viernes, 8 de abril de 2016

Freaks, de Tod Browning.

Año 1932, el director de Drácula que convirtió a Bela Lugosi en un actor famoso, cine sonoro en blanco y negro, un circo y sus miembros deformes, conspiraciones y venganzas,... Freaks, o aquí La parada de los monstruos, tiene esto y más. El mismo Browning conocía el mundo circense al haber trabajado en uno durante su juventud. Y su carrera cinematográfica como director comienza en 1915 con varios cortos, saliendo en 1917 su ópera prima.


Un enano de circo amigo suyo, Harry Earles, le da la idea para una película. La base se encuentra en el relato de Tod Robbins, Spurs. Una curiosidad es que años antes ya había trabajado con Harry y ya había usado otro relato del mismo autor. Entonces, fueron dos trabajos distintos, ahora sería cuando la tríada se uniese. El guion se trabajó entre cuatro personas. Harry, junto a su hermana y compañera de circo, trabaja como protagonista y, poco a poco se unen otras personas con sus respectivas deformidades. Bien avisa la intro que no se volverá a grabar algo parecido. Casi ni sale a la luz el proyecto, ante las malas miradas de inversores de MGM. Luego, casi no vuelve a verse debido a las malas críticas de especialistas y público. Menos mal que en los primeros 60 se recupera para un festival de cine y se levanta la prohibición en algunos países para su proyección.

Película etiquetada de terror en más de un sitio pero que me sabe más a drama. Los deformes personajes de la historia no repelen, a no ser por su misma deformidad, sino que atraen, al mostrarles en su vida cotidiana, al hacernos ver que sus limitaciones no han doblado sus corazones al mal. Incluso, en su vida de reclusión circense, se les ve en muchos momentos felices. El circo es su familia, aunque no se lleven todos bien. La misma compañía cobija a personas deformes y "normales". En principio, la convivencia trae fraternidad, aunque se nos advierte que los "monstruos" viven atentos unos a otros, protegiéndose, amparados en una ley no escrita pero sí conocida, que reza: ofende a uno y ofendes a todos. Son conscientes que su constitución física se escapa de los cánones de la normalidad y provoca rechazo. En una memorable y pasajera escena, dos amigos se encuentran con ellos y mientras uno les considera abominaciones que hay que matar al nacer, el otro les habla (más bien a la cuidadora que les vigila y ampara) y reconoce su humanidad, deseándoles un buen rato de ocio.

El inicio del filme acude a la teratología, una disciplina científica que estudia animales mutantes, monstruosos, que no siguen el patrón de la especie a la que pertenecen, y habla de las deformidades humanas, errores de nacimiento que pronto se dejarán de ver. Y considera que las imágenes que pronto los espectadores veremos no volverán a repetirse. No se grabará una película igual y los humanos que así nacen serán eliminados. Casi, casi la realidad. El mismo título popularizó una palabra que denomina a los monstruos humanos y que la misma película nos pone funcionando en dos corrientes contrapuestas. Es el insulto que la trapecista Cleopatra dedica a los deformes que la aceptan en su fraternidad y es la certeza que pronuncia el enano Hans contra los que conspiran para matarle y sacar así provecho crematístico. Posteriormente, la evolución semántica y costumbrista ha conocido caminos distintos. Aquí equivale a monstruos, tanto física como moralmente.

La película es un gran flash back. Comienza con la presentación de una feria de horrores y la contemplación de un ejemplar femenino que antaño fue bello. La historia de cómo llegó a ser lo que ven los curiosos es lo fuerte de Freaks. Ah, con el detalle de que nosotros no veremos lo que ven las personas en aquel momento. Nosotros asistimos a la historia de un circo con sus miembros y sus vidas tras bambalinas. Alguna escena de sus actuaciones nos muestran sus proezas pero lo que ocupa casi todo el metraje es el retrato de sus vida fuera de la pista. Solo al final empatamos con la historia inicial y sabremos qué ven las personas que han pagado por entrar a la feria de curiosidades. Tengamos un detalle presente: ese final, con la monstruosidad femenina, es el único momento de efecto especial, la única deformidad maquillada. El resto son reales. Y ese final impactante fue luego complementado con otro final, mostrando el arrepentimiento de un par de personajes y el inicio de redención para el enano Hans, promotor de la captura pero no del ensañamiento de la mujer.

La vida en el carromato, de pueblo en pueblo, es dura y el director de la cinta lo sabe. No solo salen las penalidades sino, más bien, nos mueve la cámara entre las viviendas móviles de los circenses y sus interiores. Conocemos la vida de los miembros de un circo que no se reduce a las actuaciones. Así, asistimos a la ruptura de una pareja, a la formación de otra, a la construcción de nuevos shows humorísticos, a los cuchicheos y rumores, y al despliegue de un mundo no tan distinto del cotidiano nuestro. Vemos a la gente trabajar y relajarse, en un vaivén que nos transporta por caminos a nuevos destinos o nos lleva de una a otra cocina, pasando por la pista del circo y sus actuaciones. También, a escenas sencillas y bellas del momento de ocio en el campo o a la sorprendente y cotidiana de encender un cigarro con una cerilla sin usar otros músculos que los de la boca.

Tres parejas van asumiendo un protagonismo cada vez mayor. Todas en transformación, consolidación y hasta destrucción. Son las formadas por Phroso y Venus, Hans y Frieda, Cleopatra y Hércules. La cosa no es matemática ya que vemos que Venus deja por imposible a Hércules que se arrima a Cleopatra que rompe la pareja Hans-Frieda para colgarse de Hans por su dinero, mientras Venus pasa cada vez más tiempo con Phroso, quedando libre Frieda. Ah, obviando la divertida historia de las siamesas, hermanas unidas en parte por la espalda que se casan con dos hombres distintos. Impagables los momentos en que salen, creando situaciones que compaginan drama y mucho humor. Sacando sus historias, que son más lineales y bonitas, las otras son parejas que se unen y desunen por intereses y circunstancias varias.

El pequeño Hans admira hasta la devoción a Cleopatra, aunque esta se divierte a su costa, aceptando tranquilamente sus regalos. Él es feliz viéndola sonreír, cosa que llevará a su prometida Frieda a abandonarle por las buenas. Cleopatra tiene como amante al forzudo Hércules. Enterada de la herencia millonaria de Hans, decide casarse con él pero sin renunciar a Hércules. Con él conspira para envenenar a su esposo y quedar como única heredera de la fortuna. Solo la triste Frieda ve el petate y advierte a Hans. La pareja Venus-Phroso es más una bonita historia de encuentro y amistad, dando un aire limpio y refrescante a la historia.

El plan va por buen puerto. No veremos la ceremonia pero sí el banquete donde está parte de la troupe. Hans está feliz, Cleopatra borracha y el ambiente es de fiesta... menos para la pobre Frieda, allí presente. Curiosa disposición, Frieda lejos de quien fue su prometido y Hércules a un lado de su amante. Un doble suceso desencadena el inicio del desastre. Por un lado, amparada en la borrachera, Cleopatra besa en la boca a Hércules, por otro, los deformes del circo deciden admitir como una de ellos a la bella trapecista recién casada. Llenan un gran copa que van bebiendo mientras cantan un estribillo que se convierte en un mantra  

One of us, one of us
Gooble gobble, Gooble gobble
We accept her, we accept her
One of us, one of us...

Llega la "copa del amor" a la esposa aterrorizada y ella la lanza contra quienes la incluían, reconociéndola como a una más. En banquete termina en tragedia. Antes, vemos como la trapecista malvada envenena a su esposo con la bebida. Unos días y el pobre Hans morirá. Pero se impone la ley de los monstruos: ofendido uno, todos son ofendidos. Hans se recupera y lanza a sus amigos contra la pareja conspiradora. Tétricas escenas las de la persecución de los deformes armados contra Hércules y Cleopatra en medio de una oscura y lluviosa noche de tormenta.


No veremos el final de ambos pero sí regresaremos al inicio, a la feria de horrores para ver quién es la mujer que admira el público y tanta repulsa les crea. Es la otrora bella trapecista, ahora un guiñapo humano con forma de ave. La venganza freak demuestra en ella la fuerza y ensañamiento de los deformes. Sería un buen e impactante final si no le hubieran impuesto al director que lo suavizara. La cámara nos conduce a la mansión de Hans y el perdón y amor que le trae la inesperada visita de Frieda, acompañada de Venus y Phroso. Fin de la historia con un "te amo".

Hay multitud de guiños y homenajes, de los cuales yo me quedo con dos que recuerdo. Uno es la película Freaked, de 1993, que espero traer pronto a estas líneas. La otra es el episodio 20 de la segunda temporada de Expediente X, Humburg, del cual siempre me llamó la atención el ministro religioso que pasaba las hojas del misal con el pie.

  

jueves, 7 de abril de 2016

White zombie, de Víctor Halperin.

Bela Lugosi llevaba en el Estados Unidos doce años y acababa de pasar por el papel que le marcaría de por vida, Drácula (dirigido en 1931 por Tod Browning). El cine sonoro conocía buenos tiempos, tras todos los problemas técnicos sufridos en la década anterior, aunque no todo el mundo apostase por él, ya  fuesen inversores o actores de prestigio. Por ejemplo, Chaplin no hablaría hasta 1940, con El gran dictador. Lugosi, a pesar de sus problemas con el inglés, sí hablaría, y dejaría huella con sus gestos y miradas. Ahora nos pueden parecer sobreactuados pero hay que comprender que muchas veces, en la época, las películas son casi obras de teatro grabadas y las expresiones son afectadas para darles mayor poder visual. Es algo que se mejora con el tiempo, adquiriendo el cine una expresión y lenguajes propios. Pero los cambios estaban ahí y hemos de tenerlo en cuenta para no ver la película solo con los ojos de hoy. Así comprenderemos cambios tan sencillos como que el público estaba acostumbrado a ver a los actores a distintas distancias (en el teatro, dependiendo de la butaca que te tocase) y gracias al cine todos teníamos la misma cercanía.


Para el filme que nos ocupa tenemos a los Halperin con una empresa independiente que ofrece a Bela el papel de un hechicero haitiano. Y tendremos la primera aparición de los zombis en la gran pantalla. Orígenes apegados a la superstición y la realidad caribeña de los muertos vivientes. Tanto esta expresión como la palabra "zombi" se usan en la película. Y resultan ser personas a las que se ha reducido a un estado catatónico de esclavitud a la órdenes de un hechicero. Los zombis le sirven sin rechistar en los mandatos que reciben, en los trabajos del campo y de la refinería de azúcar. Nada les afecta, no hablan, su mirada es una fijada atención sin luz ni viveza, hasta pueden recibir golpes y balazos sin rechistar. Su existencia es la de un cuerpo sin memoria, sentimientos ni alma. Pero no están definitivamente condenados ya que se les puede devolver a la vida plena, aunque no se nos diga cómo. De ahí que los nativos procuren enterrar, como sucede en las primeras escenas, a sus muertos en caminos sobre los que pasen los vivos y nadie pueda sacar los cadáveres.


Madeleine: Cochero, ¿qué es eso?

Cochero: Es un funeral, mademoiselle. Tienen miedo de los hombres que roban cuerpos de hombres y cava las tumbas en medio de la carretera, por donde pasa la gente constantemente.
 


La superstición, nos advertirán hacia el final, conlleva un ritual. La superstición habla de hombres malvados con el poder de esclavizar a los muertos. ¿Cuál es el ritual? Parece que se necesita una gotita de un preparado secreto para zombificar a alguien. La persona no llega a morir pero su existencia es una sombra de vida. Algunas escenas nos muestran esto con un juego de filtros y luz que nos ponen en la mirada de una joven que recupera el hálito de vida tras pasar por una etapa zombi. Su rostro pasa de la sombra a la luz plena, de la expresión baldía y fija a la sonrisa, del silencio al habla, del olvido a la memoria y reconocimiento de sus prójimos. Ella, la protagonista femenina, Madeleine, sale a la luz vital diciendo que ha estado soñando. La misma vida zombi no parece dar más de sí. Mención aparte recibe el señor Beaumont, al que se le administra "la gotita" en una copa de vino y es zombificado a palo seco, perdiendo sus capacidades motoras y expresivas lentamente ante la mirada de aquel que un hechicero local llama Murdela (Lugosi). Su conversión no es completa y será quien lleve a su zombificador a la muerte.

He visto sus ojos. ¡Está muy enamorada!... pero no de usted.

Yo llegué a la temática zombi antes por la radio que por el cine. De la mano nocturna del programa Historias, de RNE, escuché las investigaciones y dramatizaciones que el equipo de Juan José Plans preparaba para cada domingo de madrugada. A esta película llegué hace pocos años, de la mano de un DVD de cierta revista dedicada al cine (creo que Fotogramas). La pareja protagonista del filme llega a Haití de la mano de un hombre que les propone casarse en sus pertenencias isleñas. La propuesta les parece bien a los jóvenes pero lo que no sospechan es que el terrateniente pretende a la novia. Momento dramático es la confesión del señor Beaumont a Madeleine cuando la lleva de la mano al altar y le pide encarecidamente que abandone a su prometido Neil por él.

La boda llega al banquete sin sospechar los presentes que los deseos del señor de la casa le han llevado a un hechicero local. Este mata, aparentemente, a Madeleine, mediante la magia, por medio de un fetiche de cera. Del banquete al entierro y el destrozo vital del esposo, hombre que acaba en el alcohol, sufriendo visiones donde su esposa le conmina desde las sombras. Beaumont consigue lo que desea: tener a Madeleine para él. Pero el gozo es efímero, más que la belleza y los dones de la mujer. Esta, capaz de interpretar magistralmente una pieza al piano, pasea por la casa con la mirada fija, sin vida, callada, incapaz de disfrutar o reconocer la belleza de una joya que su secuestrador le regala. La apatía vital de la muerta en vida se cuela en los pliegues del duro corazón del hombre y le pide al hechicero que le devuelva el alma a la joven.


Predicador: O el cuerpo ha sido robado por miembros de un culto a la muerte que utilizan huesos en sus ceremonias... o bien...
Neil: ¿O bien, qué?
P: No está muerta.
N: ¿Que no está muerta? ¿Se ha vuelto loco? Yo la vi morir, el médico firmó el certificado, ¡les vi enterrarla!

Siempre hay quien gane, ¿verdad? Un corazón aún más duro se desvela. El brujo no solo controla a la joven a voluntad y no hace caso del dueño de casa sino que asesina al criado y reduce a Beaumont a proyecto de zombi. Aquí sí, aquí sí que Lugosi bebe vino. Una copa que iba a ser de brindis compartido acaba como festejo personal del hechicero. Ojo a las manos de Bela: la primera copa, destinada a su adversario, la toma con unos dedos como garras, desde arriba, supongo que para dejar caer la gotita zombificadora; su copa, que al final bebe, la toma finamente desde abajo. Un año antes, en su interpretación vampírica, había dicho aquello de "Yo no bebo... vino". Aquí, brinda solo ante la consecución de sus planes. Dice tener uno para Madeleine pero nunca llegaremos a conocerlo.

Beaumont: Fui un loco al hacer esto pero, si me hubieras sonreído, habría hecho cualquier cosa, ¡lo que hubieras querido! Pensé que solo la belleza me satisfaría.

Porque su esposo, ayudado del predicador que les casó, se dispone a buscarla, tras contemplar horrorizado cómo su tumba había sido profanada y su cuerpo extraído del nicho. Solos, esposo (que no viudo, ¿verdad?) y misionero, se embarcan en la búsqueda de la joven y de Beaumont, que no ha vuelto a verles. Un hechicero local les señala el camino cara las montañas, la tierra de los muertos vivientes, donde ni él ni nadie que conozca quiere ir. De hecho, dice ser el único que volvió con vida y ahora ya no se siente con fuerzas para rehacer el camino. Neil no sufre ya visiones pero sí nota la cercanía de su esposa. Ella, zombificada, sale al balcón en dos ocasiones, como si algo sintiese aún. La escena que les va acercando es un juego donde la pantalla les muestra a ambos y el plano se corta una y otra vez, longitudinalmente.

Encontrar a la dama en apuros y al monstruo que la retiene no es el final sino el inicio de la batalla definitiva. Murdela, enhiesto, aprieta sus manos juntas en un ritual de control sobre los zombis que le asisten y sobre la malograda Madeleine. Neil, al borde del agotamiento, se enfrenta a todos los peligros y es gracias a la ayuda del predicador como puede librarse de una muerte que parecía segura. Beaumont, todavía con un hálito de entendimiento, libre ya del velo de sus deseos y obsesiones, se lanza contra el hechicero y le derriba sobre el áspero mar. Madeleine, finalmente, recupera la luz de la vida y reconoce, con un bella y amplia sonrisa, a su esposo. El graznido omnipresente de los buitres acompaña a los difuntos.

¿Que qué pasa con el esforzado hombre de Dios? El sufrido ministro remata el momento tierno con una petición y un hipeo cómico. Pide cerillas, como lo hizo antes, en una conversa con Neil, en la cual se nos habló de las práctica necrofílicas haitianas. Una guinda humorística que rompe el momento amoroso de los recién reunidos esposos. Aunque tampoco pensemos en que estos tienen expresiones tiernas a lo largo del largometraje...

 Madeleine: Neil. He soñado.

miércoles, 6 de abril de 2016

El códice de las brujas, de Víctor Conde.

Sigamos con los ochenta a vueltas, aunque sea en la ficción, que es donde nos sitúa Víctor Conde en su novela magnífica, publicada en la editorial Dolmen. He tenido un par de ratos en estas tardes y lo he leído de un tirón, agradeciendo un estilo ágil que va combinando parajes y personajes distintos que acabarán encontrándose en un final que se me antoja demasiado breve, sin dejar por eso de ser emocionante y trepidante.


Pero es que la novela te lleva más allá de ella, dando ganas de saber más sobre la documentación que manejó el escritor a la hora de plasmar su idea. Y la misma temática no es de las que están de moda. Esto hace, al menos para mí, más interesante su lectura. Unas 299 páginas de novela donde veremos el devenir de un universitario, Vincenzo, al que le encantan los rituales mágicos y se ríe despectivamente de los rituales cotidianos, convertidos en rutina. Siendo estudiante de cine más se nos antoja de antropología y esoterismo. Su postura dentro de la universidad es de prepotencia ante lo que considera, él y otros (llegando a citarse a Jim Morrison), una falta de miras y creatividad dentro de la institución. Los profesores no se preocupan de las nuevas corrientes dentro del séptimo arte y los alumnos más parecen querer hacer carrera que asombrar con sus trabajos.

El camino que se abre ante Vincenzo es el del reinicio en otro lado. Como un iniciado, ha de recorrer sendas cara lo desconocido, abriendo así su mente y su vida a nuevos encuentros que respondan a sus anhelos. Y vaya si no se producen. Porque acabará conociendo a su ídolo: la doctora Corah Westerdhal. Y con este encuentro vienen las revelaciones. Sabremos que el estudiante sabe mucho pero no cree necesariamente en lo sabido. Descubrimos que la doctora no lo es solo por la investigación sino por la práctica también. La magia se va haciendo más y más palpable en la historia y es una magia que existe en todos lados pero no siempre usada ni comprendida. Sus mismo límites ni los sospechan los adeptos. Solo así podemos entender las dudas de la doctora y sus compañeras a la hora de realizar ciertos sacrificios expiatorios. Y no te esperes la típica lucha del bien y del mal, aquí tenemos lucha entre poderes mayores que los humanos y mucha mucha oscuridad en torno. 

La manera de ir enlazando investigaciones, historia, regiones, estilos de vida, me ha encantado. Te vas haciendo partícipe de un mosaico de historias y gentes que te tocan, aunque solo aparezcan unas líneas, como los de la comuna apocalíptica. Los personajes se van descubriendo con el paso de las páginas, tampoco es que se desnuden ante el lector pero sí ofrecen un poquito más de su identidad conforme se acerca el enfrentamiento final. El que más claro tendremos desde el inicio será el del protagonista, Vincenzo... y el de su amigo travesti, sí. Algunos personajes no serán más complejos, como la doctora y su grupito de amigas, o los niños del pueblo, en su loco seguimiento del infante Canaán. Y los datos de sus relaciones, sobre todo familiares, supondrán unas líneas jugosas, aunque breves. Tampoco es que haga falta decir mucho más, ya que estamos ante una novela ágil en su sucesión de acciones, pero el contenido nos suena a profundo y denso. Se soluciona con varios diálogos y reflexiones, siempre contenidas y subyugantes, sin ocupar muchas páginas, equilibrando acción y exposición de la temática mágica.
 
La cosa es que a la población a donde llega el universitario le pesa la historia de una familia que aún perdura en el terruño. Para más inri, se sabe que un cambio catastrófico dará inicio allí, en una determinada fecha. Serán unos instantes en que dimensiones que discurren sin apenas tocarse lleguen a interactuar, dando lugar a futuros cambios. El resultado dependerá de quien lleve la voz cantante. De si actúan más rápido las brujas o los adoradores de la Sombra... sin olvidarnos del espíritu terrorífico del Lisiado. Quien dé el golpe definitivo en torno a medianoche hará presente en el mundo una determianda fuerza y eso impactará en el futuro de la humanidad.

No le hagas caso a toda la introducción que supone la lectura de la contraportada porque no existe un rabino en la historia sino un predicador cristiano que se las verá y deseará entre sus debates y el enfrentamiento final con un oscuro mundo espiritual. También asistiremos a la reducción del cristianismo a una opción mágica y un refrito actual y joven de ritos anteriores. También el símbolo de la cruz parece depender más de la fortaleza de quien lo porta que su materialidad. Veremos vencer la magia sin la posibilidad de otra opción que deshaga el mal reinante como podría ser la fe. Y el Antiguo Testamento queda como una recopilación de tradiciones anteriores adaptadas al hebraísmo.

La influencia lovecraftiana la veo en varias líneas de citas y diálogos, donde resuenan las palabras arcanas e impronunciables de los rituales que claman por el despertar de los Primigenios, amén de ese ambiente de antigüedad pagana e inmemorial que rodea el hablar sobre la magia y los poderes superiores. Quizás, a mayores, en la figura contrahecha del Lisiado, aunque esto es más una posibilidad que veo más que un convencimiento. La influencia de su ser español la veo en la cita del gallifante, mascota de aquel programa de nuestra infancia que no sé si conoció un reflejo o una inspiración en el extranjero (Juego de niños).

La novela me ha puesto en tesitura metafísica, me ha encantado por su agilidad y facilidad de lectura, sin tener que renunciar a un estilo que transmite saberes, y me ha animado a releer lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el primer mandamiento. 

Gracias, Víctor, por tu arte y versatilidad; gracias, Alberto, por prestarme tan buen material de lectura.

martes, 5 de abril de 2016

La octava de Pascua.

El tiempo que el blog ha estado en dique seco es el conocido como la octava de Pascua, la primera semana del Tiempo pascual. Es como el estiramiento del domingo de resurrección hasta el domingo siguiente. Las Misas tienen sus oraciones propias, con Gloria incluido, pudiendo leerse la Secuencia antes del evangelio y recomendándose la bendición solemne al final. Las lecturas evangélicas son acerca de las apariciones del Resucitado, recordando la que se lee el domingo de resurrección por la tarde. El rezo de las Horas tienen sus características propias, también. Vamos, que a nivel celebrativo y oracional, esta primera semana de Pascua se nota bien.

Es que el espíritu de la Iglesia se mueve especialmente en esta época y es una lástima que no se suela notar demasiado en las celebraciones. Puede hacerse ver con detalles como el adorno de la iglesia, dejando sin flores o apenas el templo durante la Cuaresma y trayéndolas ahora; en las misas, con profusión de cantos si la gente canta y remarcando el Aleluya, también con las bendiciones solemnes que trae el misal para el fin de la Misa; con un buen cirio pascual, recuerdo de la luz vital de Cristo, cirio que debe ser grande y vistoso, cerca del altar o el ambón; quizás con participación del pueblo en el rezo de las Horas, proponiendo que estas se unan a la Misa o abriendo el templo para su solo rezo.

El Tiempo Pascual poco le gana en días a la Cuaresma pero estaría genial que se notase más, dando el rostro luminoso de las celebraciones, tras la sobriedad cuaresmal. Y es que la Cuaresma debe preparar a la Pascua, centro del calendario eclesial. Pero, suele ser lo de siempre, nos encontramos con que lo fuerte suele ser lo cuaresmal, con sus celebraciones y devociones.

¿Hasta qué punto no vale la pena abrir más en Pascua las iglesias con celebraciones no eucarísticas? Tendríamos la posibilidad de devociones como el Via Matris y liturgias como el rezo de las Horas. También es propio de este Tiempo aunque parece recuerdo de pretéritas fechas la bendición de las casas. El Bendicional, libro litúrgico a veces tan desconocido como el Ritual de Exorcismos, provee de oraciones para esta devoción popular. Y si se organizan charlas cuaresmales, ¿qué no valdría la pena charlas pascuales? El uso del agua podría continuarse durante la Pascua, sin dejarla relegada a la Vigilia, rociando a los fieles con ella en la parte penitencial del inicio de Misa.

lunes, 4 de abril de 2016

Ami en entrevista.

Hola, preciosa. ¿Has dormido bien?

Chiiiiiiiiiiiii.

Si no me han informado mal, fuiste la primera miembro de la Tropa Korriban en Ourense. ¿Cómo comenzó esta membresía?
Nos remontamos al año 2010, al primer Imperial. Un grupo de fans de Star Wars deciden salir a desfilar en Santiago de Compostela, anunciando la iniciativa en Facebook. Con el paso del tiempo y las inscripciones, se decide fundar un club de fans que aglutinase esfuerzos y posibilidades. Yo me enteré y me apunté.


Cuando vas de misión te caracterizas como una maestra Jedi, hasta cambias de nombre y todo.
Sí. Mi personaje se llama Atris, una maestra Jedi de la antigua República, historiadora para más datos. El personaje tiene su origen en el videojuego Caballeros de la Antigua República 2 y luego su historia dio para libros y cómics.

Nos has dicho algunas cosas sobre el personaje que encarnas, ¿cómo lo encontraste? ¿O sabías de ella y te informaste más?
La cosa es que quería hacerme un traje de Jedi pero ninguno de los convencionales me convencía. Los colores usados generalmente no me acababan de gustar y quería un traje distinto con un color distinto: el blanco. Pensé en confeccionar uno a mi manera, darle un toque personal y único. Pero se me ocurrió que ya podría existir algún personaje que se adaptase a mi idea. Di con Atrix y tomé su traje, personalizándolo. Por ejemplo, cambié el diseño de las estolas, en lugar de dibujadas son tela en relieve. O el fajín, que lo modifiqué para que parezca un corsé con cinturón superpuesto. También añadí apliques en mangas y cuello.

¿Es tu única caracterización o tienes varias?
De star Wars tengo una nueva, aunque tengo muchas otras referidas al mundo del cine, el anime o los cómics. En concreto, la de Star Wars, al centrarnos en este mundillo, es un vestido de la senadora Amidala embarazada. Se usó en el Episodio III, en una sola escena. Yo lo presenté en público en la pasada CiFiMad, recibiendo mención especial por él.

Más de una vez me has dicho que a ti la trilogía que te encanta es la que surge a partir de 1999, especialmente el episodio I. ¿Recuerdo mal?
Recuerdas bien. Impepinablemente, son mis películas favoritas y no creo que haya sobre la faz de la Tierra nadie más fan que yo. 

Con una mirada amplia a la saga, ¿qué personajes te llaman más la atención y por qué?
El que más me llama la atención es Anakin, por su forma de ser tan rica y ambigua, llena de matices. En momentos me veo reflejada en él, en muchos aspectos de su evolución y sentimientos.
Cerca de él, no dejan de emocionarme los de su madre, por su ternura inspiradora, y Bail Organa, por su equilibrio político y su bondad humana.
Pero es que en el bando de los villanos me pirro por el general Grievous y su mirada reptiliana que te hipnotiza y aterra. También Darth Maul por su estilo de lucha, del que opino que es el mejor de toda la saga.

Es común que los fans se vayan haciendo con recuerdos, objetos, diverso merchandising de aquello que disfrutan. Cerca está el ejemplo de nuestro amigo Miguel Blanes. ¿Tú haces colección de Star Wars?
Selecciono bien lo que quiero, ya que no me interesa tenerlo todo de todo. Con los años tengo una buena selección de camisetas, varias piezas de edición limitada, juegos como el Póker o el Ajedrez SW, tres sables, las muñecas de Amidala, alguna nave,... Un pequeño tesoro al que se le puede llamar colección.

Confiesa tu confianza en la Fuerza. Ves una puerta de cristal de un centro comercial. ¿Extiendes la mano para abrirla con un gesto Jedi?
 Jijiji. O eso o me doy de morros con ella.

Sé que te centras en las películas aunque conoces parte de lo que llamamos el universo extendido. ¿Te ha gustado especialmente algo publicado? ¿Nos recomendarías alguna de las series de animación, libro o cómic de estas aventuras que suceden fuera de la gran pantalla?
No me gusta nada. Ya me lo imagino yo, jeje. 
Pero lo que se refiere a las series de animación sí que recomiendo, porque me encanta, la primera serie de dibujos animados que se hizo sobre las Clone Wars, con sus episodios breves, de seis o siete minutos, que emitieron antes del Episodio III. La serie del 2003, de Genndy Tartakovsky.

Volvamos un momento a la Tropa Korriban, a la que perteneces. ¿Qué se suele hacer fuera de los eventos específicos de Star Wars?
La tropa Korriban es una asociación de fans de Star Wars, sin ánimo de lucro, que participa en  eventos culturales y sociales. Así, hemos visitado hospitales, organizado recogida de alimentos, participado en una campaña de educación para la salud y la alimentación de los niños y colaborado con protectoras de animales.

Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, Ami. Que la Fuerza te acompañe.