miércoles, 9 de marzo de 2016

El pobrecito Draculín.

Cuánto arte por descubrir, cuántas joyas más o menos ocultas esperan que alguien las vea y lo diga. Aquí yo divulgo algo de lo que veo, ya que todo no se me ha dado por anotarlo, mezclando la cantidad ingente de liebres levantadas por Claustroman con algunas perlas que tenía por aquí. Y digo tenía porque el disco duro de las pelis parece haber petado sin dejar una copia de seguridad. En fin, menos mal que he reunido unas obritas en online y algo seguiré aportándoles, che.


Ups, se me ha pasado el acento del señor Draculín. Pobrecito, sí, con una existencia que sobrevive a las Guerras Mundiales en su sobrio ataúd, seguramente heredado de su señor padre Drácula, aguantando los ruidos del guateque, la polución de la ciudad y los metomentodo visitantes de su residencia de la montaña. Eso y los ataques voraces de lujuriosas jovencitas que lo dejan para el arrastre. 


- A propósito, coronel, ¿sabe quién era el propietario de esta mansión?
- No recuerdo bien cómo se llamaba.
- ¡Conde Drácula!


Pobrecito, aunque eso vendría con los años, el propio actor, que se fue haciendo un hueco en la tele y ganó lo suyo en nuestra tierra patria. Luego, se fue a la suya, nuestra quinta provincia gallega y despilfarró bienes a cascoporro, quedando pobre, con al menos un hijo de sus tres o cuatro matrimonios, y viviendo con otros actores en la misma situación de desamparo. Así murió. Dicen algunas noticias, recogiendo su pasamiento hace poco más de un año, que vivió con humor hasta el final, recomendando no perder la cabeza con el dinero, como él hizo, sabiendo que lo que cuesta al final siempre es barato y que puedes vivir disfrutando lo tuyo o llorando por lo de otros. Descanse en paz. Su nombre es Jorge Alberto Ripoli, argentino, y a la hora de morir contaba 78 años.


 Draculín: Ah, oh, la noche de Walpurgis, aaaah, ah.

Pero hoy no vamos a la persona sino al personaje, a Joe Rígoli. Al año de 1977, bajo la batuta de Juan Fortuny, que saldrá de nuevo como director cuando escriba algo sobre su película de 1973, Las ratas no duermen de noche. A esta película de humor que no parece que hubiese entusiasmado a los espectadores de la época. Rígoli da vida, jeje, a Draculín, el hijo de Drácula. El padre no sale visualmente en la obra porque ha muerto (flipa, colega) debido a la ingesta de sangre leucémica. Y el hijo se queda en su ataúd, esperando a despertar del pesado sueño vampírico, tras la succión que le alimenta. 

Wladimir: es el muerto retrato de su padre. Hasta el ataúd le encaja.
Notario: Pues a mi ama de llaves le cae gordo.
W: Con lo flaco que está el pobrecillo...
N: Dice que no hace bonito en la sala. Que es un enredo más a limpiar. (Tose) La he pillado dos veces con una estaca y un martillo en las manos.
W: Asesina.

Digestión lenta la suya que quizás le emparente con la boa o el sarlacc y que le lleva nada menos que 70 años. Tiempo que el mundo mortal aprovecha para morirse desangrado por dos Grandes Guerras y revivir en medio de guateques y pelos afro. Es la música la que le pone en pie, música "capaz de levantar a los muertos". Y vaya si se levanta, asistiendo a la invasión de lo que un día fue su casa por una panda de bailongueros y bailongueras cachondas. No se respeta lo antiguo y su casa ya no es sino discoteca con sus luces y bola de espejos. Claro, al principio qué alegría, qué alborozo, pero si te acaban echando de tu terreno vital no mola tanto. ¿Cambiar de aires? Es a lo que le obligan pero, ¿para qué? Si es salir a la civilización y la polución te obstruye los pulmones. Menos mal que la ciencia adelanta que es una maravilla y dota a la población de médicos y enfermeras, con lugares donde recuperarse y obtener un diagnóstico fiable. A nuestro amiguito tienen que meterle sangre en vena y, de paso, recetarle que se vaya a sitio alto y despejado. El aire de ciudad le afecta... y la sangre embotellada como que la nota asquerosilla.


- Muy solitario, mucho monte, mucho espacio, nada de bares ni una mala timba para hacer trampas. ¿Sabe una cosa, jefe? Aquí cascamos todos. ¡Se lo digo yo!

Así que Draculín, toma las de Villadiego, digoooo, las de Tarkanova, allá por los altos agrestes transilvanos, a recomendación de un notario que lleva las cosas de la familia Drácula y otros monstruitos clásicos, de los que escuchamos sus nombres mientras busca la carpeta vamrica. Draculín, deseando llegar ya, quiere hipnotizarle para controlarle pero el notario, vejete a un paso de la parca, le manda a freír espárragos advirtiéndole que como se ponga farruco... bueno, pues ni se pone farruco ni cae bajo la mirada de Draculín, solo sestea y deja al desgraciado no muerto con el embolao.

- ¿Qué? ¿Eh? Oiga, ¿es usted alguien... o solo el delirium tremens?

- Soy el conde Draculín.


- Aaaaah, el conde Draculín, ¿verdad? Si ya me parece que... Ay, ¡qué susto! Creía que ya estaba con el delirium tremens. Pero, ¿de veras es usted un conde?


La nueva residencia del chavalín parece el lugar ideal, con su servicio, en lugar oculto a la población, con aire limpio. Un lugar donde comenzar de nuevo. Una de las gracias que hallé aquí fue la del sirviente, con esa mirada estroboscópica que me recuerda a la del actor Marty Feldman. Aquí se trata de Jose María Soler Villanova, Víctor Israel para los créditos. Un sirviente achispado que lo mismo recibe a su señor que dispone un encuentro con mafiosos para chanchullitos. Claro, esta doble vertiente acabará friccionando hasta la chispa.


- No hay cómo un buen ponche para entrar en reacción.

- Son ustedes muy amables.


- Ay, sí. Dejando aparte los tiros y los sustos, son ustedes muy amables.


La casa que iba a ser retiro acaba convertida en centro de reunión. Una ya lista y planeada, con el objetivo de hacerse de oro con la venta ilegal de diamantes. Otra impensada, cuando un gay y dos chicas acaben en ella por casualidad, tratándose de excursionistas perdidos. Al final, una merienda de negros de muy padre y señor mío que lleva a Draculín a ser un sufrido vampiro incapaz de domeñar al personal. No, si es que la recomendación era buena pero la tranquilidad se le va por momentos y el sirviente Vladimir más que sirviente parece querer matarile. Menos mal que aún no se hablaba de estrés como hoy, que si no a todas las que le habían tocado al vampiro se le añadiría esta.

- Será pelma el tío... Salga de mi habitación antes de que le pegue un viaje que le desmonte. (...) Es usted más cursi que una pianola.

Hay un momento divertidísimo en medio de tanta locura de gente y del pobre dueño de casa como el último mono. Es el momento de la aparición del padre. Ya, ya sé que escribí que no salía visualmente pero es que se manifiesta por su voz y su poder. Un poder capaz de transformar a su hijo de la versión clásica draculiana de capa y gomina en una edición jipi con mucha marcha en las venas. Mucha marcha y poca sangre, vale. Pero lo que es la acción de Drácula es la de actualizar a su hijo... lo que hace que pruebe la carne de varias féminas golosonas y lujuriosas pero se alargue el momento de la hincada dental en la yugular. Un padre busca lo mejor para el hijo pero cuando el material es defectuoso o las condiciones adversas el tiro puede reventarte en la cara.

Draculín: ¡Vaya borrachera! Sangre y Whisky: la combinación perfecta.

Draculín regresa a su condición de capa y colmillo, harto y cansada. Como tantas veces en la vida, cuando ya te has puesto de vuelta y media, vienen las cosas y se te presenta la posibilidad de resarcirte. Draculín nos enseña a no enfadarnos y largarnos bramando en arameo, sino a que agarremos la oportunidad y nos aferremos a ella. Quien sabe cuándo volverá una oportunidad así de nuevo...


 



Película de su época setentera, con un Draculín argentino con un repertorio de caras interesante y humorístico. Algunos altibajos pero una obra disfrutable para una tarde de lluvia y truenos, a la luz de la vela de la morriña. 
   

martes, 8 de marzo de 2016

La matanz... digoooo, El delirante mundo de los Feebles (Meet the Feebles).

Serendipia, palabra que no hace tanto se escuchaba en algunos guetos del saber y que ya forma parte de nuestro diccionario. Copio y pego de la versión digital:



serendipia
Adapt. del ingl. serendipity, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alus. a la fábula oriental The Three Princes of Serendip 'Los tres príncipes de Serendip'.
1. f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia.
 



(Consultado en http://www.rae.es/ el lunes 7 de marzo de 2016). 

 
Palabra que usar y agradecer su entrada, esperando la de "sincronicidad", aún no presente en esta versión. Si no distingo mal, la serendipia es un descubrimiento sorprendente mientras buscas otra cosa, siendo la sincronicidad una coincidencia significativa que responde a una búsqueda.
 




 
Aquello fue lo que me pasó. Un descubrimiento azaroso que quizás responda a un búsqueda alternativa, pero que me sorprende y encanta. Yo buscaba otra cosa y surgieron los Feebles, esas marionetas, unas veces, y disfraces, otras, que hacen la alegría de los fans de Peter Jackson, siempre que no abjuren de sus primeras obras. Amigo, el buen hombre que nos puso en pantalla la lucha de las razas contra Sauron, el Aborrecido, es quien empezó en los ochenta a dirigir y escribir obritas como esta encantadora orgía de peluches, balas y vísceras. Comenzó en el 87 con una peli que áun no he visto, Bad taste, a la que siguió dos años después esta. 
 




 
¿Es cierto que las púas largas son un signo de virilidad?
 
 
Imagina Barrio Sésamo pero en chabacano, con relaciones malsanas a tuti fuera de escenario, en un ambiente opresivo y maloliente, donde acaba floreciendo el bien. Porque, le guste a quien le guste, o no, la peli, el bien triunfa. Y esto parecen olvidarlo muchos comentaristas de esta experimentación rayana en la bazofia. Es dura, jeje, pero termina bien, no lo olvidemos. Y tiene historia de amor. No se quejen los deseosos de ver cómo un erizo consigue a la perra de sus anhelos. Amor libre en un mundo oscuro y decadente. La historia de una corista con potencial y un principiante tímido que se sobrepone y lucha por ella y por salvar el bien que queda en pie, aunque maltrecho. ¡Anda, mira, tiene historia de superación también!
 



 Oigg, hoy estoy en plena forma.
 
 
Pero, claro, todo esto quedará oscurecido para muchos porque antes han tenido que tragar, sin vomitar, hora y media de marionetas y personas enfundadas en disfraces de animales. Tampoco es para tanto. Vamos, a mí no me produjo pesadillas a pesar de verla bien entrada la noche. Pero sí, es normal, se hace dura y barriobajera. Pero, meditemos, ¿la condición humana en su expresión malvada y maledicente no lo es? Y no miro a nadie, solo explorándome y analizándome ya saco para para darme asco. Así que estos animalejos podemos convertirlos o verlos como una crítica social. Una mirada descarnada a la explotación del espectáculo, a las condiciones infrahumanas del back stage, un escupitajo a las escenas depuradas y maquilladas de la función que se representa ante nuestros adormilados ojos.
 


Escúchame: este es un espectáculo de variedades para la televisión, no un homenaje al realismo soviético. ¡Demooonios! Yo quiero un gallardete, no un capullete.



 
Vale que hay otras maneras de hacerlo pero, ¿no es verdad que hay paparazzis que parecen moscas volando en retretes de artistas solo por una exclusiva? ¿No hay productores cabrones que explotan y denigran a sus artistas sin miramiento, dejándolos a la altura de simple objeto de mercado? ¿No hay directores que prefieren a la gatita de su secretaria que a la hipopótamo de su esposa? ¿No quedan humildes erizos que entran a un nuevo puesto de trabajo solo para ser pisoteados por los compañeros en el camerino? También, gracias al Cielo, gusanos que se han arrastrado toda su vida y son la sal de la tierra, combinando justicia con clemencia. Y todo esto, amiguitos, se ve en la película. 
 

El final, con las alegrías de la gente buena del show, redime un largometraje que puede largarte un puñetazo a los mismísimos. Ya no quedan malos, no hay referencia a ellos. Les llegó bien con morir a manos de una enfadada musa, harta y deprimida, que se armó y empezó a repartir plomo. ¿No sabías lo que hay dentro de un muñequito? Pues ahora verás saltar miembros y fluidos varios. El puño de metal de la venganza se revuelve como una némesis perturbadora y demoledora, arrasando en torno, poniendo incluso en peligro a los "buenos" pero acertando de pleno a los explotadores cabrones. El arma escupe fuego y metralla que para los pies a quienes fueron pastores de muerte y degeneración. Menos mal que el héroe aparece en el momento justo para dos buenas acciones que ponen en jaque el mal envalentonado.

 



Catarsis para tiempos de cabreos, película a redescubrir para adultos asqueados que encontrarán humor en esta obra aunque hallarán más pesimismo y desgracia, con esperanza y alegría al final. Si ves que la vida es una mierda, cuidado, a alguien eso le satisface y le servirá de comedero. Joer, eso también aparece en la peli. Y otras cosas veredes con esta joya del descalabro y el descenso a los infiernos pútridos de los vicios y el porno nasal. Yo, por lo pronto, tararearé el estribillo del tema inicial y del Sodomy, ea.
 
Ah, en líneas generales es la historia de un erizo que se pone a trabajar en la compañía de espectáculos de sus sueños. Allí se enamora de una perra corista, aunque la relación tardará en arrancar por culpa de la rata del productor y el director morsa. Mientras, espectáculos y musicales preciosos que contrastan con la vida soez y desvalida tras bambalinas. Historias de gente esforzada como el gusano y salidos actores de porno animal en el subsuelo, elefante que tiene un hijo con una gallina, morsa que se tira a una gatita teniendo como esposa una hipopótamo y un final feliz de manual. El final antes del final es la catarsis vengativa de esa esposa harta, cabreada y armada.
 




 

viernes, 4 de marzo de 2016

"Braindead".

Por fin, tras muchos años sabiendo de ella, me la he calzado. Una gozada, un orgasmo rojizo de sangre y risas que me embarga, una orgía de las de muy padre y señor mío que creo no repetiré en una temporada. Y es que la peli se las traía y no ha defraudado. Braindead o, como se conoció por aquí, Tu madre se ha comido a mi perro. Parece que es la tercera peli de un director que llama la atención que la hiciera, sabiendo que luego se dedicó nada más y nada menos que al Señor de los anillos. Pero sí, Peter Jackson en olor de gracia y otros fluidos más pringosos, saltó como salta la sangre en la escena final al público con esta joya de la que he leído que dijo que haría otra vez gore si alguien superaba el de este filme. Era el año 1992 y Peter no ha vuelto por sus fueros.


Yo no recuerdo otro más cuajadito de sangre y fluidos varios, ni con escenas tan desternillantes como las sucedidas en la casa del protagonista. Ya solo con las referidas al cortador de césped y la explosión de la madre zombi mutada te llevas el pringue del siglo. Claro, esto lo mismo te produce asquete que risa. Personalmente, dejé la peli a medio ver por lo revulsivo para retomarla al día siguiente con un humor de la leche y unas risas que anegaron la repulsa anterior. Yo no sé cómo han podido tacharla de terror... bueno, al principio sí lo entendí pero en la segunda intentona me fue imposible. Los extremos del horror y el humor vuelven a tocarse.


Madre: Oh, Dios. Mira cómo está la casa. Hay que limpiar las ventanas. Y, fíjate, hay un centímetro de polvo.

Y nos hacen pensar, que es muy fácil tachar estas obras como de mera evasión. Porque, ¿por qué tiene usted que sacar de la isla de King Kon un simio feúcho sobre el que pesan horribles maldiciones? Lo de la isla es porque Jackson volvería a ella años más tarde a rodar la del primo de Zumosol del simio rata de Sumatra de esta. ¿Por qué nos emperramos en cuidar a los zombis que nos tocan por parte de familia cuando sabemos que lo mejor es darle el descanso de la segunda muerte? Que el mal es poderoso y puede que no nos libre de él ni el cura karateka de esta entrega. Anda, anda, que llevo ya unas cuantas que sale cada uno... suelen ser pastores o clérigos de variada condición pero es que me salen más curiosos ellos: los punkis de Jesucristo Matavampiros, el ciego catastrofista de Están vivos, el venerador de extraterrestres de Demonwarp y el karateka de Braindead.


Pero, empezando por el inicio, tenemos que viajar a una isla para escapar de los nativos. Estos persiguen a un malvado occidental que, en aras de la ciencia, decide llevarse un ser para su estudio. ¿Que las leyendas locales dicen que el bicho es de la peor calaña y ha de llevar la maldición donde vaya? Pues nada, se le responde con palabras de ciencia y así se acalla la superstición. Y uno se pregunta quién puede tener la razón cuando la cencia solo tiene unos 500 años de existencia y la superstición se pierde en la noche de los tiempos. El tío se lo lleva y se lo lleva. Y si pillan a quien le ayudó que se fastidie. Pero, claro, mal vamos cuando quien recibe el ataque del ser de la caja es él y quienes le rodean deciden ayudarle a que no coja una infección. Para eso, el método que empleó Arturo con el caballero oscuro en la versión montipythoniana es el mejor: cortar por lo sano.

Cuidador zoo: Dice la leyenda que unas enormes ratas llegaron allí en los barcos de esclavos y violaron a todos los monos pequeños. ¿Sabéis? Los nativos los usan en rituales de magia negra.

Lionel: ¿De verdad?

- Sí, no me preguntéis cómo. Tal vez chupen la sangre a las vírgenes.

 
La vida sigue igual y en la civilización neocelandesa el amor llama a la puerta de Lupita, chica sufrida donde las haya, que ha de aguantar la soberana estultez de quien parece que le toca como novio, a decir de las cartas de la abuela. Lionel es un adulto sobreprotegido por su madre que la quiere para ella solo, solo y solo. Y mira que es buen chaval que cumple con sus labores de casa y como hijo modelo, pero en el campo afectivo su madre será portón infranqueable. Ja, el día que le sigue y descubre que filtrea con la Lupita, chica de la clase trabajadora... Es el día en que el ser de la isla se nos aparece, como mono de zoo, en su jaulita.

Bicho feo y con mala baba donde los haya, salta al brazo de la madre vigilante y le endiña un mordisco que ha de pagar con su propia vida, al encontrarse con que la madre es más bicho que él. La señora tira pa casa con el hijo y la mordida. Si aquel no le da más disgustos, esta se los va a poner en bandeja de plata. Y es que con la mordida, la madre se transforma en un, cada vez más horrendo, zombi.



Paquita: Lionel, debes escucharme. Fuerzas ocultas se ciernen sobre ti. ¡Mi abuela las ha visto!


Es Lionel buen chico y hasta después de su muerte cuida a la madre. Ni el entierro la separa de él. Y es proverbial el momento en que este irrumpe en el servicio religioso con el cadáver de su madre en brazos. Justo en el momento en que el predicador habla de la resurrección de los muertos. ¿Se levantará la vieja? No. Pero no por la muerte, sino por el potente tranquilizante que el veterinario ha vendido a Lionel. Momento breve, pero enjundioso, cuando se rasga la manga del señor y aparece bajo su inmaculada bata una esvástica nazi. Por una vez, los hijos del nacionalsocialista Reich son una ayuda al bien común. El bote que le vende será necesario para rellenar una y otra aguja de tranquilizante para su madre y los zombis que están por venir. Una inyección del líquido via nasoencefálica y a descansar un poco, mami.


¿Que en qué queda el romance con Lupita? En el intento sobrehumano de la sonriente chica por conseguir el corazón de Lionel, metafóricamente hablando. Así irá y volverá a la casa de este y lo encarará para saber por qué la evita. Cuando descubre el petate se da cuenta que las cartas de la abuela tenían razón y que el amor ha venido rodeado de muerte. Magnífica la escena de la habitación chorreante y la señora mayor con un rabo perruno en la boca mientras el hijo tira y tira y la escandalizada joven descubre que su perro ha sido el plato fuerte de la suegra... bueno, "no todo".

Paquita: ¡¿Tu madre se ha comido a mi perro?!

Lionel: No todo...

La madre, como buen zombi, está muerta de aquella manera y morderá y matará a otros. Con tanto barullo de muertos vivos, el cementerio se vuelve un lugar ruidoso que molesta al buen clérigo. Preocupado por el descanso de los difuntos, que por algo moran en el cementerio, "lugar de los que duermen", sale a ver qué pasa y descubre la acción del maligno en aquellos seres de preternatural asco. Es cuando salta y se deshace de todos en nombre del Señor, aplicando golpes karatekas y desmembramientos que lo mismo hacen saltar brazos que a nosotros del asiento. Lástima que el poder del mal es tal que le acaba afectando.


Paquita: Disculpe, padre, estoy buscando a Lionel.

Sacerdote: No le he visto. Y si no viene inmediatamente, su madre será puesta en manos del Señor sin su presencia.


Lástima que el poder de la gilipollez sea mayor y lleve a Lionel a tener a los zombis en su casa. Y lástima que con la muerte y entierro de la madre aparezca el familiar especulador y mamoncete a poner la guinda al pastel. Así, no sé cómo puede vivirse. Ya, claro, poniendo tranquilizante veterinario en la comida de los muertitos (expresión que usaban mucho el trío de damas del misterio del Grupo Hepta hace unas cuantas entrevistas).


Sacerdote: En Nombre de Dios, ¿qué está pasando aquí?

Es cosa del diablo. 
Apártate, muchacho, esto requiere una intervención divina. Iaaaaaaaaaaaaaaaaaah.

Ah, una de las aportaciones interesantes de la película es que los contaminados estos tienen impulsos sexuales, además de los homicidas. Así, en un arranque de morbosidad, el predicador y la enfermera zombis fornican, vestidos eso sí, dando a luz a un bebé maligno y risueño. ¡Madre del amor hermoso, cuándo no se le ocurre al julai de Lionel sacarlo al parque! Pues, curiosamente, dicen de la escena del parque que fue grabada como complemento, porque quedaba presupuesto y acabó en la peli, siendo una de las tronchantes. En general, cuando aparece el bebé te puedes esperar muchas risas. Como para morirse, oiga.


Lionel: No están exactamente muertos. Solo... como podridos.
En fin, que la casa acaba siendo sepultura de los zombis gracias a la sensatez y ayuda de Paquita. Lionel piensa acabar con todos mediante una inyección de veneno. Y cuando la calma podría llegar, el que aparece es el tío aprovechado que quiere hacerse con la casa. Monta una fiesta y los zombis irrumpen en ella con sus capacidades multiplicadas. ¿Cómo fue posible? Por no haber mirado la etiqueta. Que sí, que la cámara nos mostró que era veneno... veneno para los humanos, pero es que del otro lado estaba la etiqueta delantera diciendo que era un estimulador animal. Así que los bichos salen fortalecidos y saltando de su sepultura iluminada, rollo héroes. La fiesta acaba en bacanal de sangre y desmembración. Lionel, por una vez y para no ser menos, inflige destrucción y nueva muerte a su paso, armado con una cortacésped, moviéndose en círculo o contra los que le vengan de frente. Escena sangrienta donde las haya, con cubos de sangre y vísceras volantes.

Hale, ya está. Ya está montada la fiesta padre. Y vienen todos. Porque faltaba la madre, mutada en un ser horroroso de ver, poderoso y capaz de perseguir a los supervivientes hasta el mismo tejado de la casa. ¿Qué pretende? Lo que en vida: controlar a su hijo y que este nunca se aparte de ella. ¿La mejor manera? Asumiéndolo en su hinchado abdomen. Lionel, que está en racha, rompe con el abdomen y su madre, pringándose aún más de lo que ya estaba. El final está cerca y es digno de recuerdo, rememorando el hundimiento de la casa Usher. 

jueves, 3 de marzo de 2016

CiFiMad 2016 III

Y llegamos al domingo. Antes de marchar quedan unas horas para aprovechar en Fuenlabrada. La CiFiMad no termina hasta la tarde, quizás a la hora en que llegamos nosotros a Ourense. Pero toca preparar la maleta y estar listos para salir. Se impone el últimos vistazo a todo.


La mañana discurrió con calma para algunos que se acostaron más tarde pero no faltó personal para los talleres ni las charlas, aunque alguna se retrasase un poco por motivo de los concursos matinales. El que había consistía en preguntas así que no todo el mundo llegó cansado y con pocas luces al inicio de la convención, jeje.

La charla que aproveché para ponerme al día fue la de los escritores de ciencia ficción. Se reunió una mesa de cuatro chicos para promocionar una nueva editorial y sus obras, relacionadas con el género. Las perspectivas eran distintas y eso enriqueció la exposición. Había quien tiraba por el humor, otro por el terror y el tercero por la reflexión. Dos de ellos ya publicaban y el tercero estaba para hacerlo. La mesa no solo presentó a la editorial Apache sino que le pegó un vistazo al estado de la ciencia ficción tanto española como mundial. Y se trajeron varios libros interesantes de hace años, antologías y obras traducidas al castellano que recordaban épocas de florecimiento de las editoriales y las apuestas por la literatura de anticipación. Al tiempo, se daba la mala noticia de una editorial que se cierra, de premios literarios que apenas conocen luego una publicación en papel y de las dificultades de abrir una nueva senda para autores noveles. Uno de los llamados, a la hora de radiografiar el estado de la cuestión y aportar soluciones, fue el de la lectura: no solo hay que apostar por nuevos escritores sino que toca promover nuevos lectores.


Las otras dos charlas que escuché ya fueron a trozos, por aquello de echar una oreja y salir para revisar la convención antes de marchar. Así que apenas pillé unos minutos para saber algo más de Superman y el cuestionamiento de sus colores clásicos, por ejemplo, o los coches usados para la serie que hizo famoso al fantástico.


El día se desarrollaba con una temperatura buena, en comparación con la fría del viernes, así que volvimos a salir para la expo de los Knight Rebels y algunas fotos. Fue el momento de la sesión de fotos con una modelo así que algún coche no pudimos verlo con calma. Eso sí, flipamos con uno que tenía la consola como la del original y con los sonidos de otro.


Despedida de Marta (gracias por esas galletas riiiiicas) y regreso a Ourense. El paso por la sierra trajo un precioso espectáculo de montañas nevadas antes de las llanuras verdes y terrosas de Castilla y del luminoso atardecer que nos acompañó antes de la noche ourensana. 





El enlace hoy es un ratito de la mesa redonda sobre ciencia ficción.

miércoles, 2 de marzo de 2016

CiFiMad 2016 II

El viernes remató con fiesta tras la cena, tal como acabaría el sábado pero no todos la seguimos y primó el descanso y recogida tras comer. La misma fiesta, de todas, era en el lugar de la cena o muy cerca, siempre dentro del Hotel.

Todo a un paso, lo mismo el salón para desayunar que la zona de talleres o la de conferencias. Lo que tenía de bueno para el participante, ya que se podía organizar de maravilla y sin prisas, fue a veces la pesadilla de la organización, al tener que mover gente y material para adecuar un espacio a situaciones distintas. Asistimos a cambios de horario por cuestiones así. Luego, la calma del participante en estar a tiempo en los sitios imagino que hizo el resto.

El sábado pude asistir a la charla sobre las razas en Star Trek, un repaso somero a las civilizaciones con las que la tripulación de la Enterprise podía compadrear. Charla interesante por la divulgación de algunos seres curiosos de la serie y por el equivalente que representaban respecto de la realidad. Así, por ejemplo, tendríamos a los leñeros klingon, trasunto de los vikingos, y al borg, metáfora del pueblo soviético dominado por la ideología única.


La charla trajo el dato interesante de la presentación de un club español de fans trekkies como es el Cochrane. Fue coorganizador de la CiFiMad y se trajo muchas cositas y actividades al evento. ¿Qué de dónde sacan su nombre? Del científico que, en la saga, descubre el motor de curvatura, capaz de trasladar una nave a más velocidad que la luz. La comparación que se usa de vez en cuando es la de una burbuja que rodea la nave y curva el espacio-tiempo. Otra es la compara a la nave surfeando sobre la ola de una distorsión espacio-temporal. No se entra en el hiperespacio de otras obras sino que el transporte es de un estilo distinto. El caso es que el señor Zefram Cochrane consigue diseñar y construir el motor de curvatura y ello permite el encuentro entre humanos y vulcanos, la primera vez que ambas culturas se tratan de tú a tú.

La siguiente charla fue una mesa redonda con varios fans de Star Wars y sus impresiones acerca de la saga y la nueva película.

Luego ya tocó ponerse a las órdenes de Marta M. para la foto de la Tropa. Dos actores, Michael Carter y Manu Intiraymi, de Star Wars y Star Trek, respectivamente, posaron con las asociaciones participantes y los fans que estuviesen atentos. Marta consiguió muy pronto la foto firmada por ellos. Una vez más, GRACIÑAS, Marta.

 
Y las horas pasaron entre visitas a mesas y expositores, comida y un rato de descanso. Decidimos que la tarde comenzaría con la participación de Ami en el concurso de Cosplay. La oportunidad no era para menos, ya que en esta convención estrenó un nuevo vestido: uno que llevaba en el episodio III Amidala embarazada.


Su aparición creó más de un oh admirativo. No es para menos, en su sencillez es un vestido verde de seda que ha llevado horas y horas a ella y su madre. Desde la búsqueda de una tela que se asemeje, a las medidas, corte y adaptación que lo hizo aparecer pocos días antes de la CiFiMad. Y el pequeño broche del pecho se le debe al diseño en tienda realizado en Ourense, que estuvo listo para el día antes de partir.

Al final, mención especial con algunos participantes más que no alcanzaron los primeros premios. Estaba en la misma competición, dentro del apartado Star Wars, una divertida y currada adaptación en tela de la armadura mandaloriana, diseñado y realizado por Marta, que le sentaba fetén.

El concurso, un tanto largo por la cantidad de participantes, fue interesante y dio pie a preparados personajes con movimientos o frases que repitieron sus cosplayers. Así, el Sinsajo nos advirtió contra el Capitolio a viva voz y los presentes levantamos los tres dedos en señal de entendimiento y solidaridad.


También se subió con un discurso grabado y música Dead Pool con una bonita mención a una asociación y sus actividades en pro de la comunidad.

En el concurso estuvieron presentes todas las edades y condiciones, llegando a subirse desde una alta y preciosa Cenicienta a un gracioso T. Rex que acabó apoderándoose de un sable de luz... rojo.

Luego, me apunté a los dos paneles que vinieron en la sala. Los paneles con comunicaciones y charlas con los actores invitados. Estuve a dos. La primera fue con actor, la segunda no. En la primera, con el actor que encarnó a Bib Fortuna, esclavo de Jabba el Hutt, se entró directamente a las preguntas y la charla. Así, conocimos cómo entró en el rodaje de cierta película de la que habló a su hijo haciéndole prometer que no diría nada y que este comunicó con la misma promesa a su mejor amigo. Carter llegó a temer que esta filtración acabaría con su carrera incipiente. Ya vemos que no, que acabó poniendo cara al personaje de Fortuna, teniendo que aguantar dos veces por semana que rasurasen su pecho para colocarle la máscara. Una anécdota graciosa fue la de su nieta casando una figura de su personaje con otra de Frozen. 

A continuación, llegó el turno del especialista en Star Trek Richard Arnold. Aquí había ya un texto y unas fotografías acerca de la saga y las relaciones entre el equipo. Volví a ver fotos curiosas como la que relaciona a Star Trek con la NASA, las de los actores juntos, alguna de la juventud y madurez de Nimoy,... Respecto a este hombre, nos comentó que no quería ser encasillado por el personaje de Spock y que solo en un evento público salió de él caracterizado. De su buen amigo Willian Shatner dijo que no era tan agreste como suelen decir de él y que si salió en más fotos y eventos públicos con sus compañeros fue para no focalizar la atención mediática. Su panel remató en una enjundiosa subasta de autógrafos y, al menos, un libro. A mayores, tenía un puesto fijo de material gráfico de la serie.

La temperatura mejoró respecto del viernes y salimos para visitar la exposición de coches fantásticos, anexa al hotel.

Algunos paseos, un rato de descanso y cambio de vestimenta y el día finalizó con una esplendorosa cena de gala donde camparon a sus anchas los vestidos steampunk.

  
Ah, que hay vídeos, majo, que hay vídeos. Fragmentos de lo sucedido captado en movimiento.





martes, 1 de marzo de 2016

CiFiMad 2016 I

Tengo ganas de unas cuantas entraditas sobre la experiencia en Fuenlabrada de estos días pasados. Han sido una gozada, con un precioso viaje en tren, de la mano y organización de la bella Ami, con el apoyo e información de la pizpireta Marta M. GRACIAS, chicas.

El tema es que este fin de semana floreció en medio de viento y lluvia, con no lejanas nieves, la CiFiMad, una convención de fans de la ciencia ficción hecha por fans. Todo muy familiar y bien aprovechadito. Todo al amparo del Hotel Las Provincias, a un paso de la estación de tren de La Serna. Toda la planta baja, la de recepcción, dedicada al mundo de la ciencia ficción y la fantasía, con gente caracterizada de personajes de Star Trek, Galáctica, Star Wars, el mundo steampunk,... hasta unos amigos que estaban el primer día de Ana, Elsa y Olaff. Esta planta contenía la mesa de organización, los expositores con material, básicamente, de Star Trek, las mesas de merchandising y material vario que iba desde cromos a libros. También estaban las secciones dedicadas a conferencias y comida. 


La decisión de ir en tren fue todo un acierto de Ami. Salir de Ourense y, después de dos cambios ya en Madrid, poder quedarte a un paso del hotel fue genial y descansado. Y que el mismo hotel te dé alojamiento y diversión es lo más. Algunas personas que vivían cerca de la zona reconocían que no siempre se logra aparcar cerca y menos en un fin de semana con el tiempo tan frío. Algún viajero me comentó que tardó un rato en encontrar sitio para su automóvil. Así que el tema de tren nos libró de posibles problemas en carretera y de aparcamiento. Además, permite unas horas para el paisaje y la lectura, cosa que me encanta y me permitió acabar un libro y devorarme una revista sobre la búsqueda de vida fuera de la Tierra.


El viernes llegamos con tiempo para recoger acreditaciones y cenar. Marta Montero estuvo atentísima y rauda con lo que nos hizo falta y con las preguntas. Ha sido una recepción maravillosa y una compañera magnífica que procuró que estuviésemos a gusto. Solo nos puso en nuestro sitio, jajaja, cuando nos tocó sacarnos la foto de rigor con los actores presentes en la convención. Por lo demás, sonrisa y ánimos. Se la veía muy implicada en el ambiente familiar y distendido. Ella misma me lo comentaba: esta convención es pequeña, es familiar.
 

Así que el viernes tocó un espectáculo fuera de CiFiMad, el Disney On Ice, y la cena con la gente de la convención. Fue gracioso encontrarse dos veces, en dos manifestaciones distintas, al trío de Frozen. 


Por allí estaban ya los actores de Star Trek y Star Wars con los que el sábado nos fotografiaríamos. La sobremesa fue amenizada por un cantautor friki muy simpático que hizo coros con las maravillas de la zombificación y la construcción de una presentación para ordenador.

 


Vamos a ver algo de todo eso en unos vídeos que solo aportan un ratito de...

... del espectáculo Disney On Ice, en Madrid, en una noche de lluvia que casi era nieve. Cars y Frozen en unos fragmentos...

... de la sobrecena cantautoril del viernes ya en la CiFiMad, con letras donde los zombis toman la palabra y el cerebro de quien se preste...

... y no olvidemos el blog oficial del evento.