sábado, 17 de octubre de 2015

Vista "La campana del infierno".

Plaza e iglesia de san Martiño de Noia.
Tengo que volver a Noia, en la ría del mismo nombre, compartiendo el de Muros también, en la provincia de A Coruña. Está  a poco más de 30 kms de Santiago de Compostela y puedes acercarte por la general o por autovía, reducida a vía rápida en su último trecho. Una villa bonita, con bullicio de gente e historias que contarnos. Tengo gratos recuerdos del paso y paseo por ella y, desde ayer, tengo ganas de regresar para no adornarla con recuerdos pasados sino almacenar algunos nuevos modernos.

Título en los créditos.
Y aún ayer estuve allí. Poco más de una hora para una fugaz visita a la iglesia de santa María, con la cohorte de sus lápidas, un resto de acueducto, el pazo del Obispo y la iglesia de san Martiño. Aquí paramos un rato a descubrir esta joya que, a buen seguro, tiene mucho qué decir desde sus piedras. Varias cosas me llamaron la atención pero aquí solo dejo constancia de mi paso por allí en memoria de Claudio Guerín, fallecido al despeñarse desde lo alto del campanario de esta iglesia. Una caída que Pilar Miró (parece que tuvieron una relación sentimental) atribuyó a suicidio, algunos a la maldición que dicen tiene la iglesia y cae sobre los que construyen la torre inacabada de su fachada y otros piensan que fue un mal paso buscando un buen plano. Porque el director, Claudio, buscaba los últimos planos para su película, antes de salir camino a Madrid.




Allí, en esa plaza, una piedra tiene una cruz esculpida, recordando tal muerte. Una cruz que no encontré, al buscarla en la torre equivocada. Si alguna vez vas, ponte frente a las escaleras de la puerta mayor y busca bajo la torre... la acabada. Yo tengo que volver allí a verla y fotografiarla, en silencio y con una oración por el joven difunto, al que pronto igualo en edad en el momento de su pasamiento. Y volver para ver la iglesia por dentro, que cuando llegamos, una celebración exequial finalizaba.

Allí estaba el equipo grabando la película "La campana del infierno", largometraje de hora y media donde nada aparece acerca de la citada maldición y nada infernal nos acecha para llevarnos al calor de las hogueras eternas. Aunque sí puedes hacer una lectura sobrenatural de la cinta, preguntándote si aquí mandó más el fatal destino que la voluntad y la libertad humanas. Un detalle que para muchos gallegos nos golpea afectivamente porque estamos acostumbrados a oír a nuestros mayores que lo que esté para ti nadie te lo quita o que no mueres hasta el día que te tienen marcado, por mucho que estés en peligro. Este interrogante yo lo veo, sobre todo, en las veces en que aparece un misterioso mendigo, vestido en dos de las tres veces que aparece, de peregrino; aunque parece vivir en el pueblo o muy cerca.
 
De todas, la pregunta que más asalta y que llega a formularse explicitamente es acerca de la cordura del protagonista masculino. Hacia el final, ante quienes le emparedan, condenándole a una pronta muerte, inquiere: "Solo quiero saber una cosa: ¿es verdad que estoy loco o ha sido el doctor Cunqueiro? Necesito saberlo".

Desde fuera parece claro: un joven es internado en un psiquiátrico y, antes de su juicio, se le conceden unos días en libertad, con la promesa de personarse en el centro para revisar su conducta. Nada le importa de ello, ni se persona en la institución ni en el juzgado. Lo que hace es regresar a la casa materna para tomar posesión de ella y vengarse de sus familiares vivos, que fueron quienes le encerraron. En concreto, se centra en su tía, hermana de su madre, y sus primas, con las que mantiene una curiosa relación de deseo y aversión. Su regreso trae los recelos de todas ellas, menos la pequeña, que le idolatra. Él pasará de joven travieso a astuto vengador, de hombre trabajador a insidioso matachín. Y apareciendo unos segundos intensos, la figura del "viejo mendigo" le recordará que él solo cumple su destino, tintado en sangre, desde el momento de su concepción. Un destino del que el protagonista quiere huir, haciendo valer su voluntad ("Pero las jugaré yo", responde cuando le dicen que sus cartas ya las barajó el destino), y otras veces cumple, con especial gusto por su malvada parte. Al final, hay que esperar hasta que la niebla se despeje para ver quién es el que ríe el último.

La acción transcurre toda ella en la población donde el demente (si aceptamos una lectura de su papel) tiene su casa, heredada de su madre. Allí y en los alrededores, sacando su salida de la institución psiquiátrica. Tal lugar, con mar y sin nombre, vive su cotidiana existencia y nos envuelve con su niebla y sus cantos infantiles, que varias veces recordarán al recién regresado su propia niñez. Cantos que son una canción de cuna francesa, Frère Jacques, repetida en las pocas ocasiones en que conecta con su infancia y que suele cortarse abruptamente cuando regresa conscientemente al presente. No conocía la canción pero Claustroman y, sobre todo, Ami, me dieron la clave y el título.

Aunque ocupando poco metraje, tiene gran importancia la llegada, casi al unísono, de la nueva campana que completa una de las torres de la iglesia parroquial. Una campana que hará oír mejor la voz de Dios y sus exigencias, a decir del párroco en el momento de la inauguración. Una campana con la que se cruza, antes de la definitiva, en un par de ocasiones nuestro atormentado protagonista. Esto me hace pensa que son las mismas veces que se cruza con el mendigo antes citado, que es el que le recuerda su fatal destino al inicio de su nueva vida.

La venganza es el leit motiv de la trama pero iremos descubriendo, al tiempo, los deseos de hombres y mujeres del pueblo que se suelen quedar en eso, deseo, pero haciéndonos palpar el peso de su maldad. Curiosamente, en este campo, la única relación que se consuma es una no deseada explícitamente pero advertida ya desde pronto. Del resto, aunque incluyendo esta, vemos la zafiedad de unos hombres que intentan violentar a una jovencita o la lujuria de una casada. Lo misterioso asoma en una broma que sale especialmente bien en la primera visita del sobrino a su tía y, quizás, cara el final de la película, en el maullido de un invisible gato mientras se realizado un emparedamiento (¿guiño a Poe?). También en la figura del mendigo que conoce al protagonista desde su misma concepción y hace una lectura mágica de lo que sucedió. La muerte, que es lo que persigue la venganza, danza aquí de una forma curiosa, tocando a los animales a manos de hombres, ya en el matadero ya en la caza, pero apenas roza a los que persigue el aprendiz de asesino... tocándole sí a él (pero no se ría, no, que tiene que ver la película para saber quién ríe mejor). También se plantea la redención del malo y lo irracional de la muerte de un inocente ("En todas las tragedias tiene que haber una víctima inocente", suelta ante una jovencita prima que le adora y no se defiende ante los juegos macabros de su macabro primo). Y, finalmente, aparece una referencia a la fe cristiana acerca de la inmortalidad contrapuesta a todo un discurso, ¿entrañable?, sobre la muerte como un paso a una existencia distinta; concretamente, pasando las primas de ser humanas a un convertirse en alimento y parte sustancial (resina) de los pinos que el primo demente planta a la vera del gris mar. La ambientación, a nivel sonora, se carga en los sonidos ambientales, tanto naturales (mar, pájaros, abejas) como artificiales (campana, moto, camión), más que en una potente y sobrecogedora banda sonora musical.


La tía Viveca.
Un detalle que me hizo gracia fue ver a la actriz Viveca Lindfors haciendo de tía. Es que a ella la recuerdo también de tía mayor en la serie "La tía de Frankenstein" que, en mi infancia, disfruté. Y me acabo de enterar que hizo de tía, también, en "Creepshow". Otro, fue ver que, en la versión que vi, la película se titula en inglés, "The bells". Y que hay una escena que rompe con el ritmo de la película y que se rompe, a su vez, de forma abrupta, pasando la cámara a un modo subjectivo de visión.

Basta ya de comentarios, mírate la película y lo siguiente podemos hablarlo. 
Cómo no, una referencia a la hemeroteca de la mano de claustroman y sus investigaciones.
Por aquí puedes leer alguna curiosidad sobre el guion... y hasta comprar su versión en libro.
Vamos, hasta hay programa de Cuarto Milenio dedicado a la peli y todo.