martes, 13 de agosto de 2019

Un año en Facebook

Recientemente, he cumplido un año en Facebook. Es mi segunda temporada en esta red social. La anterior fue borrada junto con mi vieja cuenta, tras un repaso a notas y fotos, de modo que algún material rescaté para la actual. Curiosamente, se cumplen dos años, en el mismo mes de junio, de mi segunda temporada en la red social de microblogueo, Twitter. Parece que el verano se ha confabulado para atraer mis intereses y aportaciones.

De todas maneras, mi regreso a Facebook fue por cuestiones de trabajo desde casa. Durante unos meses fui redactor de cierto medio virtual, donde escalé hasta el puesto 26 de los redactores españoles en las últimas semanas de estancia. Básicamente, se trataba de seguir la actualidad en diferentes campos. Elegías uno o varios y escribías noticias del día. A la redacción se unía la búsqueda de imágenes libres de derechos y enlaces a noticias similares de la misma página.

Una vez aceptada la noticia debías preparar un vídeo ilustrativo. Cuando le pillabas el ritmo era relativamente fácil disponer de una y hasta tres noticias por día, pero el proceso de recepción de la confirmación de la redacción y la posibilidad de preparar el vídeo era siempre un riesgo. No me meto en muchos detalles, pero diré que enviar un escrito, con sus imágenes y sus enlaces no era el problema. La cosa se ponía tensa cuando esperabas y tenías un tiempo determinado para poder hacer el vídeo de tu noticia. Si no estabas alerta a la aprobación, podías perder la opción de confeccionar el vídeo... y ganar un dinero.

Efectivamente, cobraba... una miseria, pero para diesel daba... de cuando en cuando. El caso es que fueron cambiando las condiciones, pasamos por momentos buenos de aportes diarios, de cobros un tanto reseñables y, finalmente, del deceso, si no anunciado, sí previsto. 

En mis últimas semanas, valoré la opción que ofrecían de enviar las propias noticias a una red social, conseguir lectores y poder cobrar algo más. Baste decir que tardé en decidirme y, cuando lo hice, resultó que publicaba en mi muro de Facebook, pero no recibía apenas visitas. Como pasa ahora y pasó ya antes: o la gente no reaccionaba a mis publicaciones o se quedaban en el titular, sin llegar a leer el cuerpo redactado. Una decepción que dio paso a mi marcha del medio y a seguir activo en la red.

Hoy en día tampoco ha cambiado mucho la cosa: escasos 'Likes', escasísimos comentarios, pero bastante material publicado. Especialmente, estoy contento con mis álbumes de fotos de san Xoán de Louredo, las películas y las lecturas. Si no os sirven a los lectores me sirven a mí de recordatorio. El álbum de Louredo tiene su actividad, gracias a los que conocen el pueblo. Y el de películas conoce buenos tiempos cuando comparto en grupos especializados, cosa que no siempre hago.

Tampoco conoce las mieles del éxito mis aportes acerca del Apolo 11. Aprovechando la efemérides del 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, decidí descubrir algunas fotos y documentos curiosos. Muchos los he descubierto y me han asombrado, pues no sabía de ellos antes, a pesar de haber visto muchos documentales, tanto oficiales como conspiranoicos. La fecha ha pasado, pero seguiré poniendo alguna que otra novedad, aunque solo sea por compartir un archivo poco conocido a nivel popular.

Entre la apertura de mi cuenta de Twitter actual y la de Facebook, surgió la idea y uso de Instagram. Más que nada, fue la evolución desde Twitter hacia un nuevo estilo: foto y posibilidad de texto más largo. No llegué a abandonar Twitter, pero la he relegado en uso. Y tiene su aquel de respuesta por parte de los seguidores. Si por reacciones se entiende, me quedaba con Instagram y cerraba las demás. El problema es que quiero atender a grupos que solo existen en Facebook y mantener un buen número de fotos en álbumes. Al final, tengo las tres cuentas activas, siendo Facebook la primera en uso, luego Instagram y, de modo residual, Twitter.

 
La segunda me permite una opción muy interesante, que es el poder publicar y compartir en otras redes, así que, más de una vez, publico foto y texto en Instagram y lo comparto en Facebook. Luego hay publicaciones que son únicas en cualquiera de las tres. Depende, porque ninguna es monotemática (cuestión que me estoy planteando). Una de las cosas por las que las mantengo es por poder conservar material en dos o las tres, pudiendo asegurarme una cierta supervivencia virtual. Vamos, ya sería mala leche que palmen los servidores de las tres al mismo tiempo, ¿no? De todas, siempre con vistas. Como dice el amigo Ignacio B. C.: lo digital es maravilloso para compartir y llegar lejos, pero para preservar nada como la película fotográfica. A tanto no he llegado. 


El mismo blog que ahora lees ha pasado por sus buenas épocas de publicaciones, siendo hoy una sombra de lo que fue durante un tiempo. No voy a desarrollar la historia, pero ¿sabías que es el tercero que tengo? Al menos, en una cuenta rápida. Los otros han desaparecido: o porque no me dejaron ingresar en él (desaparecería su espacio en el servidor) o porque lo borré, cuando blgspot no era de Google. He realizado limpieza de etiquetas, aunque debería seguir esa labor, y he actualizado algunas entradas. Poco más.

martes, 6 de agosto de 2019

2000 maníacos #51, 2019

El verano es una época donde la lectura solía promocionarse a tutiplén. Así que me pedí algunos fanzines y uno de los que eran resulta ser el '2000 maníacos' número 51, con 100 páginas dedicadas a la criatura de Frankenstein. Un repaso a películas, tebeos, cromos y hasta parodias porno. Un despiporre de información en páginas llenas de color, recortes de viñetas, textos resaltados y marcos de estrelas coloreadas, numeración con la cabeza de Herman Munster y divertidos encabezados con llamativas tipografías distintas.

Solo hace falta ver el índice, con su profusa imaginería dedicada al "monstruo", para hacerse una idea de lo que vamos a encontrarnos a continuación. Una maquetación divertida, repleta de guiños a películas y tebeos, con detalles para los atentos. Vamos, sin ir más lejos, ¿creías que la portada es de fondo oscuro a propósito para resaltar el cabezón de la criatura? Fíjese usted para descubrir su relación con la siguiente página... sí, sí, justo al dar la vuelta a la portada...

Como suelo hacer, resalto algunas secciones, a modo de presentación parcial del material. Para entrar a fondo siempre nos queda una cañita y un buen rato de conversa. Si te gusta la criatura remendada y compuesta de muchos cadáveres, prepárate para descubrir mil y un secretos de sus apariciones.

Por eso, desde la página 12, se vienen títulos monstruosos a troche y moche. Ordenaditos cronológicamente, veremos desde cortos a largometrajes, pasando por algún aporte animado. ¡Si hasta se dan títulos donde el monstruo solo sale en el mismo título! Un precioso trabajo de documentación firmado por tantas manos como trozos de cuerpos tiene Franky cosidos. Yo me llevé sorpresas como que ya en 1910 hay un filme de 10 minutos, donde la criatura surge del fuego, invocada por un nigromante. En 1957 proyectan a un adolescente que cae en manos de un doctor loco y con quien tiene que aliarse para buscar una cabeza decente, aunque vaya por la vida como un engendro salido de la muerte. En 1962 enfrentan a Caperucita y Pulgarcito contra monstruos varios, entre los que sale "el mismísimo Monstruo de Frankostino" (p 17). Y no faltan las aportaciones del cine japonés, como la de 1965, donde el monstruo crece desmesuradamente y se lía a tortas con un kaiju.


4 páginas dedicadas a Jess Franco nos presentan dos obras suyas que "se rodaron más o menos al mismo tiempo, con los mismos actores y las mismas actrices, en localizaciones intercambiables y, sobre todo, con el mismo estilo y la misma (ignota) intencionalidad creativa" (p 48). Son 'Drácula contra Frankenstein' y 'La maldición de Frankenstein'. Lejos de la típica mitificación de la obra del tío Jess, asistimos a una exposición de personajes, escenarios y acciones que tiran por lo bajo estas 2 películas. Pero el articulista nos pone en la tesitura justa para que, si queremos, las disfrutemos tan ricamente. 

Las siguientes páginas son una exposición preciosa de diferentes carteles donde la criatura hace aparición, desde películas a cómics. Seguro que más de una sorpresa te espera entre ellas. Como me llevé yo, pocas páginas después, al leer el artículo donde se rebate la autoría de la novela 'Frankenstein, o el moderno Prometeo', que siempre creí de mano de Mary Shelley y resulta que muchos autores no están de acuerdo. Los hay que defienden que fue una simple amanuense hasta los que piden que su esposo y padre sean tomados muy en cuenta a la hora de redactar el original y las posteriores versiones. ¿Villa Deodati conoció un alumbrar casi milagroso de una obra básica en nuestro consciente del terror o fue testigo de una cogorza de órdago de la que surgieron obras no tan mayores como las consideramos a nivel popular?

El fanzine va poco más que por la mitad y volvemos a enfrentarnos a un cóctel de títulos psicotrónicos y llamativos, donde la creación, la hibridación y la persecución de criaturas imposibles es la tónica. ¡Es la hora de recorrer una pesadilla de Mickey Mouse, huir del dr. Moreau o pedir una vacuna fluorescente reanimadora! Otro artículo de peso nos lleva a las aventuras, tribulaciones y desmanes a los que fue sometido Franky en tebeos y cromos españoles. Eran años en los que algunos ni estábamos en proyecto, la creatividad sorteaba a la censura y la calidad se enfrentaba a las posibilidades de artistas y editoriales. Historias que van desde la aventura a la locura, pasando por la parodia o el humor para toda la familia. ¿Quién no recuerda, por ejemplo, a la criatura ocupando un pisito del 13 Rue del Percebe? ¡Y todavía les queda recordar a los Chocostein, en pleno ataque de nostalgia y fin de fanzine!

También le he echado un par de ojos al número 46 y al número 38.

domingo, 4 de agosto de 2019

'Trasplante de un cerebro', dirigida por Juan Logar, 1970

Imagen "de vídeo", con granulado y blancos que se comen las letras de los créditos, "nieve"... Vamos, una experiencia visual para los amantes del viejuno VHS. 'Trasplante de un cerebro', dirigida por Juan Logar, con número de referencia de Miskatonic Vídeos MKK #516, me ha llegado el pasado viernes (una vez más, perfectamente avisado primero por correo y luego llegada en pocos días)


Un juez londinense sufre dolores de cabeza, fruto del estrés y una entrega fervorosa al trabajo, pasando por encima de su vida social y familiar. Pero la situación es peor de lo que pensaba. La cosa está taaaan chunga que a su médico no se le ocurre otra cosa que hablarle de trasplante... ¡de trasplante de cerebro! Como motivo de tranquilidad le confiesa que ya se ha le ha trasplantado uno a un simio. Y que él sería el primer hombre en disfrutar de tal operación y sus beneficios. No solo eso, sino que se ofrece a operarle él mismo... Y el paciente acepta. Su situación se revela como la de un terminal, ¿debido a un tumor cerebral?, y su médico no le da más opciones que el dicho trasplante. Sin embargo, ante su mujer se desvela su miedo y una esperanza: que la operación salga mal. ¿Qué lo lleva a seguir adelante? Que no se ha de obstaculizar el camino de la ciencia y alguien debe dar el primer paso. ¡Ea!







Doctor Chambers: ¿Acaso usted no ha sentido miedo nunca al dictar sentencia contra uno de sus acusados?

¿Y qué cerebro le tocó? Vea usted la peli para descubrir tal detalle, pero se lo adelanto: de buena persona, honrada, joven, y no en las mejores condiciones. De todas, sale la cosa bien, ¡hasta es portada de prensa! Al médico, el primer y especialmente interesado en operar, se une ahora un inspector. Este tándem se mantendrá un tiempo: medicina y justicia manteniéndose en los límites, todo con tal de salvar la vida del juez Cliffton. Posteriormente, nos adelantamos, el peso recaerá en el médico, que se queda solo ante las consecuencias de su decisión. Y es que, mirando ahora atrás, fue él el único que se centró en el trasplante, sin recurrir ni admitir otra opción. Sin llamar la atención ni atosigar al personal, se ha convertido en un sutil doctor que busca ser el primero en algo novedoso, sin pararse a pensar en lo que vendrá después. Ni plantea otra solución, ni le consulta a la almohada. Nada, nada, a cambiar de cerebro y pa´lante.

Me recuerda al mito de la criatura de Frankenstein (muy bien documentada, por cierto, en el número 51 del fanzine 2000 maníacos) y a la película de 1973, dirigida por Juan Fortuny, 'Las ratas no duermen de noche'. Efectivamente, son películas con algunas similitudes y muchas diferencias. En cuanto a la criatura, se trata de un experimento realizado a conciencia, donde el cerebro es una parte más de la amalgama de trozos de diferentes cadáveres. Aunque, dependiendo de la película, es una pieza clave, que dará una u otra personalidad al engendro. El segundo título tiene el detalle de que se usa solo parte de un cerebro ajeno, no la totalidad, lo que da pie mucho mejor a la lucha de personalidades y recuerdos, cambiando la conducta del criminal trasplantado, encarnado por Paul Naschy. Sí hay una similitud: y es que en ninguna de las dos películas vemos nada del trasplante, a lo sumo, a los médicos operando, pero en segundo plano, o solo poniendo a la vista las caras o las manos con el instrumental. Los créditos del inicio de Trasplante son más explícitos que cualquier plano posterior del filme.

Juez Cliffton: He aceptado por una sola razón: No se debe detener a la ciencia. Y alguien ha de dar el primer paso.

Como en otras películas donde tal trasplante se realiza, los problemas comienzan pronto. Ahora, el juez no consigue recordar su vida (fuera de fugaces caras y sentencias) y a los amigos... pero otros recuerdos se sobreponen a estos. ¡Son los del donante! Aaaay, y si solo fuesen los recuerdos... Las mismas personalidades entran en conflicto. Lo hacen hasta tal punto que el hermano del fallecido es capaz de reconocer al difunto en el nuevo cuerpo. La solución cinematográfica es sobreponer un actor al otro hasta dejar en pantalla al segundo. El médico y su equipo se empeñan en decirle que sufre amnesia total y debe dejar de lado cualquier recuerdo que no sea el de la vida y obras del juez Cliffton. Pero, nanai, la identidad del difunto italiano, cuyo hermano donó el cerebro, es la que surge una y otra vez, tantas como el nombre de Mariela de los labios susurrantes del operado.

Es en ese momento cuando surge el debate, en forma de breves diálogos, sobre la conveniencia o no de hasta dónde ha de llegarse para conservar una vida humana. Posteriormente, con otros diálogos en boca de diferentes personajes, se retoma la cuestión y se cuestionan los resultados atroces de prácticas extremas. Sin embargo, qué curioso, son breves aportes que surgen tras ver las consecuencias de una práctica médica extrema. Continuamente se apela a que se ha salvado la vida del juez, pero es este mismo quien clama desesperado en alguna ocasión: ¿qué vida? Y quienes le rodean comienzan a pensar igual tras ver que la recuperación no ha traído de vuelta al recto hombre de justicia. Poco a poco, los que apoyaban la decisión médica se van echando atrás. El clima general es que no vale hacer cualquier cosa por mantener a alguien importante vivo. Toda reflexión es posterior a la operación, incluso la que señala la búsqueda del equilibrio, de la mesura. Frases que cierran el filme, impresas en la pantalla con los créditos finales.

Debes aferrarte a una sola idea: volviste a nacer el día que saliste del quirófano.

Así que, dos años después de la operación, con todos los visos del progresivo decantamiento a la locura de ser una mente en un cuerpo diferente, se decide dejar vagar al nuevo sujeto, que siga sus instintos. Cómo no, la distancia de Londres, el acercamiento a las tierras conocidas por el castigado cerebro, no consiguen sino nuevos cuestionamientos y un comportamiento errático que limita con el suicidio. El trasplantado seguirá el camino que el donante quiso hacer un día: regresar a su tierra, casarse con su amada, continuar su humilde oficio entre los suyos.

Mariela, Mariela, amor mío, ¿es que no me conoces?

¡Triste reencuentro con quienes quisieron al forzado donante! En el nuevo cuerpo nadie le conoce ni sospecha de su identidad velada. Ni siquiera su amada, a la que tortura con el dato de su muerte y la revelación de su ser, sin conseguir más que entristecerla. A lo sumo, la violencia que rompe su interior se manifiesta en conductas que no le llevan sino al cansancio, desesperación y a la amenaza de una muerte que viaja ligera en una navaja. En Londres, todos le dan por perdido; en su tierra italiana, nadie da un duro por él. El médico, solo también, inicia un viaje que le lleva con su criatura y, remedo de Víctor Frankenstein, el encuentro es presagio de muerte. Aquí se viste de calma y acercamiento, de cierta paz, incluso, como si esta visita trajese una medicina que lo solucionase todo al fin. Llevado por la compasión, le recluye... y, a sus espaldas, aprieta el gatillo... dos veces.

En el magnífico blog La Abadía de Berzano nos ofrecen un par de datos que, en modo sintético, os comparto: que estamos ante una producción hispano italiana, que el nombre real del director era Juan López García y que esta es la segunda de sus cinco películas dirigidas.


jueves, 1 de agosto de 2019

El demonio en el cruceiro de O Tabolado


(Un cuento de san Xoán de Louredo, Cortegada, Ourense)





Ya lo contaban los padres de mis padres, señalando, incluso, el lugar donde esta historia sucedió. En los tiempos en que los louredeses bajaban a Remuíño a moler el grano del maíz, sucedió que un hombre, cargado con su saco, se encontró a otro, con un pequeño fuego que lo calentaba. Eran tiempos en los que se cargaba con el fruto de la tierra y el trabajo de los labradores, llevándolo desde las casas hasta los molinos de la zona del Inquiau, al paso del río Arnoia por el ayuntamiento del mismo nombre. El camino, en descenso, era una posible vía romana, y había sido recorrido por el padre Sarmiento en el s. XVIII.

Le llamamos Refexón y comienza en un cruce de senderos, donde un sencillo crucero bendice a cuantos le dedican una callada oración. El caso es que el vecino de Louredo iba con el saco a la espalda, pasó ante el cruceiro y el hombre de la lumbre como quien pasa delante de un gato. Unos pasos más allá escucha que el hombre le dice: oye, ya que no me saludas, por lo menos saluda a este que tengo al lado (refiriéndose al cruceiro). No cuenta la historia si el hombre siguió tal como había entrado, pero sí que, una vez regresado de moler, buscó los restos del fuego que calentaba la aquel misterioso hombre... Y no los encontró. Por lo visto era el demonio que, bajo forma humana, merodeaba el pueblo aquella noche.


miércoles, 31 de julio de 2019

'Cineficción' número 9, enero 2019

Consultando el sumario desde la web
Por fin he podido adquirir varios fanzines y dedicarles buenos ratos de lectura y goce. Si hasta ahora me había dedicado a preguntar y saber de unos y otros, la oportunidad de este verano ha sido la de comprar varios títulos. Uno de ellos, que me ha deparado buenos ratos de admiración, muchos datos y fotos nuevos, además de descubrir un bello trabajo de maquetación, es la publicación argentina 'Cineficción'.

A partir de Facebook y de mis búsquedas de entrevistas y fotos de la admirada Lone Fleming, una de las referencias encontradas fue la de esta revista. En un número anterior le dedican unas cuantas páginas a la actriz, afincada en España desde hace décadas. Pude ponerme en comunicación con el director, Darío Lavia, hombre amable y paciente que me remitió a la tienda madrileña La mansión del Terror. Su personal, raudo en las respuestas a mis mensajes y la gestión de venta, puso en mis manos el número actual de Cineficción, el único que tenían disponible. 

Para conocerlo en profundidad, id a la página del fanzine y podréis consultar los índices. Yo solo voy a resaltar una parte de lo que me he encontrado. Vaya por delante mi felicitación por un trabajo bien hecho y unos artículos documentados con variadas referencias.
Inicio de la entrevista a Judy Matheson, con mis notas al fondo
En primer lugar, deciros que el color se reserva para portada y contraportada, además de un desplegable central y una hoja de pegatinas. Es una de las sorpresas entrañables que guardan estas páginas. Se trata de una ilustración donde has de colocar pegatinas de diferentes actrices, hasta 20. ¿No te retrotrae a la infancia y la colección de cromos y la compra de álbumes que debías completar con diferentes adhesivos? Un toque de otros tiempos para una nostalgia nunca curada. En este número ya tienes la primera entrega de actrices y la lista completa de las mismas. ¿Las reconoces a todas?

El resto de la revista está en blanco y negro, con una calidad magnífica en fotos e ilustraciones, sin impresiones borrosas o pixeladas, pura delicia visual. Y ahí se despliegan algunas viñetas y una historia de ficción terrorífica, las entrevistas y los artículos de crítica, presentación de libros y películas o las confesiones del actor Chucho Fernández. Las encuentras entre las páginas 74 y 76, en lo que es el inicio de la publicación de una serie de vivencias relacionadas con su infancia y juventud... y sus miedos. Porque confiesa haber sido un niño miedoso y su relación con los temores y fobias le propició una actitud vital definida: en lugar de escapar de ellos, los convirtió en sus aliados. Así se comprenden sus visitas a cementerios, las escapadas de casa, sus participaciones en programas y películas a espaldas de la familia,... Sin embargo, nos quiere ofrecer más carnaza y desvela que no todos los miedos tuvieron el mismo impacto. Algunos se tiñeron de un aura más profunda y paranormal. Como aquella vez que, jugando en un determinado lugar, bien conocido para él, de repente su percepción de las medidas del mismo cambió, propiciándole un buen susto. Las dimensiones diariamente recorridas ya no eran las mismas. ¿Qué pasaba allí? Bien, la respuesta nos la promete... ¡¡en el siguiente número!!
Se lee perfecto y las fotos son de magnífica calidad
¿Y qué me decís de la exclusiva entrevista a la diva de la Hammer, Judy Matheson? Alegra leer sus magníficos recuerdos sobre su participación en 'Las crueles' (1969), 'Crucible of Terror' (1971) o 'Lust for a Vampire' (1971). También sus palabras agradecidas y bellas sobre el trato con Peter Cushing: Era encantador, servicial, amable, cariñoso, fue muy considerado y atento con esa escena de la hoguera (habla de la escena inicial de 'Twins of Evil, 1971). Estaba muy introvertido debido al reciente fallecimiento de su esposa, pero ni bien el director ordenaba "¡acción!", se volvía aterrador. Un actor superlativo, fue realmente un honor haber trabajado con él. La entrevista se alarga de la página 44 a la 47.

No es la única referencia a Cushing. De hecho, en la página 58 encontramos un retrato suyo. Fue realizado por la actriz Verónica Carlson, a la que se entrevista entre esa página y la anterior. Y no fue el único actor al que dibujó. Christopher Lee, durante el rodaje de 'Dracula has risen from the Grave', posó para ella, apareciendo el resultado en la misma página que Cushing, su buen amigo. La entrevista con la actriz repasa su trayectoria con la Hammer y sus participaciones en la serie 'Spyder´s web' y el largometraje 'Vampira'. A la pregunta de si volvería hacer comedia responde afirmativamente.

Poco después llega la entrevista a la beldad Caroline Munro, dedicándole las páginas comprendidas entre la 60 y la 62. Sus referencias a famosos son constantes, famosos actores con los que trabajó, como fueron Vincent Price, Christopher Lee y Peter Cushing. De estos tres dice: Por supuesto, ellos eran auténticos genios del cine, cada uno en su especialidad. He aprendido mucho solamente observándolos preprándose para rodar. Y de Ray Harryhausen: Yo tenía 24 años cuando lo conocí y nos hicimos buenos amigos hasta que falleció a los 92.

Creo que es suficiente la revisión al fanzine y, por mi parte, prometo seguirle la pista. Hay mucho más, pero es menester que vuecencia se preste a adquirirlo o pedir algún número atrasado y gozar con todo lo que ofrece. Un detalle final es que este número 9, correspondiente a enero de este 2019, se vende con varias portadas diferentes. ¿Cuál te ha tocado? A mi la de Verónica Carlson figurada por Diego Puglisi. He disfrutado mucho su lectura y, sin duda, la revisaré en breve, tanto por los datos como por las fotos. Un formato manual muy manejable y amable.

martes, 25 de junio de 2019

San Xoán de Louredo 2019

San Xoán de Louredo es una parroquia que pertenece al arciprestazgo de Ribadavia, en la diócesis de Ourense. Antes de la reforma diocesana del pasado 2013, y desde 1955, pertenecía al de Cortegada. Anteriormente, había formado parte de O Pao. Actualmente, es una parroquia de pleno derecho, aunque la gente aún recuerda cuando era aneja de san Benito de O Rabiño. De hecho, allí sigue el cementerio parroquial.


La fiesta patronal
Su fiesta central es la del 24 de junio, la del nacimiento de san Juan bautista. Este santo es una rareza, a nivel litúrgico, pues es el único con las fiestas de nacimiento y muerte. Fuera de él, y comprensiblemente, solo la Virgen María y Jesús tienen ese honor celebrativo. Bien, en Louredo se prepara ese día con nueve jornadas de rezos y Misa. La novena a san Juan, este año, comenzó el sábado 15, a las 20:30 h. Y el día grande fue el pasado lunes 24, a las 12:30 h, momento en que se inició la procesión con la imagen por parte del pueblo.

Precedidos por la cruz procesional, la feligresía arropa a su santo patrono con silencio, rezos y cantos. Saliendo del templo, baja por el barrio de A Torre, deteniéndose a un paso del cruceiro. Continuando por el Cazapedo, se detienen en la plaza homónina y allí se inciensa la imagen y se le vuelve a rezar. Pasando bajo O Outeiro y A Laxa, se regresa al Regueiro y se entra en Os Diestros. Una vuelta a la iglesia completa la procesión y se puja una anda a la entrada de la puerta mayor. A continuación, la Misa solemne. No faltó un breve repique de campanas al inicio de la breve peregrinación y la tirada de fuegos de artificio.

El canto fue dirigido por el coro parroquial y don José Ramón, el párroco, nos animó a seguir el ejemplo del santo patrono, actual hoy en día. También dio las gracias a cuantos participaron e hicieron de este día laboral una jornada de fiesta. Por motivos de salud, el sr. alcalde no pudo hacerse presente, como es su costumbre.


Tras las mesas de la Palabra y la Eucaristía vino la mesa de la familia. Algunos pudieron reunirse en Louredo e, incluso, invitar a su mesa a vecinos que estaban solos. Es tradición poner sobre el mantel de fiesta un plato de cordero y un postre de arroz con leche.


Otras costumbres de estos días
 
No solo es tradición acudir a la iglesia para rezar la novena y participar en Misa, sino que podemos reseñar un par de costumbres, una de las cuales sigue en curso. Se trata del adorno de la imagen del santo. La imagen procesional, la que pasa el año en una peana, a la izquierda del altar mayor, según se entra en la iglesia (donde está el viejo púlpito). La imagen del centro del altar no recibe una atención especial.

La vieja imagen, dicen que traída de la capilla del barrio de Louredo, se traslada al presbiterio, a la vista de todos, y se adorna con flores y exvotos. Dos son recurrentes y simbólicos: un "milleiro" y un racimo de uvas. Siempre que se puede se toman de los frutos de la tierra del pueblo, aunque no siempre sucede así. La planta verde del maíz y las uvas recogen el sentir y el trabajo de los labriegos louredeses, además que recuerdan a la Eucaristía. Representan a todos los vecinos y el modo de vida agrícola, predominante.

Otra costumbre, quizás perdida, es la de dejar un barreño de agua en algún lugar al aire libre durante la noche. No conozco que se usasen hierbas o ensalmos, sino solo que se dejaba al aire libre y se usaba, por la mañana, como agua purificadora que despejaba al despertarse.

También se resaltaba el día de fiesta con dos Misas. La primera, cara las 9 de la mañana, era la denominada "das cociñeiras", porque iban muchas madres que luego, quizás, no tenían tiempo para terminar la comida. Así que don Delmiro decía esta primera Misa y, luego, a mediodía, la Misa mayor, con acompañamiento musical, tirada de "foguetes" y procesión solemne.

Un viejo novenario desconocido

El libro original de la novena ya no se usa desda hace años, debido a su lamentable estado. La antigüedad y el uso terminaron desgastándolo, pero una profesora del pueblo, doña Nicasia, lo fotocopió hace años y se mantiene en uso tal fotocopia, con algunas anotaciones manuscritas. También se está realizando una copia, con letra grande, que permita popularizar la novena, según se reza hoy en día en Louredo. Y parte ya se ha publicado en red.

Y es que nadie tiene la novena en casa. Por ejemplo, hay copias en muchas casa de la de san Benito. Falta una edición popular de san Juan, el patrono. Supondría un bello regalo a la parroquia, además de un sistema sencillo de conservar la tradición y el patrimonio religioso-cultural del pueblo. Actualmente, solo se conoce una versión digitalizada en sudamérica de una novena casi idéntica.


El himno que se le canta a san Juan bautista es otro ejemplo de patrimonio que habría que fijar por escrito. Su letra fue compuesta por dos ahijados del difunto párroco don Esteban Viso. Anteriormente, se cantaban los Gozos a san Juan, seguramente los que se encuentran al final del libro de la novena. Ni estos ni aquel disponen de una partitura conocida. El caso es que el himno es una pieza única en el entorno.

 
Sin embargo, un descubrimiento reciente ha supuesto una sorpresa inesperada: existe un rezo (¿o canto?) a san José, con origen burgalés, cuyo inicio y fin es casi igual al del himno a san Juan de Louredo.

La fiesta olvidada

En Louredo solo se significa la fiesta del nacimiento del Precursor, que marca el inicio del verano, pero se suele pasar de la del martirio. No han faltado, ese día, Misas cantadas (el año pasado, 2018) e, incluso, alguna solemnidad precedida de novena (en tiempos del párroco don Delmiro, q.e.p.d.). Tampoco se sabe que la nueva edición del Misal posee una nueva Misa, dedicada precisamente al patrono de Louredo.

Nuevas posibilidades

El uso de las redes sociales y las posibilidades de acceso a un gran caudal de conocimientos desde la Red abren la posibilidad de una renovada vivencia de esta festividad. Ya no faltan fotos y vídeos con parte de la novena o la Misa. 


Hay emigrantes que piden noticias del pueblo y las investigaciones sobre la novena e himno a san Juan podrían depararnos nuevas sorpresas. Solo falta animarse a compartir e ir creando un archivo y unas relaciones que pongan a Louredo en el mapa de la devoción y la cultura. Tenemos motivos, historia y posibilidades de hacernos presentes. Y más en este año 2019, en que se recuerda especialmente al arquitecto Daniel Vázquez Gulías, quien tuvo participación en los planos de construcción de la actual iglesia parroquial.

miércoles, 12 de junio de 2019

Lemora, un cuento sobrenatural, dirigida por Richard Blackburn

Siguiendo las indicaciones de don Manu G., me introduje en el terreno pantanoso de una oscura película: 'Lemora, A Child's Tale of the Supernatural', de 1973, ópera prima y última de Richard Blackburn (que también actúa en ella). Un filme que se mueve entre dos escenarios separados, aunque igual de hostiles: una comunidad de baptistas de los años 30 y una agreste región poblada de monstruos. Las conexiones son un viejo autobús que sigue una línea de viaje a horas intempestivas, una niña que va en busca de su padre y la historia de los lugareños del pantano, antaño seres humanos y hoy despojos que se mueven por el simple placer de matar.


Nos trasladaremos a tenor de los acontecimientos, saliendo de una escena donde un marido cornudo mata a su esposa y su amante, pasando por la luz de una iglesia donde una bella niña, Lila Lee, canta como los ángeles y llegando a una oscura y cenagosa región donde solo prospera quien sigue los deseos de Lemora, la señora del lugar.

El marido asesino viste, y mata, según los cánones del cine de gángsters, con su sombrero y gabardina tan característicos. Resulta ser el padre de la niña cantora antes mentada. Como aquel huye, esta se queda sola, con el peso de ser huérfana y la mala reputación de su progenitor. ¿Abandonada? No. Pues un reverendo la acoge en su casa y la promueve a nivel público, presentándola como dechado de virtudes. Ante la comunidad religiosa habla en su favor, poniéndola en el centro del "altar", y halagándola hasta tal punto que despierta fervor por ella. Separa su vida y reputación de las de su padre y la eleva ante todos con su sermón. Cuando canta ya es el clímax de embelesamiento ante ella y su candidez. 

Todo parece ir normal hasta que recibe una carta que le advierte de que su padre vive, aunque muy enfermo. El gancho perfecto para atraerla cara una región boscosa y abandonada a su suerte. Ya la misma manera de poder llegar a ella es cochambrosa, en forma de un desvencijado autobús conducido por un quizás no muy cuerdo chófer. Ya es sospechoso que no monte nadie y no digamos las pintas y frases del conductor. Para más inri, durante la noche hay un ataque de criaturas de los pantanos. Menos mal que llega a una casa, aunque solo sea para ser escondida en una caseta, al cuidado de una anciana de mala apariencia. Cambiar para la casa y, por fin, conocer a la autora de la carta, supone una relativa mejora. Como espectador no sabes si sería mejor continuar aislada que vivir con la señora de la casa y sus insinuaciones, además de los niños que siempre ríen con malvada expresión. Ah, y sin ver al padre. 


¿Vale la pena salir a investigar, descubrir la verdad? Incluso, ¿se puede salir? Porque Lemora es delicada, pero firme: sin ella no llegará lejos; sin ella, sucumbirá a  los monstruos que les rodean. Y razón no le falta, porque esos seres, regresiones de seres humanos, pululan por las cercanías. Me hizo recordar una escena de la novela 'Drácula' de Bram Stocker, cuando el vampiro permite que Harcker salga del castillo y, en los exteriores, se oyen y ven a los sangrientos lobos que no hace tanto destrozaron a una mujer. Lemora, como Drácula, protege sus intereses y hasta seduce a la víctima, sin forzarla, con detenimiento. Lemora, también como Drácula, es una vampiresa.

El final del drama se reviste de caos y destrucción: lucha de monstruos en la región, lucha de voluntades entre la niña y su raptora, lucha del reverendo por encontrar a su ángel y por poseerlo carnalmente... La resolución será monstruosa o feliz, dependiendo de la perspectiva que adoptes. Un cambio se produce y ya no hay marcha atrás. La niña ha crecido y asume un nuevo papel protagonista que solo podemos intuir...

Diversas fuentes señalan que la versión comercializada tuvo dificultades para ser estrenada, señalando que lo haría en 1975 en Estados Unidos. Versión recortada, faltando unos 33 minutos para completar todo el material. La niña angelical se llama Lila Lee (Cheryl Smith) y después de esta película participó en otras donde la ropa sobraba. El reverendo Mueller es Richard Blackburn, director y guionista de la cinta, única película que dirigió. Y la actriz que encarna a Lemora, Lesley Gilb, solo es conocida por este papel.

Para un análisis mayor, lee este artículo y corre a la Abadía a por más.
Para un visionado en castellano, mira.