lunes, 7 de septiembre de 2015

Leído "Ubik" de Philip K. Dick.

Quizás aprovechar un desvelo matinal para terminar "Ubik" sea una buena forma de replantearte el día, jeje. Y es lo que hice, tras ver que los minutos pasaban pero el sueño no volvía. El problema es que ha amanecido y hasta de la luz dudo ya.

Había escuchado hablar sobre la novela y el autor y, cuando la vi en la estantería de la biblioteca, no pude evitar dejar de lado otras opciones para poder pasearme los ojos a lo largo de sus 314 páginas.

Básicamente, estamos en un mundo donde humanos conviven con humanos con capacidades psíquicas y humanos que neutralizan tales capacidades. Tras un contrato que le lleva a la Luna, un grupo de estas personas sufre un atentado y, a partir de ahí, comienza una carrera por la supervivencia. Con una pregunta básica que traerá a los protagonistas por el camino de la amargura: ¿quién ha muerto en el atentado y quién sigue vivo? El final de la novela te traerá esa pregunta si no, incluso, el cuestionamiento de toda la realidad, incluida la del mismo encargo y viaje.

Y es que Dick vuelca aquí su ingenio para volver a presentarnos personas que leen las mentes o tienen visiones del futuro o son capaces de neutralizar a esas personas, imposibilitando que usen tales poderes. Y no te lo pierdas: a humanos cotidianos que hacen negocio con todo ello. Otra del amigo: la aparición de grandes empresas que controlan el cotarro. 

También está el tema de los difuntos: en esta sociedad, la muerte y el enterramiento está mal visto. De eso nada, lo que se hace es congelar al difunto y colocarle en una friovaina que permita registrar su actividad neuronal y conectar con ella de cuando en cuando. Así, según lo que uno pague y la propia fortaleza de la señal cerebral, se pueden establecer períodos de charlas con los criogenizados... hasta su total extinción. ¿Qué es lo nuevo que aporta Phil en esta obra? Que si hasta ahora teníamos a los vivos que van a visitar y hablar con los "semivivos", ahora podremos estar del otro lado, sintiendo y decubriendo el mundo tras el cristal y el frío. Sí, acompañaremos a un grupo de semivivos, con su particular mundo. Y la cosa es movidita: hay referencias temporales, personas con capacidad de aprovechar cualquier atisbo de chispa vital cercano para devorarlo, comunicación vivos-semivivos y viceversa, posibilidades de configurar la realidad circundante, capacidad de modificar la realidad entre ambos mundos,... Y la duda acerca de la misma realidad: ¿cuál es la verdadera?

Llegué al final poco antes del amanecer y las últimas líneas me dejaron con la impresión de un "mundo cebolla", de una realidad que se va manifestando en distintas capas, sin la posibilidad de llegar al final, con la constante duda de qué hay más allá y cómo llegar.

La novela la leí con facilidad, sorprendido por el continuo bombardeo (al inicio de cada capítulo) de la publicidad sobre el producto "Ubik", siguiendo bien esa línea temporal de aparición de personajes, contrato, vuelo a la Luna, atentado, regreso a la Tierra y las aventuras en pos de la verdad. Donde me paré más y me atrapó fue en el misterio de Ubik, las distintas versiones de lo que pasó, el mundo donde acaban los miembros del equipo de Runciter y la identidad de los entes que ayudan o impiden la vida... y el final, claro.

Me encantó pero no la recomiendo como introducción a Phil Dick. Yo empecé por sus relatos y, de hecho, de ellos hablo para meterse en su mundillo creativo y enrevesado. Desde que le conozco y empecé a leer no he dejado de admirarme.