miércoles, 19 de agosto de 2015

Un estudio sobre Poe y su influencia en España.

El regreso a la biblioteca pública de la calle Concejo, en Ourense, me ha llevado por las oscuras sendas de lo fantástico en el s. XIX. Y es algo que no me cuesta, ya que gusto de relatos de esa ápoca desde hace años. Lo bueno es haberlos conocido hace años y poder ahora releer y ampliar lecturas. Eso, las lecturas y relecturas, junto a las dramatizaciones radiofónicas que Juan José Plans y su equipo realizaron hace años. Cito al programa "Historias" de RNE, aunque hay varios programas que he tenido oportunidad de conocer estos últimos años, en forma de podcast.
 
 Hoy, de todos modos, no he terminado una obra de la época sino un breve estudio acerca de nuestra literatura patria fantástica a lo largo de todo el XIX y la influencia que, sobre todo, ejerció Edgar Allan Poe. He leído casi de un tirón "La sombra del cuervo. Edgar Allan Poe y la literatura fantástica española del siglo XIX", de David Roas, en Devenir Ensayo, libro número 24 de la colección, Madrid 2011. 209 páginas interesantes y ágiles. Tanto que he tenido que para en algún momento, ante el delirio de las obras y autores citados, que son muchos, y la información contenida. Pero es que eso mismo es lo que me llevaba a una página más: que es un estudio ágil, que lo disfrutas leyendo y te animas a seguir y seguir.

Amén de una bibliografía donde se aúnan obras literarias y, sobre todo, estudios sobre las mismas y otras, sobre épocas y narrativas y autores, tenemos una obra densa de lectura sencilla. Vamos, que se deja leer y te permite tomar notas y ampliar luego las investigaciones personales. Aúna ambos disfrutes. Las veces que he tenido que pararme a investigar léxico técnico, que algo hay, son pocas, con lo cual puedes ejecutar una lectura seguida interesante y amena, divulgativa, sin perder en profundidad.

Comienza con la metodología que seguirá, la crítica a los escritos anteriores a su investigación y la exposición histórica de la situación literaria española, concretada en el ámbito de lo fantástico. Ante la perspectiva de un país donde lo fantástico quedaba relegado a consumos minoritarios y producciones censuradas o poco valoradas por los críticos, tenemos un siglo XIX que se mueve entre los relatos pseudofantásticos (los hechos parecen preternaturales y se explican o sobrenaturales y se manifiesta un acto de fe o de crítica moral), lo fantástico legendario y lo gótico. Pronto aparece en escena E. T. A. Hoffmann y se hace sentir su influencia, llevando a lectores y escritores a mundos que parecen reales en sus formas físicas pero cuyas leyes son de corte onírico y fantástico. Esto, sobre todo, en la primera mitad de 1800. Poe, por vía de traducciones francesas y, a continuación, adaptaciones y traducciones al castellano, entrará con bastante buena fortuna, a partir de 1856.

Ya el libro os dará datos más precisos en cuanto a autores, fechas y obras. Y es que los capítulos centrales del estudio están dedicados a estas obras que dan a conocer a Edgar Allan Poe en España, cómo fueron criticadas (para bien y para mal) y cómo influyeron en algunos autores. No faltarán referencias pero la mayor parte de citas son del orden de la literaratura narrativa, echando en falta un vistazo mayor a la poesía, cosa que uno se espera con la sombra del animal citado en el título del libro. ¿Desmerece por ello? Para nada. 

Como digo, he disfrutado de la lectura de este ensayo y me he alegrado de su existencia. Temo ahora no llevarme muchos datos y conclusiones en la mollera pero sí animo a que alguien más lo pida en la biblioteca y aumente las marcas de fechas de préstamo en su primera hoja.