martes, 8 de marzo de 2016

La matanz... digoooo, El delirante mundo de los Feebles (Meet the Feebles).

Serendipia, palabra que no hace tanto se escuchaba en algunos guetos del saber y que ya forma parte de nuestro diccionario. Copio y pego de la versión digital:

serendipia
Adapt. del ingl. serendipity, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alus. a la fábula oriental The Three Princes of Serendip 'Los tres príncipes de Serendip'.
1. f. Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia.
 
(Consultado en http://www.rae.es/ el lunes 7 de marzo de 2016). Palabra que usar y agradecer su entrada, esperando la de "sincronicidad", aún no presente en esta versión. Si no distingo mal, la serendipia es un descubrimiento sorprendente ientras buscas otra cosa, siendo la sincronicidad una coincidencia significativa que responde a una búsqueda.
 
 
Aquello fue lo que me pasó. Un descubrimiento azaroso que quizás responda a un búsqueda alternativa pero que me sorprende y encanta. Yo buscaba otra cosa y surgieron los Feebles, esas marionetas, unas veces, y disfraces, otras, que hacen la alegría de los fans de Peter Jackson, siempre que no abjuren de sus primeras obras. Amigo, el buen hombre que nos puso en pantalla la lucha de las razas contra Sauron, el Aborrecido, es quien empezó en los ochenta a dirigir y escribir obritas como esta encantadora orgía de peluches, balas y vísceras. Comenzó en el 87 con una peli que áun no he visto, Bad taste, a la que siguió dos años después esta. 
 
 
¿Es cierto que las púas largas son un signo de virilidad?
 
 
Imagina Barrio Sésamo pero en chabacano, con relaciones malsanas a tuti fuera de escenario, en un ambiente opresivo y maloliente, donde acaba floreciendo el bien. Porque, le guste a quien le guste o no la peli, el bien triunfa. Y esto aprecen olvidarlo muchos comentaristas de esta experimentación rayana en la bazofia. Es dura, jeje, pero termina bien, no lo olvidemos. Y tiene historia de amor. No se quejen los deseosos de ver cómo un erizo consigue a la perra de sus anhelos. Amor libre en un mundo oscuro y decadente. La historia de una corista con potencial y un principiante tímido que se sobrepone y lucha por ella y por salvar el bien que queda en pie, aunque maltrecho. Anda, mira, tiene historia de superación también.
 
 
 Oigg, hoy estoy en plena forma.
 
Pero, claro, todo esto quedará oscurecido para muchos porque antes han tenido que tragar, sin vomitar, hora y media de marionetas y personas enfundadas en disfraces de animales. Tampoco es para tanto. Vamos, a mí no me produjo pesadillas a pesar de verla bien entrada la noche. Pero sí, es normal, se hace dura y barriobajera. Pero, meditemos, ¿la condición humana en su expresión malvada y maledicente no lo es? Y no miro a nadie, solo explorándome y analizándome ya saco para para darme asco. Así que estos animalejos podemos convertirlos o verlos como una crítica social. Una mirada descarnada a la explotación del espectáculo, a las condiciones infrahumanas del back stage, un escupitajo a las escenas depuradas y maquilladas de la función que se representa ante nuestros adormilados ojos.
 
 
Escúchame: este es un espectáculo de variedades para la televisión, no un homenaje al realismo soviético. ¡Demooonios! Yo quiero un gallardete, no un capullete.
 
Vale que hay otras maneras de hacerlo pero, ¿no es verdad que hay paparazzis que parecen moscas volando en retretes de artistas solo por una exclusiva? ¿No hay productores cabrones que explotan y denigran a sus artistas sin miramiento, dejándolos a la altura de simple objeto de mercado? ¿No hay directores que prefieren a la gatita de su secretaria que a la hipopótamo de su esposa? ¿No quedan humildes erizos que entran a un nuevo puesto de trabajo solo para ser pisoteados por los compañeros en el camerino? También, gracias al Cielo, gusanos que se han arrastrado toda su vida y son la sal de la tierra, combinando justicia con clemencia. Y todo esto, amiguitos, se ve en la película. 
 
El final, con las alegrías de la gente buena del show redime un largometraje que puede largarte un puñetazo a los mismísimos. Ya no quedan malos, no hay referencia a ellos. Les llegó bien con morir a manos de una enfadada musa, harta y deprimida, que se armó y empezó a repartir plomo. ¿No sabías lo que hay dentro de un muñequito? Pues ahora verás saltar miembros y fluidos varios. El puño de metal de la venganza se revuelve como una némesis perturbadora y demoledora, arrasando en torno, poniendo incluso en peligro a los "buenos" pero acertando de pleno a los explotadores cabrones. El arma escupe fuego y metralla que para los pies a quienes fueron pastores de muerte y degeneración. Menos mal que el héroe aparece en el momento justo para dos buenas acciones que ponen en jaque el mal envalentonado.
 
Catarsis para tiempos de cabreos, película a redescubrir para adultos asqueados que encontrarán humor en esta obra aunque hallarán más pesimismo y desgracia, con esperanza y alegría al final. Si ves que la vida es un mierda, cuidado, a alguien eso le satisface y le servirá de comedero. Joer, eso también aparece en la peli. Y otras cosas veredes con esta joya del descalabro y el descenso a los infiernos pútridos de los vicios y el porno nasal. Yo, por lo pronto, tararearé el estribillo del tema inicial y del Sodomy, ea.
 
Ah, en líneas generales es la historia de un erizo que se pone a trabajar en la compañía de espectáculos de sus sueños. Allí se enamora de una perra corista, aunque la relación tardará en arrancar por culpa de la rata del productor y el director morsa. Mientras, espectáculos y musicales preciosos que contrastan con la vida soez y desvalida tras bambalinas. Historias de gente esforzada como el gusano y salidos actores de porno animal en el subsuelo, elefante que tiene un hijo con una gallina, morsa que se tira a una gatita teniendo como esposa una hipopótamo y un final feliz de manual. El final antes del final es la catarsis vengativa de esa esposa harta, cabreada y armada.