martes, 3 de noviembre de 2026

Todos los santos en Louredo, Cortegada, 2026

  En Louredo no recuerdan que alguna vez se celebrara Halloween, Samaín o algo parecido, pero sí caló hondo la celebración de los difuntos. Ya, ya podía ser un poco más técnico o preciso, pero si uno se para un poco, ve que son los difuntos los que se llevan el protagonismo, en un tiempo en el que se solían celebrar tres ritos: novena de ánimas, limpieza de cementerios y adorno, rematando con el doblete de misas de todos los santos y de los fieles difuntos. Este año, la novena ya no se celebró y la misa del día 2 pues todavía no pregunté.



La del día 1 sí, día de todos los santos, con el cura revestido de blanco y el coro de Louredo entonando animados cánticos. Muchos tienen en mente a los difuntos y no sé si asumieron que la celebración es festiva, peeeeeero como es el día libre y la gente se dedica a visitar los cementerios, pues no me extraña que la sintonía con el rito eucarístico de este día no sea plena y pese más la ausencia de los seres queridos que la alegría que las oraciones pretenden despertar.


En su prédica, habló don Julio Rodríguez López de esa alegría de los santos, de la celebración del gozo celestial y cómo estábamos todos llamados a él, gracias a la redención de Cristo. Recordó la máxima de san Juan de la Cruz: al atardecer de la vida nos examinarán del amor, y hasta animó a que la cantásemos un instante (posteriormente, el coro la entonaría completa, en versión gallega).

Después de la misa y de la charla con los vecinos, ratito para leer la prensa, que este domingo traía algunas noticias de interés personal, como la apertura de la puerta santa en la Veracruz de O Carballiño, artículo de La Región de donde escojo esta foto, pues aparece nuestro anterior cura, don José Ramón Villar.


También me quedo con esta hoja del suplemento Vida, donde se hicieron eco de la última ruta por tierras de Cortegada, que dejó fuera la aldea de Louredo, al coger un camino dirección Valongo.



Me recuerda que no hay tanto que pasó por la aldea una ruta especial, organizado por las mujeres rurales de Cortegada. Queréis saber que nadie me contó nada de cómo fue o qué aconteció? Pues no esperéis que en las redes aparezca algo de interés especial. Sí, las fotos que recuerdan su paso por aquí tienen su aquel, pero echo en falta un texto, un mínimo de crónica para que quede constancia para memoria futura. Mientras, quedo mirando lugares y objetos de pasadas épocas que bien precisaban quien pregunte por ellos y tome nota, por breve que sea, de su existir, estado y memoria. Cuánto no podrían contarnos estos hierros del 23. Año, por ejemplo, de la campana mayor de la iglesia de Louredo y del cierre de piedra de los Diestros. 


El día fue soleado, porque no acaba de llegar el frío y la lluvia... y, claro, con estas condiciones de sol, florecen los caminos, como este que va de O Outeiro a Pedradas. Un lugar que no olvidamos, porque aunque tengamos agua de la traída, ¡cómo presta ir a buscar agua a la fuente!



 

 

Desde ese camino ojeo un cielo donde la luna va menguando y desapareciendo en un precioso y despejado cielo azul.



Azul que encontramos en estas escondidas pinturas de factura contemporánea, dentro de un vistoso elemento de la fuente de Pedradas. Por cierto, sí, por ese angosto rincón hay que entrar para poder acceder al manantial y limpiarlo (una o dos veces al año) de las raíces de los árboles y que la fuente recupere su precioso y regular caudal.



Cuando vas al agua es que es hora de comer. Hoy comenzamos con el pulpo, regado con el precioso oro Ribeiro de la casa y rematamos con las castañas, preparadas sobre plancha de hierro. Este año, cachis, no salieron muy allá. 

 

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Este texto es un extracto, traducido del original en gallego. Completo lo puedes leer y ver AQUÍ. 

sábado, 31 de octubre de 2026

Paseo por Santiago 19/10/2026

 Qué delicia el paseo por lugares conocidos, pero cuyos detalles a veces se nos pasan, con personas de especial mención y con una atención afinada y destinada a espacios donde no siempre la mirada se posa. Así, redescubrir rincones de Santiago, compartirlos y darles un nuevo contenido de recuerdos fue la maravilla dedicación de aquel soleado lunes de octubre.

Dejemos constancia para el futuro, incierto y repleto de posibilidades, aunque también de incertidumbres y de la sospecha de... ¡De nada! Solo existe hoy el recuerdo y un recuerdo agradecido y radiante, tanto como aquel sol otoñal que se vistió de calidez, contrastando con la fresca, o fría, sombra de esquinas y recovecos de una ciudad tan paseada como quizás desconocida.

Tras degustar la sabrosa croca de Pepa A Loba, paseamos por las añejas calles de piedra, comentando cómo un día gris y lluvioso dota a los soportales de una vida diferente. No faltaron las referencias a lugares como la chuchería Pecados de Compostela (¿cuál es tu pecado capital favorito?) o la fachada de la cercana iglesia de santa María Salomé, con la Virgen saludando y mostrando su embarazo.

Pasamos a la Alameda, donde el colorido homenaje a dos hermanas santiaguesas nos recibe y su historia impone tanto como anima.


Cerca, el mirador a la catedral y el banco donde la efigie calma de Valle Inclán te anima a sentarte en silencio, quizás leyendo alguna de sus obras menos conocidas. Por ejemplo, saborear su particulares ejercicios espirituales y normas estéticas, vertidas en La lámpara maravillosa...


Y no hace falta caminar mucho para disfrutar de un asiento semicircular que apunta al palco de la música. ¿Sabíais que si uno se sienta en un extremo y otro en el opuesto puedes hablar sin levantar la voz y sorprenderte de una clara conversa a distancia?

Dicen algunos que las piedras hablan, pero creo que no todos las escuchamos o podemos descifrar su mensaje. ¿Valdrá la pena pararse ante la fachada de Platerías a intentar descubrirlo y guardarlo en la piedra de la intuición y el hálito del corazón? Quizás, y de no ser así, al menos parémonos para descubrir curiosidades como la sirena o el hombre verde. 

 


El paseo azaroso nos conduce a la plaza de la Quintana, o de las Quintana, pues la inferior es la de muertos y la superior la de vivos. En una, la iluminación nocturna crea la sombra de un peregrino. 


En la otra, la perspectiva de la puerta santa, junto a los comentarios sobre el rito asociado de apertura, se acompañó de un rico postre y café. 

El ascenso de las ajetreadas calles conlleva la calma en el paso, la atención en la mirada, el repaso de la historia, más allá de las historias que se comparten sin mucha investigación ni crítica. Así, ponemos voz a la quema de María Rodrigues, "relajada" por bruja por la Inquisición y cuya historia conocemos con más detalle gracias a Manu Carballal, que sucedió en la Plaza de Cervantes, donde no solo nos paramos ante la fuente central, sino que entramos en la bien surtida librería Couceiro. 

La búsqueda de sol y un calor especial, que la sombra de los edificios y la masiva presencia humana nos restaba, guio los pasos por delante de la capilla de las ánimas, con su impresionante frontal con las llamas purificadoras del purgatorio. De esa concepción católica surge la conversación que nos lleva a los tradicionales petos de ánimas y la cercanía que el gallego de hace años sentía por sus difuntos.


 

San Domingos de Bonaval, a un paso del Museo do Pobo Galego, fue la parada obligada para reponer fuerzas, amparados en su calma y soleada escalera pétrea. Cerca, una construcción tradicional, un cruceiro.

La tarde cae, la cercanía de la despedida desanima, el ambiente caldea los ánimos y quedan en el tintero historias y sueños que, quizás esta misma noche, paseen por los rincones visitados y dejen un suspiro en los soñados por pisar.

Un último paseo transita en los límites de la tarde y la noche, con el fulgurante rayo solar rojizo y la contemplación desde la sombra de la bella fría luz selénica... 

jueves, 26 de marzo de 2026

Lembranzas san Benito do Rabiño. Inverno 26

Este ano 2026 non puiden pasarme polo san Benito do inverno, o celebrado no Rabiño, concello de Cortegada, Ourense. Si dediquei tempo a recoller algunhas lembranzas, xunto con fotografías que tirei o ano pasado, partes da novena e do Boletín Diocesano do bispado de Ourense.


De momento, aquí, comparto as lembranzas, fotos e recortes da novena. Os recortes do Boletín espero reunilos e complementalos con outros, de modo que poida ofrecer unha entrada sinxela sobre efemérides, datas de interese para o san Benito do Rabiño.


Como non, continúo aberto a que me comentedes e mandedes máis recordos persoais, fotos ou textos relacionados con este lugar, as construcións e festa.


1. Un recordo de cando don Esteban celebraba a novena e baixaba desde Louredo

Don Esteban tiña a novena de noite, de modo que os veciños puidesen ir traballar despois e era normal por entón que a misa se celebrase á primeira hora da mañá. Pois ó ser de noite dalgunha forma había que ver por onde ías, verdade? A xente sabíase moi ben os camiños e había múltiples atallos, non como agora, que hai tanto monte. Pero, por moito que coñeceses, había que iluminar a senda. Sabías como faciamos? Pois usando “fachuqueiros”, porque non había luz pública.

Uns confeccionábanse con “frouma”, ben apretados e realizados xa na véspera, outros co “colmo” do centeo, e, tempo máis tarde, xa levabamos “focos”.

E don Esteban? Era veciño e cura do pobo, con casa no barrio de Os Veciños. Pois el tiña un sistema ben visible e que axudaba a localizalo, mentres baixaba de Louredo á igrexa do Rabiño: un farol, un farol grande que alumeaba moito, de modo que non só lle permitía ver ben o camiño, senón que axudaba a identificalo de lonxe. Notábase mesmo por parte dos que ían pola zona da Tella, mentres que o cura baixaba pola Lomba.

2. O camiño e a duración do fachuqueiro

O “fachuqueiro” duraba o que duraba e máis ou menos ías controlando o camiño para que aguantase o suficiente, porque lembra que iamos de noite. Por exemplo, os que baixabamos por Soutelo, para adiantar, ó pasar a casa do canteiro (na Telleira), tomabamos á dereita, por un carreiro, que por entón estaba limpo e deixábanos ante as “portas grandes”. Tal nome recíbeo unha curva que hai, vindo de Soutelo, antes de chegar á “fonte dos tornos”. Se lograbas que o lume durase ata esa zona, xa podías apagar tranquilamente os restos na auga da fonte.

 

3. A novena de san Benito e a Coresma

Como a novena a san Benito do Rabiño caía en Coresma, don Esteban permitía que todos os fregueses de Louredo e san Benito, se querían, podían comer carne o venres. Por entón era cousa seria e os curas repetíanche que comer carne en venres de coresma era pecado mortal. Pois o noso párroco tiña esta relaxación da norma para ambas as parroquias, que por entón eran unha: san Benito a matriz e Louredo a anexa, aínda que o sacerdote vivía en Louredo, por ser de alí e ter casa.

Se coincidía, podiamos comer carne ese venres de coresma. Pero, ollo, que despois había máis coincidencias e tocaba sacrificarse. Por exemplo, caía san Xosé durante a novena. Pois se cadra botabas un bo intre longo na igrexa porque tocaba a misa correspondente pero logo, tamén, o exercicio devocional do Via Crucis. Ah, e a novena, claro, que tamén leva un bo rato  o seu rezo.

4. As tormentas dentro da igrexa

Un recordo estarrecedor é o das tormentas, que había veces que parecía que o templo se viña abaixo. E viña bastante xente, sobre todo, os festivos que se enchía aquilo. E adoitaban chegar todos a pé, que nin o cura tiña coche, aínda que logo acabou comprando un “biscuter”.

5. Empanos e exvotos

Hoxe en día non se ven, pero por entón si: había fieis ofrecidos que levaban posto un “empano”. Os “empanos” eran como unha túnica de gasa fina. E podía ser que o levasen posto desde casa, que o puxesen no destro e desen algunha volta ó redor da igrexa ou que o puxesen só para a misa.

Ó mesmo tempo, como pasa hoxe, tamén estaban os que portaban algún exvoto de cera.


6. Lembranzas do día da festa

Os maiores lembran a expectación dun día de festa como o de hoxe, cos seus ollos infantís vendo pasar desde Zaparín ou Fustáns a tantos e tantos entusiasmados veciños, todos cara O Rabiño. Moitos a pé, algúns en cabalería, aproveitando os camiños e atallos dos montes, seguindo sendas como "a dos arrieiros", que baixaba pola zona da Buratiña.

Lembran: A min acórdame, tal día coma hoxe ir po monte á mañán cedo, que ibamos e despois baixabamos pa san Benito ver baixar tal cantidad de xente. Daba gusto velos baixar.  Desde o alto víase a vía do tren, cando pasaba por Filgueira. Moita xente nunca o vira e alá subían cos rapaciños para ensinarllo dende lonxe. Pasaban moitos mercancías e dicían: mira cantos canastriños leva! Cada canastro era un vagón.

E tamén: O día da festa moitas familias quedaban a comer na contorna da igrexa. E tamén debaixo das viñas que había ó lado da funeraria. A funeraria que había subindo da fonte á dereita, que era unha casa que era da familia da tía Fina. E aí había unhas parras que eran do señor Viso vello e tamén se puñan alí debaixo.

7. Unha historia de 2024

En Noiteboa de 2024, un terrible accidente de tráfico, a escasos metros da casa familiar, lévase por diante a un mozo de 24 anos e deixa ó seu irmán menor, de 14 anos, nos lindes da vida. Recibe alí mesmo os primeiros auxilios. Os médicos, posteriormente, comentarían que quedou a milímetros do desnucamento.

Puideron levalo con vida ó hospital, para recibir os tratamentos necesarios, e quedou ingresado na UCI, sen detectar movementos nin reaccións ante estímulos exteriores. A familia, esnaquizada pola dor, pero sustentada pola vida que había en xogo, ten a dura obrigación de acompañar a un e darlle a triste despedida ó outro.

Precisamente, durante o velorio do irmán maior, unha veciña de Cortegada, compañeira de traballo e amiga da nai, achegouse a ela e entrégalle, de corazón, unha estampa do santo patrón, confiando na intercesión e na fama de “milagreiro” do santo abade. A súa idea era que levasen a estampa e a colocasen xunto ó accidentado.

Cal non sería a sorpresa, cando ós poucos minutos, é a mesma nai que recibiu a estampa, a que lle dá un regalazo á fiel! O seu fillo, de catorce anos, ingresado na UCI e sen reaccionar desde o accidente, acaba de realizar algún movemento, o cal era un raio de esperanza no medio de tal furacán emocional. A escena foi tan sinxela como rápida: a entrega da estampa e, ós pouco segundos, a chamada coa noticia dos primeiros indicios de recuperación do fillo.


lunes, 13 de octubre de 2025

Borrador para artigo

Vellos papeis arquivados en casa e… na Rede! 

sxlouredo.blogspot.com

Hai uns cantos números parábame eu a pensar e escribir que nas nosas casas gardamos vellos papeis. A veces non teñen maior interese, pero noutras ocasións atopamos recordos e historias que só eles acubillan. Papeis que falan doutros tempos e persoas, pero nos que podemos atopar parte do que hoxe somos. Polo tanto, lembranzas que compre non perder e si revalorizar. Sobre todo, hoxe, cando temos tal cantidade de contidos e informacións, podendo perdernos no que outros aportan, mentres esquecemos o que nós temos máis a man.

Neste tempo no que as noites medran, ben podiamos seguirlle a pista a eses tesouriños persoais e familiares dos que quizás perdemos a pista hai tempo: escrituras de propiedade, planos, antigas fotografías, os cadernos do colexio, cartillas “do tempo da guerra”, cartas, postais, diarios. Un exercicio de memoria e de recollida que nos pode levar a ordenar todo e gardalo máis á vista. Por exemplo, colocando as fotos familiares e álbumes que colocaremos en estanterías á vista dos da casa, en lugar de telos escondidos en caixóns. Un traballiño que ben se podía complementar con textos. Por exemplo, pondo xunto cas fotos notas onde se conta o que se retratou, ou adxuntando cartas ou postais da época. Porque non sempre teremos preto ós protagonistas alí inmortalizados, pero ben que podiamos conservar a súa memoria un pouco máis alá da nosa.

Xa non vos digo nada se as cartas e fotos falan de feitos sociais ou de pertenza a grupos. Porque non sería raro que haxa páxinas ou foros onde se busque información daqueles anos. Se non me credes, pegade un ollo só a cantos grupos hai en Facebook dedicados ós que fixeron a “mili” no Sáhara español… e xa choveu!

Do papel, xa sexa folio, xa fotográfico, imos pasando á Rede, esa realidade á que nos acostumamos e que se nos fai tan cercana, inda que non se inventou hai tanto. Hoxe podemos acceder a moito información dende o teléfono e sabemos que nós mesmos podemos aumentala se lle dedicamos un tempo. Por exemplo, compartindo algúns textos e imaxes. Vímolo cando vos escribín sobre Galiciana e tomabamos conciencia que Internet non ten todo e cada un de nós pode ser axente activo en completar as lagoas que atopamos.

E se queremos cambiar un pouco de actividade e buscar, en lugar de aportar? Pois eu recoméndovos unha ferramenta moi interesante. Trátase de Galiciana, un lugar onde atopar múltiples referencias á nosa terriña e que vos pode deparar máis dunha sorpresa. Dígovolo eu, que só da miña pequena aldea de Louredo, concello de Cortegada, atopei unha chea de referencias da prensa e algunhas literarias. É unha marabilla de arquivo, onde podemos perdernos durante horas a debullar novas, esquelas, referencias e quizás fotos. E como ofrece ligazóns, podemos compartilas con outros veciños.Quen sabe! Ata podemos desbloquear recordos ou completar parte da tradición oral local.

miércoles, 11 de junio de 2025

Resumen de "Lámpara que ardía y brillaba. La presencia de Juan Bautista en el cuarto evangelio", de Ignacio Rojas.

"Piano, piano", vamos llegando a los últimos artículos sobre el Bautista en la revista Reseña Bíblica, n. 125, 2025. Concretamente, el de Ignacio Rojas Gálvez, titulado "Lámpara que ardía y brillaba. La presencia de Juan Bautista en el cuarto evangelio", comienza en la página 44 y repasa la importante presencia de Juan en el evangelio según san Juan.


Juan, tal cual se le nombra en el cuarto evangelio, sin su denominación sinóptica de Bautista, es un personaje de relevancia, por eso basta su nombre para saber de quién se habla. "Otro interesante dato inicial es que, a diferencia de sinópticos, en el cuarto evangelio la presencia de Juan Bautista es más notoria. De los 879 versículos que integran el cuarto evangelio, 42 de ellos hacen alusión a su persona, a sus palabras o a su actividad. El cálculo nos ofrece un dato significativo. Un 4,7% del texto está dedicado o hace referencia a este personaje y a su misión" (p. 44).

Siguiendo con curiosidades sobre el nombre, solo otro nombre aparece del mismo modo en el prólogo joánico: Moisés. Prólogo donde se comenta el origen divino de su misión: dar testimonio. Una misión que mira al juicio sobre el mundo, donde se decide si creer o no en Jesús. Juan, cómo no, se sienta del lado de los creyentes. Y no está solo, sino que cerca están sus discípulos, algunos de los cuales seguirán a Jesús y otros continuarán la misma labor del maestro bautizador. Porque, aunque no recoja el apelativo de Bautista, sí le presenta bautizando en lugares con abundancia de agua. El evangelista tampoco recoge datos sobre su vestimenta, comida o su muerte, aunque cita el detalle de su cautiverio.

 

Lo que sí expresa es una serie de noes y síes: él no es la luz, es testigo, no es el mesías, sino que lo anuncia y señala, es el amigo del esposo y su presencia debe menguar y desaparecer. Su misión hace referencia a Jesús continuamente. Y, así, se refiere a él como cordero de Dios, esposo, dador del Espíritu, Hijo de Dios... Jesús se referirá a Juan como "lámpara que ardía y brillaba" y testimonio de la verdad, valorando su misión.

¿Y el evangelista? Muestra a Juan con diferentes símbolos, una muestra más de la ascendencia que le reconoce y profesa. Ignacio Rojas elige tres: la voz que grita en el desierto, amigo del esposo y lámpara. "Dos de estas imágenes las dice el Bautista de sí mismo para explicar su misión, mientras que la última de ellas será Jesús quien la diga de él" (p. 51). 

 

viernes, 6 de junio de 2025

Resumen de "Anunciar al que viene: bautismo y predicación de Juan Bautista", de Iranzu Galdeano

Sigo con los resúmenes de artículos sobre san Juan Bautista, figura en la que se han fijado en el número 125 de Reseña Bíblica. Hoy me ocupa el artículo  "Anunciar al que viene: bautismo y predicación de Juan Bautista", de Iranzu Galdeano, que comienza en la página 32 y en cuya introducción nos avisa que su predicación trascendió fronteras y el tiempo de su vida mortal. La autora pretende trazar un vistazo a su obra y mensaje partiendo de los evangelios sinópticos (ya sabéis, Marcos, Mateo y Lucas, que reciben ese nombre porque, si se ponen en columnas paralelas, veremos parecidos llamativos en cuanto a contenido y distribución).

Marcos se considera el primer evangelio escrito, aunque en las biblias católicas suela aparecer en otra posición, ¿verdad? El Bautista aparece en cuatro instantes: al inicio, para dar cuenta de su misión, hacia la mitad, para darnos noticia de su muerte, y, de forma indirecta, relacionándolo con Jesús en dos discusiones: sobre el ayuno y la fuente de su autoridad.

Al inicio, llama la atención cómo predica la conversión ante el inminente juicio divino, pide la conversión del oyente y, como signo visible, bautiza él mismo a los que se acercan (bautismo igual a sumergir en agua). "La llamada a la conversión asimila a Juan a los demás profetas, mientras que el bautismo lo hace único. Este gesto es tan característico de su actividad que acabará siendo reconocido por ello y será llamado el bautista o el bautizados" (p. 34).

La parte dedicada a la predicación del que viene detrás de Juan es muy interesante, porque, acostumbrados a escuchar los textos tantas veces, seguro que acabamos perdiendo de vista los matices. Por ejemplo, ¿a quién anuncia Juan? Porque no da datos concretos que nos permitan decirlo. Y sus expresiones dan a entender que no parece de este mundo, ya que ni es digno de desatarle la sandalia, cosa que los esclavos sí hacen con sus señores. Y, atendiendo a citas del AT, el anuncio hace referencia a Dios mismo. Lo que pasa es que Marcos nos pone el texto de tal modo que pronto identificamos al profeta con Juan y al que viene detrás con Jesús. Predicación que el Bautista lleva a las últimas consecuencias, pues termina muriendo por sus palabras.

Mateo, como Marcos, nos presenta a Juan adulto y en acción, pero en un lugar al que acuden las multitudes. Predica la conversión y pide obras de justicia. ¿Y el propio Juan lo hace? La autora, Iranzu Galdeano, nos dice que hay dos ocasiones para afirmarlo: que bautice a Jesús, que es quien bautizará con Espíritu Santo, y que denuncie la vida matrimonial de Herodes. Jesús mismo va a elogiarle en dos ocasiones: tras la purificación del templo y tras la visita de los discípulos de Juan, encarcelado.

También, como Marcos, no hay nombre del que viene detrás y es Dios mismo quien lo presenta en el momento del bautismo. 

Lucas, como Mateo, dedica su tiempo a la predicación del Bautista y recoge los elogios de Jesús. También los dos dejan claro, por boca de Jesús, que Juan es profeta y es el mayor de ellos, pero está en el tiempo de la preparación, por lo que "el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él" (Lc 7, 28). Lo que sí es único es en presentar su nacimiento, relacionándolo con salvación y alegría. Una salvación que el predicador, ya adulto, anunciará, dirigiéndose a todos y llamándoles a la conversión. Por cierto, a diferencia de los anteriores, en Lucas, Juan no espera por las gentes, sino que recorre la región del Jordán.

¿Y qué hay del anuncio del que viene detrás de él? Pues que él mismo se quita importancia y avisa que no es el mesías esperado, sino que es otro, el que vendrá después de él, que es quien le precede. Otra aportación única de Lucas es la de que Juan predica el evangelio, pero hay unas diferencias respecto a Jesús, que es él único que lo predica en los otros sinópticos: Jesús predica con palabras y obras (milagros). 

 

sábado, 31 de mayo de 2025

Resumen de "¿Fue Juan Bautista un esenio de Qumrán?", de Mariela Martínez

Es titular es atractivo y el tema se ha debatido más de una vez, pues por coincidencia temporal, esenios y Juan el Bautista compartieron territorio e historia, pero, claro, las diferencias son bien palpables. Por eso doy lectura al artículo "¿Fue Juan Bautista un esenio de Qumrán?", escrito por Mariela Martínez Higueras, presente en la revista Reseña Bíblica, n. 125, desde la página 22 a la 31.

La autora nos pone en contexto, pues no podemos pensar el judaísmo de entonces desde los parámetros actuales, sino descubrir el mundo del helenismo tardío (s. II a.C.) y la dominación romana (I a.C a I d.C.), con su dinamismo y diferentes propuestas religiosas. Un poco como pasa hoy con el cristianismo, que o podemos identificar con la Iglesia católica, pero que conoce un buen número de confesiones diferenciables.

A seguir, reseña el inicio de los esenios, aunque echamos de menos que no nos los defina un poco. estos serían una escisión de judíos piadosísimos que deciden dejar la ciudad, romper con cualquiera relacionado con el Templo de Jerusalén y retirarse al desierto para estudiar la Ley con ahínco, vivir en comunidad y considerarse un resto fiel a Dios, en contraposición al resto de judíos. Más de un siglo después de su aparición, también en el desierto, Juan iniciará su predicación escatológica, es decir, avisando del próximo fin de este mundo, con la llegada de Dios o el Mesías anunciado por los profetas. Aunque hijo de una familia sacerdotal, Juan rompe lazos y sale en solitario a bautizar. Lo aparentemente similar de su discurso, la misma separación del resto de los judíos y el uso de agua para purificar, junto con el desierto, parece unirle a los esenios, pero las diferencias con ellos serán notables, por lo que siempre quedará la duda de si perteneció en algún momento a la secta y luego les abandonó o si continúa la antigua tradición de otros profetas austeros.

¿Dónde podemos ver similitudes? La autora nos da tres temas: cierta cercanía geográfica, usar Is 40, 3 como referente y disponer de un ritual purificador con agua.

Respecto a la geografía no hay dudas en cuanto a los esenios, ya que los sitúa Plinio el Viejo y la arqueología en Khirbet Qumrán. Curiosamente, el Bautista no andaría lejos. Y es que la zona tiene fuertes connotaciones con el pasado, referido a los orígenes míticos del pueblo elegido de Israel, y hacia un futuro apocalíptico, siguiendo la estela del profeta Elías (2 Re 2, 4-11).

 

El texto de Is 40, 3 sirve a ambos para legitimar su actuación con palabras del Antiguo Testamento y hacerlo en un contexto donde las esperanzas mesiánicas alcanzaban cuotas de máxima aspiración. Sin embargo, los especialistas nos hacen en la cuenta de cierta desemejanza: los esenios usan un texto de la Biblia hebrea y los sinópticos la traducción griega, también llamada de los LXX, con un curioso matiz que se nos puede pasar por alto.


 

Finalmente, el tercer punto de posible unión es el uso de agua en rituales de purificación, cosa que no era desconocida fuera del judaísmo, pero que nos da para pensar en estos dos movimientos separados del común de la población judía. Para esenios y el Bautista, el agua se usa para purificar, siempre tras un cambio de vida, interior y exterior, pues el agua, por sí sola, solo limpia el cuerpo.

Tras los parecidos, Mariela Martínez pasa a las diferencias, mostrando estas a partir de la página 29. También son tres: Juan es un profeta solitario frente a los esenios, que son comunidad, los ritos de purificación divergen y, en tercer lugar, los mensajes salvíficos no se ofrecen por igual.

Juan es un profeta solitario, de ascética vida, al estilo de Elías, y no pide que le sigan, sino que ofrece su discurso y su peculiar bautismo. Esto no pasa en Qumrán, donde estrictas normas dibujan una comunidad que comparte bienes y comida.

El segundo punto son los rituales de purificación, donde el agua es un elemento central. Para Juan, usando agua viva, en movimiento, para los esenios, agua de lluvia contenida en depósitos y piscinas. Allí, lavándose ellos mismos, mientras que el Bautista es quien sumerge a los penitentes. Y un detalle final, que también separa a ambos investigados: Juan no establece más norma que el arrepentimiento y cambio de vida, bautizando personalmente, mientras que los esenios disponen de múltiples reglas y contemplan el baño ritual comunitario.

Finalmente, aunque detectemos mensajes salvíficos por ambos bandos, para Juan se da uno de amplio rango, abierto a todos, sin tiempos especiales de espera, mientras que en Qumrán hay reglas detalladas y escritos donde se afirma que solo los elegidos por Dios se salvarán y los elegidos formarán parte de la comunidad esenia.