo, 13 de marzo de 2016

Endemoniados - Demonwarp.

Paseemos un poco por los ochenta, poco antes de la caída del Muro de Berlín, con los agónicos coletazos de la Guerra Fría. Allí podremos cruzarnos con la obra del director Emmet Alston, Demonwarp. Fue una de las siete películas que dirigió en la década, dejándonos un largometraje donde se combinan varios estilos y monstruitos. Ayer teníamos a los japoneses mezclándolos y hoy vamos a ver a los americanos en el mismo tema, aunque no veremos tal cantidad.


Como la anterior peli, la amenaza viene del cielo, de un meteoro que se estrella no lejos del camino que sigue un predicador solitario que va leyendo la Biblia (aunque no me suenan para nada los versículos que recita) y tarareando Amazing Grace. Es la intro que se resolverá al final, cuando podamos descubrir en qué consistía el meteoro y la amenaza que supone para los andarines por ese bosque.


- Oye, Jack, ¿has visto alguna vez algo raro por ahí?

- No, pero he oído cosas. Dicen que sombras extrañas rondan por la noche.

- Serán osos.

- O ciervos, como Bambi.

Un salto de años nos pone en la actualidad, con un padre y su hija de excursión, aprovechando un rato libre para el trivial y una pregunta sobre un hombre lobo de cine como Larry Talbot. Pregunta que nos pone en la sintonía de terror de la siguiente escena, cuando ambos son atacados por un Big Foot. 

Así, un nuevo salto temporal, más pequeño esta vez, nos llevará al lugar de ataque y rapto, cuando unos jovenzuelos despreocupados y con ganas de marcha acaben en la misma cabaña que el padre y su hija. En ella, quedan restos de esa noche y aún llegarán a encontrarse con el pobre hombre que sigue pernoctando en el bosque, buscando a la niña de sus ojos. Poco a poco, sabemos que el bosque tiene mala reputación, que desde hace cien años se sabe de casos de encuentros con seres monstruosos y que el tío de uno de los chicos de la pandilla se ha perdido allí. La excursión resulta no ser solo una escapada de fin de semana sino una operación de busca y rescate.


Y si alguno se ríe o duda de tanta habladuría, los mismos chicos sufrirán la visita del monstruo peludo que mata y rapta... y se lleva la radio. Momento tenso este, con el monstruo cogiendo la radio y pillando puerta, uno de los chicos apuntándole con un arma y una de las chicas, desquiciada, gritándole que dispare de una vez. El Big Foot sale de la cabaña a la noche sin un rasguño. Y esto lleva a los supervivientes a la búsqueda y la huida. También a encontrarse con el padre desconsolado y otras gentes de variada procedencia que ha hecho del bosque destino de su viaje.


- Vaya, parece que tu plantación secreta no era tan secreta.

- No lo entiendo. Estaba lleno de marihuana. Él lo llamaba su plantación perdida del placer.

Por ejemplo, un par de buenas mozas vienen a buscar marihuana, una plantación agreste y escondida que resulta haber sido esquilmada antes de que ellas llegasen. Ante el desencanto y cabreo, una decide quedarse a tomar el sol. Total, ya que están allí no volver con las manos completamente vacías, ¿no? Cómo no, ya te lo estarás esperando, sufren el ataque de la bestia.

Hay otro que es de los de traca: un excursionista con cámara que también ha de asustarse y huir ante la peluda presencia. No coge aliento ni de atreve a una instantánea que podría darle fama y aportar un buen dato de la existencia del Pies Grandes. Tanto corre que hasta parece que va en círculos por la foresta, cuando vemos que repiten planos,... digooooo, que vuelve a pasar por el mismo sitio.

Como película de adolescentes en apuros, no faltarán los despelotes, los pechos al aire y las persecuciones más o menos cachondas, con trampas en pleno bosque que acaban revirtiendo en contra de los humanos. Pero, como no podía ser de otra manera, el suspense va in crescendo y un encontronazo con un nuevo personaje cambia la dirección de los supervivientes. Recapitulando, hemos visto un curioso meteoro al inicio de la peli, dejando un cráter y una especie de huevo, hemos visto al Pies Grandes atacar a humanos y llevarse material electrónico (y un motor de coche), sabemos de la mala reputación del bosque y de su aterrador denominación de bosque del demonio. ¿Qué más nos sorprende? Un par de zombis. Toma ya, podrían parecer jóvenes en shock pero no, descubrimos que son zombis, pateando el bosque. 


- Verás, Jack, tú lo conseguiste. Estás vivo, yo no. Estoy muerto, se acabó. Pero, ¿sabes una cosa? ¡Me siento mejor que nunca, Jack!

Se dirige una a la caverna donde está el origen de todo. Y las sorpresas se van sucediendo de forma vertiginosa. Dar la muerte al Big Foot trae nuevas preguntas, ya que este no se muere y listo sino que se transforma en hombre, como si la maldición que posase sobre él se acabara y pudiera morir en paz. Uno de los amigos desaparecidos aparece pero lo hace en forma de zombi hablador. Se ve por todas partes humanos que parecen trabajar en una instalación mecánica, de forma atontada.


- Astrez es el señor. Mi amo habita en la cámara sagrada. Su nave está enterrada en las entrañas de la tierra. Y se alimenta de la carne de la tierra. Espera pacientemente, acumulando energía para su viaje a las estrellas.

Y, al final, en el clímax de los descubrimientos, la sala del trono, literalmente. Una sección de la caverna es una sala donde chicas desnudas son sacrificadas y su corazón se les quita para ofrecerlo a un terrible ser que preside el lugar. Oh, sorpresa, el oficiante oscura de tamaño crimen es el predicador del principio, mantenido contra natura en un estado de juventud. Adora al ser, del que acabamos sabiendo que estaba en el meteoro y que es un extraterrestre que reconstruye su nave y acumula energía para poder volver al espacio. Su rostro repulsivo es manifestación de sus horrendos métodos de reconstrucción: controlar humanos para que roben material electrónico y trabajen, esclavizados, en su nave, oculta en la caverna de ojos inquisitivos. Menos mal que alguien se ha llevado unos cartuchos de dinamita y ha podido salvar a su amiga de las garras del predicador y su ídolo viviente.



Ah, y me quedo con la duda de saber quién y qué pinta cierta persona en este fotograma, cuando se supone que nadie más estaba en segundo plano, jeje.


jueves, 10 de diciembre de 2015

A 3000 metros de "La plaga", escrita por Jeff Carlson

Últimamente, se tira mucho de manipulación genética para crear monstruos y acabar con la humanidad, en cuanto a ficción se dice. Por eso está bien reabrir el cajón de los desastres para desempolvar otras posibilidades científicamente probables y que ahora no recuerdo haber visto desde Ultimátum a la Tierra, protagonizada por Keanu Reeves. Pozí, hoy tratamos con una niebla invisible de nanobots. Y lo hacemos de la mano de Jeff Carlson, en libro prestado por Claustroman. Hombre, uno que no es de zombis, macho. Bien.

El caso es que la contraportada de la edición en tapa dura de Minotauro os va a destripar ya muchas cosas de las que no te enterarías si fueses leyendo. Tendrías una mirada amplia cuando llegases al final del capítulo 12. Momento de la revelación: la invisible amenaza que está destrozando el mundo es un agente de ínfimo tamaño que iba a ser destinado a curar. Un nanobot, una máquina biológica formada por el ser humano para una misión específica. El problema es que el que vuela por el aire y mata al calor del cuerpo, es una maqueta, un prototipo que no está ni terminado para pruebas médicas.

Llegar a la vera del capítulo 13 supone haber recorrido unos cuantos kilómetros en busca de la supervivencia. Los que han logrado escapar del ataque invisible es, generalmente, porque han logrado vivir en montañas con alturas de más de 3000 metros. Esa es la barrera del nano, por encima de la cual muere. Bajo ese límite, la supervivencia se pone a prueba. La infección es posible pero no automática la muerte ya que se sabe que tarda unas horas en actuar en el cuerpo humano y que se puede dificultar la entrada del nanobot en el torrente sanguíneo. Incluso, tras ser infectado se puede vivir, subiendo por encima de los 3000 metros, si los daños no son mortales. Los orificios corporales y las heridas son una entrada apetecible para la máquina.

Así que la humanidad ha sido obligada a usar trajes con su propio abastecimiento de aire, ascender lo más que pueda para asegurarse calor, agua y comida o quedarse en el espacio. Porque no hay que hacer ciencia ficción para tener gente en el espacio. Basta solo pensar en los astronautas de la Estación Espacial Internacional. La novela sube a su altura para hacernos partícipes de las investigaciones y desventuras de los moradores espaciales. Sí, también hay poblaciones que viven en casas pero no es lo común y se trata de lugares elevados. Pero el autor prefiere los espacios amplios. Eso sí, la descripción de lugares cerrados y de las sensaciones de los trajes herméticos se te pega a la nariz. Al preferir lo abierto hace de lo cerrado laboratorio de descripciones claustrofóbicas y asquerosas.

La muerte no se ha quedado reducida al ser humano. Todo cuanto bicho de sangre caliente se precie ha quedado reducido a comida para insectos y animales de sangre fría. A estos, el nano o no les afecta o apenas lo hace, por la temperatura corporal y la falta de hemoglobina. Factores que, cuando menos, ralentizan al mortal prototipo o lo imposibilitan. Así que la comida escasea, las plantas se mueren por el ataque de insectos y termitas, la polinización es casi imposible y si no mueres por la mordedura de una serpiente te pueden atacar las hormigas en masa.

Los personajes se presentan y conocen pronto y trabajan en equipos o viven en communidades más o menos cooperativas. Como toda convivencia, saltarán problemas y discusiones. Y aunque la acción se centre en parte de los Estados Unidos de norteamérica, el vistazo al resto del mundo nos deja unas breves noticias. Siguen existiendo varios gobiernos, los ejércitos mermados tienen un amplio abanico de actuaciones y las rencillas raciales y conocidas hoy persisten. Así que sí, habrá notificación de ataques y quedaremos a las puertas de posibles acciones destinadas a la conquista de la cura y de un arma biológica que pueda usarse contra otras naciones.

La novela se lee bien, sacando algunos párrafos hacia el comienzo y alguno en las postrimerías. Hay ciertos saltos o información que se da al seguir leyendo pero que crean confusión. Por ejemplo, hay un momento en que un superviviente se encuentra con otra persona. No se dice nada y hay que pasar un par de párrafos para suponer que han reconocido al encontrado y le han integrado en su grupo de marcha.

La acción se centra en la supervivencia humana de unos grupos que viven más allá de la barrera de los 3000 metros y su encuentro con un hombre que ha logrado sobrevivir bajo ella durante un tiempo. La búsqueda de una cura es otro de los puntos fuertes, llegando a conseguirse un nuevo prototipo, esta vez, una vacuna contra el nano original. Y queda sobre el tapete la actuación de un grupo de científicos y militares dirigidos por un senador norteamericano.

Por aquello de saber un poco más, queda esta presentación del mismo escritor .