sábado, 26 de marzo de 2016

El triduo Santo acabando...

Las campanas han guardado silencio desde la misa del Jueves Santo. Tendremos que esperar a esta tarde, al momento en que se cante o proclame el Gloria, para volver a escucharlas. Pero, mientras, silencio en torno.

La Iglesia, mediante las celebraciones litúrgicas, nos ha ido conduciendo a una progresiva profundización en el misterio de la pasión y muerte de Cristo. Hemos comprendido que el Dios todopoderoso se ha hecho hombre para elevarnos a nosotros un día, con el ejercicio mutuo de la gracia y la voluntad. Y Cristo, en un acto de amor incondicional, se ha preparado para la gran entrega. Convocó a sus apóstoles para la cena, los llevó consigo a rezar, ofreció a Judas una última oportunidad de redención y se entregó a los que venían a buscarle. Se queda solo. Y en esa soledad crece la semilla del Reino como fruto precioso de un amor que solo ofrece. Vemos claramente la humanidad de Dios, que no se ha tomado su misión como un paseo por la tierra de los hombres, eligiendo un terreno bien poco atrayente para los historiadores de la época. No, aquí,sufre la humanidad del Redentor, como sufrieron otros antes y sufren hoy, mordiendo la amargura de la injusticia y el ensañamiento con el débil.

Las celebraciones, si nos fijamos, nos han ido conduciendo por el camino de la sencillez, desde la solemnidad del Jueves Santo a la lacónica sencillez de la liturgia del Viernes. Viernes Santo, el único del año en que se adora la cruz, en que no hay Misa, en que se palpa la muerte y la liturgia se despoja de todo ornamento para entrar desde lo sencillo visible a la pasión del Señor. Celebración sobria donde se palpa lo que es la cruz, donde el patíbulo muestra la ferocidad y el ingenio del ser humano para hacer sufrir. Pero, barruntando, la liturgia mira más allá y nos invita al horizonte luminoso del Sábado y la Vigilia Pascual.

El Sábado es día de silencio, de un reposo amargo que ha traído calma aunque no paz. Donde se escribe lo penúltimo antes de la ruptura inquietante de la resurrección. A nivel celebrativo queda uno sin muchos referentes, quizás la Liturgia de la Horas o un Via Crucis. Y es que es el día del reposo del ajusticiado en el sepulcro y la huida de los discípulos no convencidos o entristecidos por la pena de una muerte tan cruel. También, cómo no, la espera intranquila de quienes recuerdan que el Maestro habló de la vida al tercer día de la muerte.

La Vigilia Pascual es el final del Triduo y el arranque de siete semanas de Pascua. Uno puede imaginarse que desde el Jueves al Sábado hay una sola celebración que se ha partido en tres. Fijaos, si no, en cómo empiezan y acaban las celebraciones y os dais cuenta que el Jueves no hay despedida ni el Viernes hay saludo ni despedida. El Triduo Santo es una magna celebración que se manifiesta en tres tardes. Esto nos da la oportunidad de celebra comunitariamente y meditar personalmente. De permitir que la celebración repose en nuestra historia y la ilumine o, complementariamente, que nuestra historia pregunte y rebusque en lo que la celebración ofrece.

La mirada no puede deternerse en el Sábado y el Domingo de Resurrección. Por desgracia, generalmente, a nivel celebrativo, sucede que sí. Se le ha dado mucha fuerza a las devociones y liturgias cuaresmales para llegar a Pascua y desinflarse. Una despistada corrupción del Mensaje que es Pascual, dando más fuerza a la parte humana de conversión y esfuerzo, propia de Cuaresma. Y, ojo, que de esto se ha hablado más de una vez entre los sacerdotes o en reuniones de cierto nivel eclesial. Pero los resultados parecen ser pequeños y poco publicitados. De todas, es para pensarlo un rato: cómo la Cuaresma se ha cuidado y enriquecido con charlas, ejercicios espirituales, celebraciones penitenciales, ánimo al cambio, via crucis,... y la Pascua se ha quedado con sus misas y poco más.

La liturgia de estos días no ha ofrecido solo palabras sino un conjunto de símbolos que hablan de una forma más profunda y elocuente. Así, las vestiduras sacerdotales han pasado del morado de Cuaresma, al blanco del Jueves, al rojo del Viernes y han regresado al blanco del Sábado, color que simboliza pureza, fiesta, santidad y que es propio de la Pascua. El agua se ha usado el domingo de Ramos para bendecir ramos y fieles, el Jueves para el lavatorio de pies, en la Vigilia Pascual para bendecir a los fieles que renuevan sus promesas bautismales. El fuego se bendice el Sábado y en él se prende el Cirio Pascual, que ha de seguir brillando en la iglesia, cerca del altar o del ambón, durante toda la Pascua. El silencio tiene un sentido lugar desde el Jueves al Sábado, marcando un terreno que es el de la pena por la muerte de Cristo pero también el de la espera de la resurrección. La Palabra ha sido finamente escogida para recordarnos los momentos importantes que marcan las últimas horas de la vida terrena de Jesús y algunos de los momentos cumbres de la relación entre Dios y el pueblo elegido. Los fieles han sido animados a peregrinar en las procesiones. Yo diría que de dos tipos: la grande y pública de los días en que las imágenes religiosas salen a las calles, y la sencilla y personal de la visita al Santísimo en la mañana del Viernes Santo.

viernes, 25 de marzo de 2016

Vigilia Pascual en reflexión.

La Vigilia Pascual, la celebración que con más cuidado habría que preparar de todo el año, la madre de todas las vigilias, la fiesta principal católica,... 

En nuestra diócesis ya hay varios lugares del rural donde la vigilia se vive de una forma comunitaria preciosa, convocando a los fieles de varias parroquias. Es un día y una celebración que valen la pena y los esfuerzos por conseguirlo. La misma liturgia pide ministros y fieles en gran número y no un gran número de celebraciones para unos pocos fieles. No es para menos, la solemne celebración de la resurrección del Señor pide una calma y una riqueza sin parangón.

Así, uno podría disfrutar de una larga liturgia donde los símbolos brillan y dar nuevo vigor al cristiano. Es el fuego, la luz, el agua. Signos vivos de vida que nos piden un rato para asumirlos y dejarnos asumir en ellos. Pero también la Palabra se reparte de un modo único en la Vigilia. Palabra que repasa momentos punteros del Antiguo Testamento en su camino cara Cristo victorioso sobre la muerte, dador de nueva vida. Palabra de lecturas que se acompañan con salmos. El pueblo no solo escucha sino que participa con su voz, acoge una frase para darle su entonación personal, unidos en un coro de voces. A nivel celebrativo, qué bonito que hubiese varios lectores y un solo salmista.

La Vigilia Pascual, celebrada en la noche del Sábado Santo, es una celebración densa donde repasamos el Antiguo Testamento en busca de la voz de Dios. Con el pueblo de Israel recordamos nuestros momentos de desierto, de hastío, pero también de esfuerzo y consolación. Y con la alegría de la resurrección, recordamos nuestro bautismo y lo renovamos, encendiendo no solo las luces del templo donde celebramos sino también las de la fe. Y todo esto exige un tiempo, un cierto tempo o ritmo, una calma que nos permita imbuirnos de lo celebrado para poder ir de lo visible a lo invisible.

Celebro las vigilias pascuales donde distintas comunidades se reúnen. Se visibiliza mejor la fraternidad cristiana, disruptora de individualismo. Ojalá se preparen de tal modo que las distintas parroquias congregadas puedan participar juntas, aportando algo propio. "Papeles" para repartir hay suficientes: gente para preparar y atender el fuego, para portar velas y repartirlas, lectores, un salmista, oferentes, un par de voces distintas para las preces,... Normal que la liturgia pida ministros suficientes.

Estos años pasados viví la maravillosa experiencia de la Vigilia Pascual en el santuario de A Armada, A Merca, con distintas parroquias y sacerdotes que se reunían allí para una celebración que se desarrollaba en una hora y poco. Conscientes de la edad de la gente y de la inquietud que portan muchos ante celebraciones fuertes, intentamos ofrecer un rito sencillo, ágil pero no por ello recortado o apresurado. Se decidió una homilía que fuese corta pero intensa, pocas moniciones y breves, amplia participación de distintos fieles, un coro que portase la voz cantante y nos animase a participar. 

Y se fue cuidando, aprendiendo de la experiencia, que hubiese un momento de convivencia al final de la celebración. Un rato donde compartir un ágape con los productos traídos de casa. Ya sabes, aquello de "después de Misa, mesa".

Ojalá se hagan en más sitios y se comprenda el gesto. No es centralizar para una macrocelebración sino es reunirse para festejar debida y solemnemente la resurrección de Cristo, sin la cual no tiene sentido ni la misa dominical ni las fiestas patronales.

jueves, 24 de marzo de 2016

Entrevista a Miguel M. Blanes

Hola, Miguel, haz un poco de sitio entre tantas figuritas de Star Wars para que podamos caber.

- Mucho has ido comprando y consiguiendo de la saga galáctica. ¿Recuerdas lo que tienes y dónde ha quedado guardado?
- No sé ni lo que tengo. Necesitaria una casa, y grande, para todo el material que a lo largo de los años he conseguido. A día de hoy tengo cositas a la vista y otras muchas, la mayoría, en cajas que, algún día, al abrir redescubriremos su contenido.

- Imagino que habrá figuras o material que te costó conseguir.
- Muchísimas. Y no es cuestión de saber lo que cuestan en dinero sino la manera en que he llegado a ellas. Porque, claro, el coleccionismo es un mundo amplísimo y con dinero claro que llegas muy lejos más rápido pero lo chulo es currarte la búsqueda, saber de algo y seguirle la pista, ir preguntando a amigos y coleccionistas, o sorprenderte ante las cosas que cualquiera puede haber guardado en casa. Muchas veces no es lo que vale en euros sino la historia que contiene o la que pasas hasta conseguir esa pieza deseada.

- Y a día de hoy suspiras por poder tener...
- Uy, por pedir... qué no daría por un R2D2 a tamaño real o algunas figuras vintage de la saga.

- Hoy tenemos información accesible y a veces hasta demasiada. Pero, aunque no hace tanto tiempo, ¿cómo te ibas enterando de la continuación de esta saga? ¿Cuándo comenzaste la colección de todo lo referente a ella?
- Es verdad, a veces ya es saturación. Porque antes iban llegando noticias a cuentagotas y cada cierto tiempo pero es que hoy, con tantos medios de información, puedes colapsar. Antes te ibas enterando por publicaciones, amigos o alguna noticia en los medios. 
La colección la inicié al año siguiente del estreno de La Guerra de Las Galaxias, con el regalo por parte de mi padre de un par de naves y dos figuritas: el TIE de Vader y el X Wing de Luke, C3PO y R2D2.

- Ahora ya no solo coleccionas sino que hasta tienes varios trajes de personajes. ¿Qué nos cuentas de esto?
- Que hacerse el traje, usándolo en convenciones, es lo más, un paso grande dentro del universo de la saga, ya que asumes un personaje, te vuelves uno de la saga por unas horas. Y, además, lo compartes con otros. Ya no es solo ser un fan que admira sino que te conviertes en un participante activo. 


- Y a las actividades con la Tropa Korriban se te han añadido unas cuantas charlas estas semanas pasadas. ¿Te han dejado buen sabor de boca? ¿Hay nuevas en mente?
- Las charlas han sido, sobre todo, un compartir anécdotas y curiosidades de rodaje, además de poder hablar un poco sobre la Tropa. Como recordarás, han sido en Ourense y Vigo. Ahora estoy en conversaciones para nuevas charlas en la Casa da Xuventude de Ourense y en Metrópoli, Gijón. De todas formas, permaneced atentos a mi Facebook que ahí iré informando de las confirmadas.

- A ti Galicia no te llega para abarcar el mundillo fan de los warsies. ¿Cuál es el conocido o amigo fan que más lejos vive de España con el que mantengas trato?
- Buuuuh, en estos años y gracias a las redes sociales he llegado lejos en cuanto a contactos y amistades. Solo por citar tres, tengo a un famoso coñeccionista de Inglaterra, a una coreana que viaja mucho y habla español perfectamente y a un chileno coleccionista y modelista con el que raro es el día que no charlemos.

 - Ya no solo es el trato por la Red. Has comentado algunas veces que llegaste a ir a convenciones como la Celebration en Alemania y no es la primera vez que te trasladas por España adelante con motivo de eventos.
- Voy a todo lo que puedo y he estado en TMV (Ourense), Cometcon (Oviedo), Expotaku (A Coruña), Hobbicon y, sobre todo, Metrópoli (Gijón), una de las más recomendables para el mundillo friki. Vamos, entre otros.

- Ahora, confiesa. ¿Has llegado a trabar contacto con George Lucas?
- Sin comentarios, jijijiji.

- Fuera de las películas, ¿nos recomiendas algún cómic, novela o serie sobre el universo expandido?
- Bufff, hay mucho pero recomiendo la trilogía del almirante Thrawn, Shadows of Empire, la saga dedicada a Zayne Carrick, La tregua de Bakura y el infame Ojo de la Mente (como curiosidad), amén de los cómics Marvel de los setenta.

- La pregunta es obligada. ¿Usas la Fuerza para algo más que encontrar aparcamiento en lugares imposibles y para abrir las puertas del centro comercial?
- Cada vez que voy a un banco les pido un millón de euros mientras paso mi mano derecha ante ellos pero todos sabemos que son toydarianos, inmunes a la Fuerza, únicamente atentos al poder del dinero... imperial.


- A ver, a ver. ¿Qué es eso de que te has montado unas tarjetas de visita muy molonas?
- Pues sí, he decidido renovar mis tarjetas de visita con el último traje hecho, el de oficial imperial, consiguiendo así tarjeta y trading card.


Muchas gracias, amado líder, por tus comentarios. “Huevos comerás cuando Jedi seas”.

 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Verne en la bahía del tesoro.

A veces sucede que vivimos en lugares con historia sin saber de ella, ya sea por ignorancia o pereza. Así, nos perdemos ver el lugar con ojos nuevos y el poder decirlo a otros. Y la memoria se pierde y quizás no emerga más. Pero otras veces, por búsqueda o casualidad, damos con algo que nos depierta y anima a profundizar, enterándonos del pasado que ahora pisamos. El descubrimiento anima a ir a los lugares y publicarlo, para que lo descubierto sea patrimonio.

Yo todavía tengo pendiente una visita a Vigo, recalando en algunos de los lugares que Verne conoció o visitando aquellos que la historia actual y las autoridades han puesto de relieve con alguna placa, estatua o advertencia turística. Por lo pronto, la lectura de un libro me ha despertado la curiosidad. Libro que nunca busqué sino que vino a mí como regalo entrañable de la buena amiga Ana Belén, ciudadana olívica. Unas 75 páginas donde no solo se nos ofrece un breve pero enjundioso estudio sobre las estadías del escritor galo en Vigo sino que se nos ofrecen fotografías del diario de Verne, de las noticias de la época sobre él y la transcripción y traducción de algunos documentos del viaje. Interesante y divulgativa obra que nos lleva a una ciudad y una época no tan lejanas en el espacio y el imaginario. Hasta puede ser acicate para releer Veinte mil leguas de viaje submarino.

Verne se adelantó a su estancia en Vigo llevando allí, imaginado, al Nautilus, el submarino del capitán Nemo. Es decir, primero fue la inventiva del creador literario; años después, la visita en un barco de su propiedad. Lo que conocía seguramente era por los periódicos que por entonces describían los aparatos usados para la exploración del fondo de la ría, en busca del legendario tesoro de los galeones hundidos. Un dato que me llamó la atención es que se dedican unas páginas a la batalla de Rande y así sabemos que la plata fue trasladada de los galeones y no se hundió con ellos sino que estaba a buen recaudo a la hora del enfrentamiento.

También me llamó la tención saber que, por lo visto, Verne no planeaba una visita al puerto vigués sino que recaló en él por el mal tiempo, en 1878, y por motivo de una avería, en 1884. Si no fuera por estos percances, quién sabe, el francés sólo hubiera viajado a nuestras tierras en sus escritos. De hecho, tan de sorpresa llega a puerto, que es enterarse la intelectualidad, la prensa y el ayuntamiento y se montan visitas e invitaciones sobre la marcha. Coincide en su primera visita con la entrada de un buque francés donde estarán tres días a cuerpo de rey a las horas de comer. Verne y sus acompañantes quedarán magníficamente agasajados por los compatriotas y por las autoridades y visitantes gallegos que saben de su parada. La de 1878, además, coincide con las fiestas de la Reconquista y la procesión del Cristo de la Victoria. Una nueva y curiosa coincidencia. Uno de los datos que aporta a obra es la de fijar la fecha, basándose en la documentación, dejando de lado algunas incorrectas propuestas hasta ahora. Con lo cual, queda documentada su primera visita del sábado 1 de junio de 1878 al martes 4.

La segunda recalada fue 6 años más tarde, con motivo de una reparación. Por el buen recuerdo de su anterior visita, repiten puerto. La visita se alarga del 18 de mayo de 1884 al 21 del mismo mes. Si de la primera visita sabemos mucho por una carta de uno de sus acompañantes, de esta segunda sabemos por sus propias anotaciones telegráficas en su diario. La primera visita fue también más dada a conocer por los medios. En el libro, se aportan todas estas anotaciones junto a recortes de prensa que amplían nuestro conocimiento. Y de todo ello se puede sacar una ruta bastante completa, recordando los lugares visitados por los franceses. Otro de los datos curiosos que me llamaron la atención fue que al autor, en la primera visita, le ofrecieron una escafranda para descender al fondo de Rande pero declinó la oferta por su edad.

Libro publicado en 2013, con dos ediciones ese mismo año, en ediciones Paganel, por el periodista Eduardo Rolland Etchevers. 

 

martes, 22 de marzo de 2016

El Vengador Tóxico.

Sí, sí, sí, no solo Star Wars tiene un origen, también la saga del Vengador Tóxico comenzó un día de 1984, de la mano de lo fundadores de Troma, para goce del espectadory esperanza de Nueva Jersey. No sé tú, amigo, pero a partir de ahora, cuando me encuentre en peligro, miraré al horizonte. Si no sabes de qué hablo has de ver esta peli hasta el final y lo sabrás. Puede que allí, delante, veamos la silueta del monstruo héroe, de Toxie, el primer superhéroe de la pequeña ciudad de Tromaville y toda Nueva Jersey.

Cada año, millones de productos venenosos y sustancias químicas radiactivas se depositan en ciudades cercanas como Tromaville, la capital de los residuos tóxicos del mundo.
 
Hoy tocamos los inicios, el comienzo de la una saga con altibajos que se abrió a productos varios como cómics, dibujos animados y pegatinas en chicles. Lo recuerdo en su serie de dibujos animados de la TVG, con su mensaje ecológico y su fregona peleona. Un bicho feo y verde que nos ayudaba a respetar la naturaleza y al que teníamos enfrente. Un héroe con todas las de la ley que,a demás, es educado, no suelta tacos y saluda a la gente efusivamente, siendo querido por la población... y hasta el ejército.

Si estos días veíamos su evolución y sus peleas en Tromaville, Japón y Amortville, hoy le veremos nacer. Y es que no apareció de debajo de una piedra ni es fruto de complejos experimentos genéticos, no. Lo que estaba de moda en la época era lo radiactivo y químico. Aquí, en concreto, los residuos de la industria. Sustancias contaminantes que hacen de Tromaville capital mundial de vertidos, un vertedero al que muchos echan el ojo para engrandecerlo y seguir contaminando, aunque sea a un paso de las augas que vivifican la ciudad. Está visto que les importa un comino que suceda algo como lo que sucede en el vídeo Burguer man de los ZZ Top. Y los que están metidos en el ajo son parte de la misma población tromavillesca.

Melvin, el chico tonto de la zona, el palurdo que se dedica a limpiar el gimnasio y que molesta a la población, aunque no por maldad sino por patosidad, es blanco de las maldades de un grupo de chicas y chicos. La cosa llega al extremo de vestirle con un tutú y hacerle el hazmerreír del gimnasio. Melvin, desesperado y huyendo, se tira por una ventana, yendo a parar a un bidón de productos tóxicos que le queman. Corre ardiendo por la calle, entre risas y sustos de los presentes. Su misma madre no sabe lo que pasa. Y Melvin, el alelado sonriente, en el baño de su casa, se transforma en un bicho grande y deforme que no quiere ser visto.

De todas formas, corriendo por la ciudad, va zoscándole a cuanto malvado se encuentra y sacando las tripas y la vida a todos los corruptos y asesinos, sin distinción de edades y sexo. No se lo puede explicar pero algo loco y ciego le impulso a masacrar el mal haciendo daño a los malos. Para él es un suplicio pero la población reacciona convirtiéndole en un monstruo héroe. Las pequeñas gentes de esta pequeña ciudad se alegre de tener a alguien que les defienda y proteja, arrancando el mal de raíz. Para Toxie es un dolor verse arrastrado por ese impulso que le lleva a la destrucción, aunque sea de un puñado de mala gente infecta.


La vida le sonríe de mano de una preciosa joven, Sarah, una ciega a la que él salva. Ella cree en él y quiere ya vivir para siempre a su lado y hacerle feliz. De hecho, veremos que la pareja se mantiene unida a lo largo de la saga. Y en estos humildes comienzos, su vivienda pasa del vertedero a una tienda de campaña. ¿Qué más hace falta cuando el amor lo es todo? Porque, sí, querido, esta es una historia de amor donde importa un pijo el físico y da igual que la enamorada ya venga ciega de atrás. Melvin es admitido sin miedo por su chica, incondicionalmente, y puede así hallar fuerzas para levantarse otro día, aunque el peso de las muertes que arrastra sea grande.

Sarah: Eres una buena persona. Tienes tantos músculos...
 
El mal se repone e intenta golpearle. Encarnado en el corrupto alcalde de Tromaville, mueve Roma con Santiago para tener a Toxie encañonado por la policía y el ejército. Pero el bien, como fuerza popular, se manifiesta en las buenas gentes que ven en el monstruo a su héroe local. Así, el alcalde se queda solo a la hora de disparar a Melvin... y a la hora de morir, eviscerado por este. Desde los machotes y zorronas jovencitos, pasando por la madura que esconde sus crímenes bajo capa de tranquila ciudadana, hasta el alcalde mamoncete, Melvin reparte estopa con sus puños sucios y su fregona en ristre.


Toxie, amparado por la población, defendido por su madre, amado por Sarah, sale victorioso y  puede empezar una nueva vida en su ciudad renovada y limpia de malos. Es el inicio del Vengador Tóxico, de este ser deforme de talla y fuerza sobrehumanos que quizás, solo quizás, esté en el horizonte de nuestra mirada cuando nos hallemos en peligro.

 

lunes, 21 de marzo de 2016

El Vengador Tóxico, IV. Ciudadano Toxie.

A estas alturas de visionado y comentarios divulgativos sigo sin ver que alguien haya hecho caso de mi llamada a una nueva película de este deforme y majo héroe. ¿A qué esperan? ¿A hacerle la cirugía? Por favor, si parte de su chiste es su cara deforme. Y no olvidemos esos restos chamuscados del vestidito con el que fue a caer a un bidón de residuos tóxicos radiactivos. Toxie al poder, majetes, armamentado con su fregona y sus tromatones, haciendo el bien y sirviendo a la comunidad.


La cosa empezó entre los creadores de Troma,  Michael Herz y Lloyd Kaufman, siendo ambos directores de las dos primeras entregas y repartiendo las siguientes entre ellos, dirigiendo uno cada una. La tercera cayó en manos de Herz y esta última entrega en las de Kaufman. Su idea fue volver al Toxie inicial y tirar de ahí como si las dos intermedias no existieran. De hecho, al inicio, piden perdón por esas dos entregas "de mierda". Rectificar es de sabio, ¿no? Pero tampoco había que pedir tantos perdones... al menos por la segunda.

... ¿Qué, la peli no la hacen, no?... Jolín, si en esta hasta participó Stan Lee... sí, hombre, como narrador... Lo dicho, había que traer a Toxi de vuelta a sus orígenes y en parte lo consiguen, dándole cancha al humor negro y zafio, el gore en cantidades importantes y devolviendo el nombre de la novia al original, Sarah... eeeeh, hasta que en un momento de la peli le llaman Claire... hasta que llegas a los créditos y te encuentras "Sarah/Claire". ¿Y dónde está su madre? La parte ecológica se la sacaron de la manga con la recomendación final de reciclar latas vacías y cristal, así que ya sabéis, niños, separar y reciclar. Ah, Stan Lee aparece en los créditos como Peter Parker y, en el tema de cameos, vemos al actor porno Ron Jeremy y a un Lemmy Kilmister falso pero resultón. Lo del sargento Kabukiman de la policía de Nueva York es tema aparte.


Sarah/Claire: Oh, Toxie, para mis ciegos ojos, tú eres el hombre más guapo del mundo... con diferencia.

Habían dejado tranquilo al amigo Toxie desde finales de los ochenta. Ahora se abría un nuevo milenio y le despiertan para una aventura donde jugamos con la existencia de universos paralelos y la posibilidad de viajar entre ellos. Las preocupaciones del Toxie de los ochenta acerca de la limpieza de su ciudad quedan en segundo término para primar una aventura donde el héroe ha de regresar de una dimensión paralela para poder atender a su novia embarazada. Ah, ella vuelve a ser ciega. Y se nos vuelve a contar la historia de Toxie por si acaso sufrimos pérdidas de memoria. Y hasta veremos escenas de la primera peli, aunque eso es también tema aparte.

En la escuela de educación muy especial se celebra el día de "invita a comer a un mexicano" y los alumnos se enfrentan al reto de la correcta pronunciación de una serie de fórmulas habladas y de etiqueta, además de al ataque de una banda sangrienta, vestida con pañales, que pide que traigan a la chica en bikini de la tele, so pena de matar a un disminuido psíquico cada media hora. Increíble descubrir la capacidad del Vengador Tóxico, que se muta en ella para sorprender a los malandrines. El problema es que estos vienen cargados de explosivos que se activan tras la muerte del líder. ¿Le importa eso a Toxie? Para nada, por eso se dedica a destripar al cabroncete, intentando luego volver a meter todas las vísceras en su cuerpo. Decisión fatal: la bomba se activa y solo tienen cinco segundos. 


Kabukiman (negativo): Este coche es americano. Cada vez que vuelan por los aires y se estrellan acaban explotando. ¡Salgamos de aquí!

Ya sabemos lo que pasa en una peli normal: que los segundos se alargan. Lo nunca visto es que cinco segundos den para eliminar a los criminales, buscar una salida para los supervivientes, irse a casa, embarazar a la parienta, volver, hablar con el compañero héroe, adobar la bomba con manteca de cacao y salir por piernas, revisando uno a uno los cadáveres en busca de alguien vivo. Todo pensado y controlado; hasta hay un momento en que respiramos aliviados viendo que la explosión ha sido contenida en el estómago del gordo "culo de manteca" pero la decisión inconsciente de una salidorra y su mechero cambia la escena y provoca la deflagración.


Toxie: Siento que hayas perdido el cuerpo.

Pompi: Tranquilo, feúcho. Duele pero hay cosas peores. ¿Sabes? Un negro en América se acostumbra a no tener ningún apoyo. Je, ahora tampoco tendré donde apoyarme. Je, jo, jo.

Salir de las ruinas de la escuela y descubrir que algo no va bien es uno. Huir de la policía, no encontrar su choza en el vertedero, no saber de su novia, poder escapar gracias a un sargento kabukiman que de policía mucho no tiene, reencontrarse con malandrines a los que antes despedazó... no, algo no cuadra. Como tampoco cuadra de, de golpe y porrazo, aparezca él con mechón de pelo y una N brillante colgada del cuello y siendo malo. Algo ha pasado aquí y no ha sido para bien.

En medio de estas confusiones y papeles dobles que te hacen pensar que alguien está sufriendo un mal sueño, descubrimos que Sarah está embarazada. Voy a ahorrar los detalles por los cuales resulta estar embarazada de dos padres distintos, cuando realmente lo está de tres. Pero el caso es que se le diagnostica la existencia de dos fetos en lucha que podrían acabar con la madre. ¿Solución? O abortar o explotar. La lucha de los fetos alcanza proporciones épicas cuando vemos que se zoscan con sus propias fregonas, distinguibles por el color. Cómo no, roja para el malo. Eso dentro de Sarah porque fuera, en la ciudad, hemos descubierto el petate: debido a la explosión, Toxie se ha visto lanzado a una dimensión paralela desde la que ha llegado su versión maligna, Noxie. Así, Tromaville es azotada por la maldad de cierto agente de la ley y Noxie, mientras nuestro héroe y un par de dsiminuidos salvados por él, vagan por la ciudad paralela, Amortville.

 
Profesor: Te estás olvidando de una cosa: yo soy un hombre de ciencia. Cuando digo "vámonos de aquí" me refiero "de esta dimensión".

Menos mal que la ciencia sale en su rescate. Un científico locuelo pero bien encaminado ha donado su destrozado laboratorio y sus absurdas hipótesis a un colega. Este, tras sesudos estudios y raciocinios, descubre que es fácil pasar a la dimensión de Toxie. Solo ha de calzarse unos zapatos rojos, pensar en Tromaville y taconear tres veces. ¿Holaaaaaaaa? El pasaje a Oz era ya imposible, ¿no? El caso es que no acierta a la primera pero acabará afinando a la dimensión acertada. Menos mal porque aparecer en medio del rodaje de una porno con un actor a punto de borrarte el cerito sexuarrrr del diodeno como que no mola. Pero tampoco mola que tu oponente, Noxie, te acabe agarrando por la espalda y decida hacerte lo mismo con su pene con ojos y boca. Toxie, literalmente, salva el culo ya Tromaville del mal.


Un final feliz con paritorio incluido, que por algo me la vi el día del padre. Finalmente, nace el bebé de Toxie pero... como en Star Wars, sucede que hay un segundo bebé con el que nadie contaba. ¿Cómo rayos aparece un segundo si ha sido vencido el malvado? ¿Por qué el sargento Kabukiman de la policía de Nueva York dice: qué guapo... oh, oh...? No se pierdan el horrible final con infecta revelación del ciudadano ejemplar Toxie, que Troma guarde en su memoria para siempre.

  

domingo, 20 de marzo de 2016

El Vengador Tóxico, Parte III: La Última Tentación de Toxie.

Oh, yeah, nos quedamos en el año de la caída del Muro de Berlín y el estreno de la tercera parte de la saga del Vengador Tóxico. Una entrega que a día de hoy no sé bien si fue grabada a trozos depués de recoger restos de la segunda o si se grabó todo seguido y luego se montó un mejunje para repartir en dos tomas. Lo que sí parece es que la cosa no iba bien en cuanto a críticas sobre estas nuevas entregas. Y el mismo año, pum, se lanzaron las dos a ver si algo se solucionaba. 


Menos mal, menos mal que el carisma de Toxie sobrevive a la calidad, o su falta, de las películas y sigue siendo un héroe muy rescatable. Un chico que sufrió acoso escolar y que creció sin padre, un héroe deforme que vive en el vertedero de Tromaville, un cuidadoso ciudadano que saluda a chicos y mayores, luchando porque su pequeña ciudad sea un remanso de paz y un sitio molón donde poder bailar en la calle, hacer zumos y matar bichos... Alguien normal que se ha superado gracias a los residuos tóxicos que le mutaron y le dotaron de los tromatones, una partícula que detecta el mal y se abalanza sobre él para aniquilarlo. En la anterior entrega supimos de un productor de antitromatones fabricados a base de aceite de pescado pero la única carga sintetizada estalló a los pies de Toxie. Menos mal que un maestro sumo y una japonesa amiga le sanaron y enseñaron.


Aunque aún estaba más orgullosa de que Claire, mi novia ciega, a la que recordaréis de El Vengador Tóxico, Segunda Parte, fuera mi prometida y viviera conmigo para siempre en esta tercera parte.
La ciudad de Tromaville fue despejada del crimen organizado que pretendía convertirla en un vertedero, hacerla el escenario donde abandonar bidones de residuos tóxicos. Pero el que es fruto de uno de ellos no está dispuesto a consentirlo. El bien prevalece aunque el mal siga insistiendo como sucede en este caso. El conglomerado contaminante Apocalypse Inc. vuelve a la carga, llamándose ahora Apocalipsis S.A. Su idea es la misma pero la técnica cambia. Si no podemos con el enemigo que el enemigo se convierta en lo mismo que nosotros. Lo ya sabido: si no puedes con él que se una a ti... o algo así.


Toxie ha limpiado de nuevo Tromaville y su novia Sara... digooo, Claire, es ya su prometida. De ella sabremos el origen de la ceguera, que no fue de nacimiento. Le vino en su puesto de trabajo, al recibir en los ojos un limpiador bucal. Desde entonces, la oscuridad por montera, aunque a veces distinga destellos eléctricos, frutos del amor por el Vengador Tóxico. Ambos buscan algo elevado, sobre todo en momentos bajos y suelen frecuentar las instituciones de ayudas a ciegos y la iglesia en la congregación dominical. Un lugar curioso, la iglesia de Tromaville, con su población medio ciega, todos meneándose al ritmo de temas como Amazing Grace, con una solista (Claire) coronada por un kipá con la estrella de David. Los que van allí parecen contentos y arrobados por la música, compartiendo la Palabra de Dios.

Sí, Toxie acude a la iglesia en momentos bajos cuando su identidad se derrumba. Ha hecho el bien, ¿y ahora? Ahora desea devolverle la vista a Claire, y saben de un médico que puede hacerlo... por una cantidad desorbitada. Toxie saldrá a buscar trabajo y engañado por Apocalipsis S.A. termina en sus filas. Es lo que pretendía el malvado director. Un ser abyecto que pretende conquistar Tromaville para esconderla bajo toneladas de residuos, antes de pasar a Nueva York. Pero el descontento de la población es mayúsculo, Toxie logra deshacerse de la mentira en que vive y se enfrenta al director. ¿Qué consigue? Descubrir la identidad del malo. Atención, porque si Toxie lucha contra el mal, aquí se enfrenta al mal en estado sobrenatural. El director se descubre como el diablo. Un demonio que ha logrado la firma de Toxie para condernarlo a perpetuidad. Un ser sobrenatural aborrecible que le pone a prueba, enfrentándose a cinco niveles que recuerdan el videojuego preferido del Vengador.

Toxie: Me enseñaron en el sumo que cuando te enfrentas a un enemigo formidable debes hacer el primer movimiento.

Claire: Estoy orgullosa, amor mío. Pero, ¿cómo vas a luchar contra Apocalipsis?
Parece el final. Toxie ha llegado a recuperar su anterior configuración humana, la del tontainas con tutú, despreciable paleto. Claire, que veía, ha vuelto a ser ciega, pero no se conforma y sale a buscar el contrato de Toxie. Allí dará con la solución: una clausula que admite la ruptura de contrato por intervención divina. Momento en el que cual el diablo se ríe. Peeeeero llega un repartidor negro y se escucha una carraspera divina al tiempo que un rayo de luz alcanza a Melvin. Dios, al final, devuelve la forma mutante al chico y este se venga del demonio con un feroz ataque que le desolla y decapita. Dios tiene la última palabra. Y con tanta alegría y fiesta por la nueva liberación, la iglesia estalla en fiesta con el matrimonio de Toxie y Claire.


Toxie: Creo que ha llegado el momento de que alguien te meta el temor de Dios en el cuerpo.

Demonio: oh, venga, sé razonable. Piensa en lo que te pierdes, Melvin.

Toxie: Sr. Melvin, para ti.
Además de imágenes de la anterior peli, nos recordarán la historia de Toxie y sabremos algo más de su novia. Pero aparecerá la conexión con Japón, al rememorar las enseñanzas sumo y al volver a ponerse el faldín de los luchadores. también, en la victoria de Toxie sobre el demonio, una escena compartida nos pondrá en contacto con el lejano oriente y su sonriente reportero en busca de productos novedosos.

 Doctor: buegh, esto es más desagradable que Sensación de vivir.
 
Y así se cerraría la saga del valiente mutante... y ojalá se hubiese quedado ahí, a nivel de pelis, claro, que hubo material bueno aparte. Yo, por lo menos, conozco las pegatinas que venían en chicles y la serie de dibujos animados, fruto de una magnífica época en la TVG. Habría cuarta parte, aunque para ello tendría que llegar el nuevo milenio...

sábado, 19 de marzo de 2016

El vengador tóxico 2.

Hay por ahí, abandonado a su suerte, un héroe que rescatar y del que habría que montarle una peli guapa pero sin guapearle a él. En su adolescencia sufrió acoso escolar, fue ninguneado y tirado a un bidón de residuos químicos-tóxicos-radiactivos. Tras la mutación física limpió las calles de su ciudad de malvados y, en la época calma que le toca vivir, ayuda en una institución para ciegos. Sí, majete, es el Vengador Tóxico, un héroe cotidiano que armado de mopa y tromatones arrasa con el mal de las calles. Un chico simple que, en su anterior existencia, era incapaz de no ir a algún lado sin montar algún pollo y quedar como lo que parecía: un tontolaba. Pero tras el paso por el bidón y su fuego transformador es todo un señor en lucha permanente contra el mal. Tanto cuando los malos son gente de poder como cuando es necesario hacer el bien cotidiano, dedicándose a los más necesitados.

Me llamo Melvin Yungo. Vivo en un apartamento con jardín en el vertedero de Tromaville. Soy el primer héroe monstruo horriblemente deformado con un tamaño y una fuerza sobrehumanos que viene de Nueva Jersey. Me llaman... ¡el Vengador Tóxico!

La primera película es de 1984 y tan bien debió de caer que, tras otros títulos, los de Troma decidieron darle continuidad. Seguimos en los ochenta, vamos al 89 y veremos a Toxie de nuevo. La acción comienza en Tromaville, esa ciudad que es la capital de los residuos tóxicos, químicos y radiactivos, auténtico caramelo para productores de suciedad y despojos industriales que buscan un lugar perdido de la mano de Dios y del Capitán Planeta. El problema es que habrá un chicarrón dispuesto a defender su terruño vital a base de mamporros y mopazos. Toxie, antes Melvin, es fruto de esos residuos pero en él reside la fuerza del bien, activado para el combate por esas partículas llamadas "tromatones". Para los no avisado, estos tromatones le impulsan a realizar el bien, poniendo fin a las injusticias cercanas a él. A veces, incluso antes de que él sea consciente, los tromatones le avisan, como si fuesen un sexto sentido, de la proximidad del mal. Su cuerpo, entonces, se revuelve, y se apresta a una pelea cuerpo a cuerpo por la reinstauración del bien. En este sentido, los tromatones molan más que los midiclorianos y son más chachis en la lucha contra el mal, jeje.


Mientras el Vengador Tóxico siga con vida, nosotros no podremos alcanzar nuestras metas. Nunca podremos ganarnos los corazones y las mentes de todas las pequeñas gentes de Tromaville y ¡las necesitamos! Porque, sin ellas, nunca tomaremos Tromaville. Y, sin Tromaville, nunca tomaremos Nueva York.

El antaño patoso Melvin, un paleto capaz de meter la fregona del gimnasio en la piscina donde la gente tranquilamente descansa, es ahora un héroe para sus conciudadanos, dispuesto a los mayores sacrificios sin pedir nada a cambio. Vive en un vertedero, consciente de su deformidad y sus nuevos gustos, cuidado por su cachonda y ciega novia Sara... bueno, eso era en la primera, ahora se llama Claire... desafiando a los malvados empresarios que quieren hundir Tromaville en residuos y residuos. Este héroe ha limpiado la ciudad de mangantes y de alcalde corrupto and company, posibilitando que sus vecinos puedan dedicarse a sus quehaceres y ociosas distracciones como la de bailar en la calle. Él, consciente de sus deberes cívicos y harto de una existencia tranquila, se dedica a cuidar ancianos y ciegos en una casa dedicada a estos menesteres, donde también ayuda su chica.

El mal, en un momento de calma chicha, emerge en forma de malvada empresa liderada por un simpático ciclotímico que se rodea de asesinos y empresarios impúdicos, bajo el nombre de Apocalypse Inc. Piensan acabar con Toxie y darle más residuos tóxicos a Tromaville. Vamos, como si fuese tan fácil... Podrán reventar la casa de los ciegos y matar gente, o asustarla en sus propias calles, pero la mopa de Toxie se levanta entre cascotes para reclamar justicia y repartirla a manos llenas, en una revulsión efervescente de tromatones y leches.

Con este espectáculo es normal que se cambie o de ciudad o de táctica. Los malotes tiran por lo segundo y se la cuelaa nuestro querido vengador, enviándole con malar artes al Japón, haciéndole creer que allí vive su padre. De paso, a nosotros nos ponen al día en asuntos familiares, diciéndonos que su madre vive sola desde hace años y que Melvin fue un chico que creció sin figura paterna. Por ello es normal que el corazón de Toxie se anime al largo viaje, dejando atrás familia, Tromaville y Sar... Claire. Decidido a llegar cuanto antes, se monta en una tabla de windsurf y atraviesa las millas náuticas que le ponen en las costas de la tierra del Sol naciente. Su entrada es al estilo Godzilla.


La parte de Japón es escacharrante, con peleas donde las armas provienen del mar. Y no de una civilizacióna arcana, precisamente, sino de los peces. Allí se usa de todo, un pez espada, un tiburón martillo, unas estrellas de mar... animalillos que en su vida creyeron poder servir de manera tan honorable al restablecimiento de la justicia. Un paseo por el puerto japonés dará para mucho, ya veis, y demostrará la versatilidad de Toxie. Hasta unos ninjas de teatro kabuki se le oponen y llevarán su merecido. Lo pide la justicia, lo reclaman los tromatones.

Y serán estas partículas las que se activen ante su padre, Big Mac. Un corrupto que reconoce a Toxie como hijo, aunque no pronuncie bien su nombre nunca, y que pondrá a nuestro héroe en el límite de sus fuerzas. ¿Qué hacer cuando tus partículas anti mal te piden guerra pero es tu padre el que produce ese rechazo? Pero, peor, ¿qué hacer al descubrir que el padre está recogiendo aceite de pescado para producir antitromatón... y que fuma apestosos puros baratos? De hecho, los resultados son impredecibles al no estar comprobado en cuerpo mutado. Toxie probará el malvado producto que le neutraliza. Pero como no hay mal que por bien no venga, gracias a eso descubrirá la existencia del sumo y sus propiedades benéficas sobre el cuerpo, recuperándose y aprendiendo de paso técnicas de combate nuevas. No habrá mucho más que hacer que neutralizar a su padre y, desconsolado, volver a su pueblo.


Allí, los matones de Apocalypse Inc marcan a la gente en las frente o donde les cuadre, niños incluidos, y se van haciendo con el control de Tromaville. La misma novia ciega de Toxie se encuentra en apuros cuando, blam, como un héroe tremebundo, el vengador se enfrenta a los malvados, repartiendo estopa por mucho que sus oponentes sean al principio mujeres. El malvado presidente de la empresa decide una última carta, enviando a un motorista, el motorista negro, a cargarse la ciudad empotrándose con una carga de nitroglicerina adosada a su cuerpo. Aviso que el tío acaba explotando...

Pero es una peli con final feliz y Tromaville y la limpieza prevalecen. Hasta la familia de Toxie se reúne, descubriendo que llamaba papá al Big Mac equivocado. Su verdadero papi aparece con la promesa de no volver a irse, orgulloso de su hijo. Toxie, cumplida su misión puede descansar. Y los malos recogen velamen y huir si es que lo hacen de una pieza. No digo más, que gente como el Big Mac del Japón acaban con la pierna hecha jirones por la pericia de una pescadero japo ilusionado con la pelea callejera mientras trocea pescado... bueno, pierna humana en este caso.

Ahora ya podía sentirme bien conmigo mismo. Mi identidad dañada, finalmente, había quedado reparada porque sabía que cuando los buenos habitantes de Tromaville necesitaran ayuda siempre podrían contar conmigo. Así que, recordad, amigos, cuando los malos vayan a vuestra ciudad y no sepáis muy bien qué hacer llamadme a mí, el Vengador Tóxico.

Venga, bah, hacedle la peli. No todos los héroes son unos guaperas con superpoderes. Yo avogo por los tromatones, el feísmo y la mopa en una lucha por mantener limpia la ciudad de residuos y bastardos negociantes sin escrúpulos. Si se han atrevido con Dead Pool, llega el momento de Toxie. Yo, desde estas líneas, me comprometo a seguir viendo y comentando sus películas. Por algo crecí con su serie de dibujos animados y las pegatinas en los chicles de este vengador con su mopa por montera. Háganle una peli y no olviden incluir en la B.S.O. la canción de los Killer Barbies de 1995, I wanna live in Tromaville.