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lunes, 2 de diciembre de 2024

Louredo inicia el adviento 2024-25

 ¡Feliz año nuevo!

Porque, en parte, eso es el inicio del adviento, la apertura de un nuevo año litúrgico, de un ciclo donde partimos de cuatro semanas de preparación a la Navidad y el despliegue de la vida de Jesucristo, siguiendo las lecturas del Antiguo y el Nuevo Testamento. Así que, sí, podemos decir feliz año nuevo litúrgico. Tampoco sería tan raro reseñarlo así al resto de la población, porque estamos acostumbrados a que sea noticia el año nuevo civil, por ejemplo, o el nuevo año chino.

La corona de adviento de san Juan de Louredo

Tengo la suerte de que Geli, vecina de Louredo y miembro del coro parroquial, me haya pasado una foto de la corona de adviento de este año. Es obra suya la corona y la foto, GRACIÑAS. 


Por desgracia, no tengo otras fotos de otros años, sino la de 2021, enviada por el párroco Villar, a quien se la pedí y que ahora os comparto de nuevo.


La corona de adviento es un signo bien bonito de luz en medio del tiempo otoñal e invernal. No llevamos muchos años viéndolo, pero se ha hecho un hueco en las comunidades católicas y parece que se quedará mucho. Básicamente, es una confección traída de la tradición germana, realizada con cuatro velas y material vegetal verde. A estos dos materiales, vegetación y velas, hacen referencia dos documentos de la iglesia católica, como son el Bendicional y el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Lo que expresan se complementa, ya que no se repiten el uno al otro, aunque los significados marcan diferencias.

La corona en el Bendicional


 

Este libro recoge textos para orar y bendecir diversas personas, objetos y ocasiones. Concretamente, los referidos a la bendición de la corona de adviento ocupan desde el número 1235 al 1242.

¿Qué nos dicen? Pues nos muestran de modo sucinto cómo bendecir la corona y lo que significan sus elementos. Básicamente, nos presenta la bendición en familia y en la iglesia, dando la oportunidad y las indicaciones a seguir, tanto si bendice un sacerdote como un laico. La estructura es sencilla: 

- en familia: saludo inicial, monición, breve lectura (se propone esta: ¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Is 60, 1), bendición, encendido

- en la iglesia: se avisa que se realiza tras el saludo inicial de Misa y en lugar del acto penitencial; está la monición, no hay lectura y se pasa a la bendición (igual a la realizada en familia) y encendido.

Los elementos y su significado no aparecen claros a menos que te leas las rúbricas iniciales (son letras de color rojo donde se dan algunas sencillas explicaciones y se marcan los gestos y los momentos durante el rito, además de decir quién los realiza) y las moniciones, además de la oración de bendición. En lugar de dejar claro desde el inicio qué necesitamos y qué significa, todo aparece cuando lo lees seguido y no todas las partes dicen lo mismo o son suficientemente explícitas. 

Vamos a quedarnos con lo básico: la corona se realiza con ramos vegetales y cuatro cirios. El color verde de la corona simboliza la vida y la esperanza, mientras que la luz (luces) simboliza a Cristo, además del progresivo acercamiento hacia él, por parte de la comunidad (y del tiempo, que son cuatro semanas).

La corona en el Directorio para la piedad popular

 

Tras una introducción dedicada al tiempo de adviento, el Directorio dedica un número a la corona de adviento como expresión popular de la fe en Cristo, luz para las naciones. Es el 98. 

Claramente, destaca los materiales: cuatro cirios y ramos verdes, marcando incluso el ciclo de encendido (los cuatro domingos), pero solo dedica atención al significado de las luces, diciendo que son recuerdo de la preparación a Cristo y luz profética que crece. Hay como un alejamiento, ya es algo más abstracto y referido al Antiguo Testamento, mientras que las explicaciones del Bendicional no acercan más a nuestra actualidad y a la vivencia semanal pre Navidad.

Un tercer documento 


La epacta es el calendario litúrgico pastoral que podemos consultar por la web de la CEE o comprar en librerías religiosas, como Betel, en Ourense. Comenzando desde este tiempo de adviento, va dando significados, marcando los ritos, mostrando qué color de vestiduras usar, qué celebraciones caben o no tales días, aportando ideas de cantos... 

Pues bien, hay referencia a la corona de adviento, pero se reduce a lo dicho en el Bendicional, al que remite.

Las luces son lo importante

Al final, vemos que los documentos de la iglesia católica inciden con más insistencia en las luces, con diferentes significados que, sintetizando, serían: en el Directorio para la piedad popular son fases de preparación y aumento de la luz que se anuncia en el Antiguo Testamento y en el Bendicional es ya símbolo de Cristo y marcas del acercamiento a él por parte de la comunidad actual.

Se habla de luces en general, pero también se marca un solo número: cuatro. Acerca de los colores nada se dice, aunque luego, dependiendo donde consultes, vas a darte diferentes recomendaciones y significados. De buenas, lo mismo valdrían cirios blancos, visibilizando la luz pura, como el color morado, propio de las vestiduras sacerdotales de adviento, como variados, para remarcar algún significado propio o distinguir cada semana.

Coincide la inauguración de la corona de adviento con el encendido de las luces navideñas en el ayuntamiento de Cortegada. No sé si han puesto más, pero, de momento, he visto esta en la entrada a O Cazapedo.



 

viernes, 15 de enero de 2016

El taco.

Es tradición familiar. Ya desde mis abuelos maternos vive en casa, con la ayuda de la tía de Bilbao. Me refiero al taco, al taco calendario del Sagrado Corazón, el calendario de los jesuitas, encargados de publicar la revista Mensajero. Con sus hojas, donde plasma el día en que vivimos (si te acuerdas de ir pasando sus hojitas), te ofrece en sencillas líneas los santos del día, algunas indicaciones litúrgicas, la posición lunar e incluso alguna ilustración. Pero, cuidado, esto solo por el anverso porque si le das la vuelta, el reverso consiste en un regalo de anécdotas, chistes, oraciones, reflexiones piadosas o puntos para la meditación.

Así, con el paso de los días te agarras a las celebraciones que son la luz cotidiana donde se desarrolla el Año Litúrgico. Y se te ofrece, en nada, en unas pocas líneas apretadas, un motivo para detenerte y redescubrirte, regustar el mundo y sus seres, un reánimo para mirar más alto y más profundo en tu seguimiento religioso o tu búsqueda espiritual. Es una nota para no olvidar que eres valioso y que la Luz que reflejas sigue activa y confía en seguir brillando en ti.

  A veces podemos disponer en la mesita de noche u otro lugar accesible una lectura, ¿verdad? Pues esta es breve, enjundiosa y diaria. Un respaldo para todos los días, en diversos formatos, para tener al alcance de la mano y los ojos. Con tantas ofertas que se ofrecen como iluminadoras, esta cumple los requisitos de enseñarnos pero dejarnos la suficiente amplitud como para desarrollar lo leído, ponernos la miel en los labios y las ganas en los pies para la marcha de la jornada.

Un año más, se lo pillo a mi madre, pero en esta ocasión, un segundo me lo regalo para casa. Ahora, como acabo de descubrir, hasta lo hay con imán para poner en la puerta de la nevera.

No te pierdas la historia del taco calendario, aquí. Y mira los formatos posibles, aquí.

viernes, 17 de abril de 2015


En la librería Betel tenemos los últimos libros de este sacerdote exorcista que constituye todo un referente actual y es fuente de publicaciones cotidianas en los presentes tiempos. Sin ir más lejos y centrándonos en el mundo de la posesión y la liberación, presentamos estos dos títulos, publicados en el año 2013 y 2014, respectivamente. Son "El signo del exorcista. Mis últimas batallas contra Satanás" y "El Diablo", ambas publicadas por la editorial San Pablo. Y no solo las semeja el autor y la temática sino también el formato, contando la primera obra 192 páginas y 135 la segunda.
Sin embargo, no son para nada repetición. Ambas presentan doctrina eclesial, experiencia personal y reflexiones, sí, pero presentadas de distinta manera y sin mucha repetición. Son dos libros de los que podemos hablar conjuntamente que no son iguales y que pueden complementarse, no son repetición uno del otro.
Así, el segundo es un libro más profundo, que comienza con dos casos concretos y luego los desarrolla de manera curiosa. Cada capítulo empieza con una predicación sobre la creación, Dios, el ser humano, la libertad, los ángeles y demonios, la Virgen, san José, los sacramentos, la oración,... cada capítulo escoge un tema y lo desarrolla como si fuese una predicación, a veces con ejemplos y breves digresiones, pero con un estilo de predicación, de homilía, de compartir hablando ante alguien. A continuación, tras una línea en blanco, retoma uno de los casos y lo desarrolla, poco a poco, diciendo un poco más que la vez anterior que habló de él. Y los dos casos se saltean. Primero uno, luego el otro, después se vuelve al primero. Cada capítulo es una predicación y un poco más de cada caso. Así, hasta el final. Los dos capítulos finales conllevan su respectiva exposición y el final de cada caso. Es de resaltar que a veces se necesitan muchos exorcismos o el cambio de ministro y lugar para llegar a la liberación definitiva. Los dos casos expuestos aquí son también de los difíciles: una madre que se consagra a Satanás y arrastra tras de sí a sus hijos pequeños, y el infierno padecido por un funcionario del Vaticano que, sin explicación, el día de su jubilación, es golpeado por una posesión.
"El Diablo" tiene un cariz más de exposición sencilla, de cierta divulgación cordial. Por imaginarlo, es la charla que nos da un amigo especialista en algo al que hacemos alguna que otra pregunta y él desarrolla ampliamente. También aquí hay experiencia pero ya lo expuesto es más conciso y las noticias se suceden sin hacer de ninguna en particular un desarrollo pormenorizado. Los 13 capítulos parten de la figura del demonio, sus compañeros malignos, su obrar ordinario y extraordinario, el poder de Cristo mediado por la Iglesia contra él y la exposición al mundo, recordando a cristianos y gente de buena voluntad su existencia y maldad, seguido de las armas espirituales que la Iglesia pone al servicio de los necesitados.
Dos libros, pues, que se complementan y nos muestran la belleza y luz de la fe. Pues la lucha contra la tiniebla es trasunto de la una confianza que libera e impele a lo más alto y mejor de cada uno, recibido del Padre por amor. Continuamente, el padre Amorth nos recuerda que el Diablo es una criatura, no un dios, que su estado es fruto de la libre elección, que tal decisión arrastró a muchos ángeles a convertirse en demonios y formar así el infierno, que su acción ordinaria es la tentación para alejarnos de Dios y que las acciones extraordinarias son varias pero acaban desapareciendo ante el Nombre de Cristo. La acción extraordinaria de mayor calado es la posesión, que hay que identificar y distinguir de la enfermedad. La Iglesia responde con el exorcismo, el ayuno, la oración, la fe, el trabajo del ministro y del poseso, acompañado de la ayuda de colaboradores y de la oración de los fieles.

Al final, y es de destacar, en los libros del anciano padre Amorth leemos la victoria sencilla del bien, de la vida, de la fe. La salvación, en definitiva, que Dios nos regala por Cristo y que nosotros, con la ayuda del Espíritu, conseguimos con el bien que hacemos.