viernes, 18 de marzo de 2016

CiFiMad 2016 IV

Uno de los detalles interesantes a la hora de participar en una convención es la caracterización. Un traje especial que te haga sentir el personaje que representas. A veces solo es un disfraz y ayuda a pasear por allí con más o menos gracia pero el paso real e interesante es el de la caracterización, el asumir un papel, exteriormente reconocible y expresivamente elocuente.


Al menos, vamos a darle protagonismo al vestuario, ya que a veces la gente se caracteriza con él pero no pasa a mayores de representar la escena o repetir alguna de las frases del personaje cuando va así en la película. Bueno, eso si tiene frase. Pasa que un personaje lleva un vestuario que dura unos breves instantes pero no habla. A falta de otra referencia aquí traigo un caso, que es el de Amidala embarazada en el Episodio III de Star Wars. Traje elegido por la amada Ami para su pase por la CiFiMad el sábado 27 de febrero del presente 2016.


Un traje que vistió Amidala en el momento en que Anakin reflexionaba en el templo Jedi y ambos estaban separados por una distancia que la mirada y la preocupación de ella acercaba y reducía. Era un tenso momento de reflexión y toma de decisiones. Una escena sin palabras, dominada por la fuerza de las miradas, las expresiones faciales y la música. Una invisible unión en los cielos de la capital, Coruscant, entre dos enamorados que habría de dar lugar a la cadena de muerte y destrucción promovida por el Lado Oscuro, con una débil esperanza encarnada en dos hermanos recién nacidos. Pues bien, al inicio de todo ello, vestida de verde, con una tela donde apreciamos el signo de la realeza de Naboo, coronado su pecho con un broche redondo con piedras que caen en distintas alturas, está la reina Amidala. Ese traje es el que copió Ami. La escena, refrendada en la banda sonora con un tema titulado Padme´s ruminations, fue la base de elección. Luego llegó la documentación, tirando de fotos de la película, consulta en el libro Dressing A Galaxy y la web Padawan´s Guide. Un trabajo de documentación de varias jornadas que termina en la consulta a las mujeres que habrían de hacer el vestido realidad: su madre y una costurera.

A continuación, la búsqueda de la tela en tiendas de Ourense e internet. En el ciberespacio hallaría un catálogo con la tela lisa, de terciopelo, que tanto se parece a la original, distinguible por el estampado de la realeza. El fajín y el forro se compran en Ourense, dando lugar a nuevas ideas de vestidos... esta vez ya para el día a día, jeje. Y el broche fue realizado por encargo en otra tienda de Ourense, pocos días antes de la CiFiMad y recogido a tiempo en la víspera de irnos. El patrón y confección corre a cargo de una esforzada madre y una costurera que le da las claves de resolución de corte y cosido. Fotos revisadas, ideas compartidas, ruebas varias, correcciones para adaptar el vestido a la modelo, compra del cancán para darle volumen y todo listo en tres semanas, que se dice pronto.

El vestido no lo vi hasta el día de la estrena, la mañana del citado sábado, en Fuenlabrada. Sábado en el que participó en el concurso de Cosplay de la CiFiMad siendo galardonada con una mención especial en la categoría de Star Wars. Y, que sepamos, es el primero y único realizado en España.


Aquí está la escena en que sale. Hay una escena eliminada (que se conoce gracias a los extras de la película y que está aquí) donde Padme vestía igual y hablaba en petit comité con varios senadores galácticos.

Aquí Ami en el concurso de Cosplay.

lunes, 14 de marzo de 2016

America 3000.

Joer, qué bien se está en los ochenta, así que me cojo a la manita de David Charles Engelbach y nos paseamos por 1986. La peli nos dará la patada hasta unos siglos más tarde, llamándose America 3000, posándonos en un mundo postcatastrófico barrido por las armas nucleares y el paso del tiempo. Un mundo que la lucha de los desaparecidos mericanos y comunis dejó convertido casi en desierto. Donde la distribución de la población es en hordas nómadas o pequeños asentamientos vigilados y fortificados. La tecnología ha desaparecido para dar paso a la chatarra, la devastación y el reinicio de la civilización norteamericana de forma nada pacífica, estratificada en dos bandos: los hombres, denominados brujos y plugots, las mujeres, denominadas fraun. Cómo no, las tías van preparaditas y han montado unos asentamientos to chulos y preparados, con puertas y alarma y alimentos. Los plugots son casi cavernícolas incendiarios que las atacan. Las fraun no son unas depositarias de la paz precisamente y sus armas están bien prestas y afiladas. Raptan plugots para esclavizarlos (machos), usarlos como sementales (semillas) o tenerlos de mascotas (juguetes).


Aquí entra en escena el personaje que nos contará parte de la movida, la voz en off que ahora adquiere rostro, el de un plugot atado a otros, destinado a la esclavitud de las fraun. Será narrador, pero no protagonista. El papel principal se lo lleva Korvis, un chico destinado a semilla que huye con nuestro narrador y se convierten en inseparables, capaces de entrar en zona prohibida para la fraun y rehacer la vida con otros plugots, estableciendo un asentamiento fortificado como el de las fraun.

Novecientos años después de la Gran Explosión, el mundo creado por los hombres fue destruido. A pesar de las tinieblas y los escombros radiactivos surgió un nuevo orden. Y el mundo estuvo woggos. En el viejo lenguaje, woggos significaba loco. 

A este nivel cabe destacar ese detalle de evolución. A él hay que sumar el hallazgo de una maleta con ropa, sombrero incluido, y un libro, un abecedario que muestra dibujos, su nombre y la manera de pronunciarlo colocando los labios en determinadas posiciones. Sencillo pero emotivo el momento en que Korvis, con su librito infantil, lee y comprende lo leído, llegando a la toma de conciencia de que es un hombre, ya no un plugot. Como si el descubrimiento de la palabra le iluminase el concepto y la revelación se abriese en forma de una nueva existencia.

Así, es normal que al hallar un enclave protegido de un campo norteamericano, este iluminado tome nuevas armas y no las use para destruir, sino para convencer a la líder femenina, la tiara, de que pueden cambiar la historia y caminar juntos a un nuevo horizonte de existencia. Su idea halla acomodo en la mentalidad de la tiara, que se llama a sí misma mujer. El inicio del diálogo se establece desde ese punto: no más plugots ni fraun, ahora hombres y mujeres, juntos. La devacle proveniente de la lucha de sexos se supera con la nueva mentalidad de estos dos líderes, que se reconocen como iguales por ir mínimamente aseados y descubrir una empatía mutua. Tan empáticos que acaban en la cama, dando un nuevo concepto al sexo. Solo lo vemos desde la perspectiva femenina, pero el sexo es llamado siembra y es una obligación de algunas fraun que no se lo toman muy bien... al principio.


Un "eimi" era un "juguete" que se había escapado. Las "frau" los tenían como mascotas y les llamaban juguetes. Para asegurarse que no hablarían les cortaban la lengua y para que fueran dóciles... les cortaban otra cosa.

El caso es que hay un cambio de conciencia que debe superar aún muchos obstáculos antes de su realización. Como siempre, la esperanza y el cambio, frágiles, dependientes de unos pocos individuos que se unen contra la masa. Y es que a ver cómo convences a los enemigos para la reconcicliación y la construcción común. La suerte que tienen estos es que muchos creen que en el futuro surgirá un mesías que llevará al mundo a un nuevo horizonte. Ese mesías es llamado presidente. Korvis usará esa creencia y sus nuevos juguetitos para convencer a las fraun de que él es el presidente, sobre todo después de que un cuidador de juguetes le tomase por tal. A Vina le dice la verdad pero al resto de fraun intenta convencerlas con el poder de la técnica recién adquirido.


Problema. Las fraun también tienen nuevas armas incendiarias y una conspiración toma el mando del campamento para separarse de las consignas de la tiara. Las buenas voluntades parecen irse consumiendo bajo el fuego de las promesas de una destrucción total de los plugots. Lo que no contaban era con que los tontícolas ahora estaban tan bien pertrechados. Y hay que volver al campamento. Allí se verá que la batalla ha estado orquestada desde la sombra, lejos del pensar y sentir de la tiara. Que no ha habido una traición al hombre, sino una toma de poder interna pergeñada por la kela, la segunda de a bordo, y la tiara de las fraun de Kansos. Así que lo que se había hecho y dicho en privado pasa ahora a terreno público, con los bandos enfrentados cambiando disparos por besitos.


Korvis: Que te diviertas, flaco.

En este sentido vale la pena ver la evolución de esos espíritus que deciden cambiar las cosas aún teniendo todo en contra. En el lado femenino la conciencia se despierta gracias a la decisión de una tiara moribunda en dar el poder a su hija más sensible, aunque guerrera igualmente, y no a la más cizañera. Por parte masculina, con la lectura y la toma de conciencia de ser un hombre libre. Todo se produce como en las parábolas evangélicas acerca del Reino, como en una siembra, de forma lenta y escondida.


Plástico guay... Aunque sea de modo anecdótico, en la película se usan varias expresiones y nombres que se van explicando, generalmente por la voz en off. Expresiones que me andan en la cabeza desde entonces y que no suponen mucho esfuerzo aprender al ser tan pocas. Pero son graciosas. Así, la usada antes, para dar inicio al párrafo, significa genial, de acuerdo, todo perfecto. Pero si solo dijésemos plástico significaría lo contrario. O por ejemplo, para decir no se dice negui y para decir que la cosa ta muy pero que muy mal, negui negui. Ya, ya, han pasado 900 años y las variaciones son escasas, jeje. El pasado apenas se recuerda pero gracias a las fraun sabemos que fue una gran explosión la que barrió la tierra, o la nucleó, en idioma actual, significando muerte. Explosión por culpa de la guerra entre mericanos y comunis. En la película se darán más datos cuando Korvis entre en el búnker y vea una grabación dirigida al presidente norteamericano respecto al uso de ordenadores, misiles y el inicio de la guerra nuclear. En fin, que no hay mucho lío a la hora de usar nuevas expresiones y se lo ha currado más mi Ami cuando el otro día dice: Si no es de Swarovski no es libélula. Es bicho.


Ah, bicho también hay uno en la peli. Claro, con tanta radiación uno se pregunta dónde quedan los mutantes, ¿verdad? Pues hay uno, encarcelado en el campamento de las fraun, que sirve como prueba iniciática a las que se presentan a guerreras. Su nombre lo dice todo, Arg, el horrible. Ser peludo que recuerda al Pies Grandes y que se enfrenta a las fraun para ponerlas a prueba. Divertido momento en que Korvis le libera y el bicho se va con los hombres, activando la sirena que hasta hace nada tenían las fraun para dar la alarma al grito de teléfono rojo, teléfono rojo. Luego, ya se queda con los hombres, sin saber qué hacer, pasando el tiempo husmeando, jugando con un desdorante y portando el radio cassette a todo volumen.


Korvis: El futuro empieza con nosotros.

Vina: Ahora.


(Se besan)


En Off: Nadie sabía lo que estaba haciendo Corvis y Dina pero cuanto más les mirábamos más plástico guay nos parecía.

domingo, 13 de marzo de 2016

Endemoniados - Demonwarp.

Paseemos un poco por los ochenta, poco antes de la caída del Muro de Berlín, con los agónicos coletazos de la Guerra Fría. Allí podremos cruzarnos con la obra del director Emmet Alston, Demonwarp. Fue una de las siete películas que dirigió en la década, dejándonos un largometraje donde se combinan varios estilos y monstruitos. Ayer teníamos a los japoneses mezclándolos y hoy vamos a ver a los americanos en el mismo tema, aunque no veremos tal cantidad.


Como la anterior peli, la amenaza viene del cielo, de un meteoro que se estrella no lejos del camino que sigue un predicador solitario que va leyendo la Biblia (aunque no me suenan para nada los versículos que recita) y tarareando Amazing Grace. Es la intro que se resolverá al final, cuando podamos descubrir en qué consistía el meteoro y la amenaza que supone para los andarines por ese bosque.


- Oye, Jack, ¿has visto alguna vez algo raro por ahí?

- No, pero he oído cosas. Dicen que sombras extrañas rondan por la noche.

- Serán osos.

- O ciervos, como Bambi.

Un salto de años nos pone en la actualidad, con un padre y su hija de excursión, aprovechando un rato libre para el trivial y una pregunta sobre un hombre lobo de cine como Larry Talbot. Pregunta que nos pone en la sintonía de terror de la siguiente escena, cuando ambos son atacados por un Big Foot. 

Así, un nuevo salto temporal, más pequeño esta vez, nos llevará al lugar de ataque y rapto, cuando unos jovenzuelos despreocupados y con ganas de marcha acaben en la misma cabaña que el padre y su hija. En ella, quedan restos de esa noche y aún llegarán a encontrarse con el pobre hombre que sigue pernoctando en el bosque, buscando a la niña de sus ojos. Poco a poco, sabemos que el bosque tiene mala reputación, que desde hace cien años se sabe de casos de encuentros con seres monstruosos y que el tío de uno de los chicos de la pandilla se ha perdido allí. La excursión resulta no ser solo una escapada de fin de semana sino una operación de busca y rescate.


Y si alguno se ríe o duda de tanta habladuría, los mismos chicos sufrirán la visita del monstruo peludo que mata y rapta... y se lleva la radio. Momento tenso este, con el monstruo cogiendo la radio y pillando puerta, uno de los chicos apuntándole con un arma y una de las chicas, desquiciada, gritándole que dispare de una vez. El Big Foot sale de la cabaña a la noche sin un rasguño. Y esto lleva a los supervivientes a la búsqueda y la huida. También a encontrarse con el padre desconsolado y otras gentes de variada procedencia que ha hecho del bosque destino de su viaje.


- Vaya, parece que tu plantación secreta no era tan secreta.

- No lo entiendo. Estaba lleno de marihuana. Él lo llamaba su plantación perdida del placer.

Por ejemplo, un par de buenas mozas vienen a buscar marihuana, una plantación agreste y escondida que resulta haber sido esquilmada antes de que ellas llegasen. Ante el desencanto y cabreo, una decide quedarse a tomar el sol. Total, ya que están allí no volver con las manos completamente vacías, ¿no? Cómo no, ya te lo estarás esperando, sufren el ataque de la bestia.

Hay otro que es de los de traca: un excursionista con cámara que también ha de asustarse y huir ante la peluda presencia. No coge aliento ni de atreve a una instantánea que podría darle fama y aportar un buen dato de la existencia del Pies Grandes. Tanto corre que hasta parece que va en círculos por la foresta, cuando vemos que repiten planos,... digooooo, que vuelve a pasar por el mismo sitio.

Como película de adolescentes en apuros, no faltarán los despelotes, los pechos al aire y las persecuciones más o menos cachondas, con trampas en pleno bosque que acaban revirtiendo en contra de los humanos. Pero, como no podía ser de otra manera, el suspense va in crescendo y un encontronazo con un nuevo personaje cambia la dirección de los supervivientes. Recapitulando, hemos visto un curioso meteoro al inicio de la peli, dejando un cráter y una especie de huevo, hemos visto al Pies Grandes atacar a humanos y llevarse material electrónico (y un motor de coche), sabemos de la mala reputación del bosque y de su aterrador denominación de bosque del demonio. ¿Qué más nos sorprende? Un par de zombis. Toma ya, podrían parecer jóvenes en shock pero no, descubrimos que son zombis, pateando el bosque. 


- Verás, Jack, tú lo conseguiste. Estás vivo, yo no. Estoy muerto, se acabó. Pero, ¿sabes una cosa? ¡Me siento mejor que nunca, Jack!

Se dirige una a la caverna donde está el origen de todo. Y las sorpresas se van sucediendo de forma vertiginosa. Dar la muerte al Big Foot trae nuevas preguntas, ya que este no se muere y listo sino que se transforma en hombre, como si la maldición que posase sobre él se acabara y pudiera morir en paz. Uno de los amigos desaparecidos aparece pero lo hace en forma de zombi hablador. Se ve por todas partes humanos que parecen trabajar en una instalación mecánica, de forma atontada.


- Astrez es el señor. Mi amo habita en la cámara sagrada. Su nave está enterrada en las entrañas de la tierra. Y se alimenta de la carne de la tierra. Espera pacientemente, acumulando energía para su viaje a las estrellas.

Y, al final, en el clímax de los descubrimientos, la sala del trono, literalmente. Una sección de la caverna es una sala donde chicas desnudas son sacrificadas y su corazón se les quita para ofrecerlo a un terrible ser que preside el lugar. Oh, sorpresa, el oficiante oscura de tamaño crimen es el predicador del principio, mantenido contra natura en un estado de juventud. Adora al ser, del que acabamos sabiendo que estaba en el meteoro y que es un extraterrestre que reconstruye su nave y acumula energía para poder volver al espacio. Su rostro repulsivo es manifestación de sus horrendos métodos de reconstrucción: controlar humanos para que roben material electrónico y trabajen, esclavizados, en su nave, oculta en la caverna de ojos inquisitivos. Menos mal que alguien se ha llevado unos cartuchos de dinamita y ha podido salvar a su amiga de las garras del predicador y su ídolo viviente.



Ah, y me quedo con la duda de saber quién y qué pinta cierta persona en este fotograma, cuando se supone que nadie más estaba en segundo plano, jeje.


sábado, 12 de marzo de 2016

Invasión extraterrestre.

Año 1968, al frente de un equipo donde no faltaban sus  amigos que ya le ayudaran en otras parecidas, el director y creador del monstruo Godzilla, Ishiro Honda, en Japón.


Unas líneas que nos ponen en la honda de esta maravilla futurista que mostró a la mayor colección de monstruos en película de la época (algún comentarista dice que hasta el 2004 no se superaría tal cantidad), con más de diez bichos pululando en escena. Y, ojo, que algunos solo salen un rato, saliendo de no se sabe bien qué hueco de cierta isla. Es uno de los detalles divertidos de esta película que según avanza nos pone algún bicho más, aunque apenas cuente para la trama. Godzilla es el referente pero aparecerá con otros que no le andan a la zaga en capacidad de destrucción.

Pues sí, destrucción, como no podía ser de otra manera. Aunque la forma en que comienza y se desarrolla tal destrucción tiene su aquel. Porque los monstruos, de los que cierta voz en off nos dice que son prehistóricos, viven en una isla, Monster Land, en las islas Ogasawara (que existen en la realidad y donde se libró la batalla de Iwo Jima), controlados por un comité científico de las Naciones Unidas. La isla está preparada para evitar el escape de los distintos kaiju o monstruos, ya sea con gas o con ondas. Veremos en la película estos sistemas activados y al kaiju correspondiente dar la vuelta por donde vino.

- Es algo realmente extraño. Parece que funciona con pila atómica. Sí puedo asegurar que se trata de un ingenioso transmisor. Pero lo que no comprendo es que se lo pusieran dentro del cuerpo.

Aunque al principio se nos presenten algunos kaiju, tranquilo, habrá más a lo largo del filme, apareciendo cuando menos te lo esperas. Viven en la isla tranquilitos, controlados por los humanos. Así que no parece que vayan a montar una gorda. Hasta parecen llevarse bien y todo o quizás sea que el terreno es tan amplio que no entran en contacto siempre y se evitan feroces luchas por el territorio. Según el narrador, cada uno vive según sus instintos y comen lo que desean.


Estamos en el 2000 y los viajes a la Luna son algo común. Una edad dorada donde la investigación tecnocientífica parece haber dotado a la humanidad de una calma donde respirar y ampliar las miras inquisidoras del corazón humano, nunca satisfecho con las certezas cotidianas. Una Tierra en la que una raza de extraterrestres de algún perdido lugar entre Marte y Júpiter ha puesto sus ojos. Y, curiosamente, con su ciencia pretenden reconstruirnos. La raza puede asumir la forma humana, en concreto como mujeres japonesas enfundadas en brillantes trajes, aunque veremos pronto que no es la única forma. Y su táctica conlleva  la destrucción para la subsiguiente reconstrucción. ¿Cómo hacerlo sin llamar mucho la atención? Removiendo las barreras tecnológicas de la isla de los monstruos y dejarlos libres, campando a sus anchas. También, mediante la infiltración entre las élites científicas, asumiendo el papel de humanos que los ayudan.


- En el campanario de una iglesia en España.

Luego no enteramos que los extraterrestres, los kilaakianos, controlan a los monstruos con una pieza insertada en sus cuerpos. Y su control conlleva el ataque a varias grandes ciudades: un monstruo por ciudad. Por ejemplo, Godzilla ataca Nueva York. Tokyo, curiosamente, no resulta afectada, lo que pone en aviso a las autoridades a la hora de buscar un lugar que funciones a los extraterrestres como guarida. Pero lo que semejaba una oportunidad se revuelve en desastre al llegar al punto de que los kaiju son enviados a destruir Tokyo. Y no uno sino, al menos, cuatro.


Esta raza tan avanzada científicamente ha colocado una serie de aparatos de control en distintos lugares, desde una montaña hasta un coco, pasando por un campanario español. Los japoneses irán descubriendo todo esto y oponiendo resistencia, tanto al poder destructivo de los monstruos como a la aparente superioridad kilaakiana. Un combate que no se restringe a la Tierra sino que conlleva un ataque a la base de la Luna, rastreando los puestos avanzados extraterrestres y neutralizándolos.


- Señor, los daños son enormes.

- Sí, Tokyo está en ruinas, atacado por cuatro monstruos.

Es curioso cómo en la película los periodistas son convocados permanentemente por los científicos del comité, dando amplias informaciones de lo que está pasando y de las medidas tomadas. Parece lo contrario de lo que suele suceder, que nos lleva por los caminos de las conspiraciones y las decisiones no comunicadas al gran público. Aquí no, estamos puestos al día desde el mismo centro de mando y con las voces de las autoridades pertinentes.


Al final, los monstruos son reconducidos a la isla y se tranquilizan... para no poder descansar mucho al recibir la visita de un monstruo de tres cabezas, un monstruo del espacio al que costará kaiju y ayuda para derrotar. De curiosa participación, resalto la aparición del hijo de Godzila, con un único y certero disparo circular que acierta en una de las cabezas activas del extraterrestre. El peque se subirá al cadáver del vencido pero la alegría poco dura. Un nuevo monstruo aparece en el cielo, un monstruo de fuego que amenaza ser todavía más poderoso que los anteriores. El ataque de Godzilla no lo detiene. Así que el famoso kaiju cambia de táctica y de objetivo. 


- Entonces, ¿han fracasado? ¿Estamos... estamos condenados?

Tras la destrucción de la base científica de la isla, queda a la vista una sección de la base secreta extraterrestre. Godzilla la ataca y destruye. El dragón de fuego descubre, entonces, su identidad: es un platillo volante. Es de la misma raza, que para algo se vio ya antes uno en la Luna. Y una vez que mantiene la forma de platillo es cuestión de lanzarle un misil congelador y santas Pascuas. Humanidad salvada y rostros nipones de felicidad saludando felizmente a Godzilla y su hijo. Curioso caso de amor-temor respecto a los monstruos.


La calma regresa a Monster Land. Y uno se queda contento por no ver los hilos que manejan las marionetas y diversos objetos, pero con la sonrisa al ver que la nave produce humo, incluso en vuelo espacial.



Todavía puede visionarse aquí.