jueves, 7 de enero de 2016

Leído "El planeta misterioso".

Estos meses, entre el estreno del episodio VII, las charlas de Miguel Blanes y las lecturas de cómics y novelas, navego de forma aleatoria por el universo Star Wars. Es interesante porque supone un arco de tiempo largo y los materiales son diversos. Y te lleva a conocer lugares y personajes que no son los de siempre. Si te metes a los aspectos técnicos, la gente que elabora material y las historias ya no te digo. Así que, siguiendo la senda de este blog, que es la sencillez y la divulgación, hoy me paro con un libro de ese universo expandido de la saga galáctica. Préstamo de la korribanita linda Ami, la obra en cuestión es El planeta misterioso, una novela de Greg Bear, publicada por Martínez Roca en 2000.

Es una aventura de nuestros conocidos maestro y padawan Obi-Wan y Anakin, en paralelo a los chanchullos políticos y tecnológicos de Tarkin y Sienar. Con un planeta inexplorado y lejos de la República llamado Zonama Sekot de fondo, el entrenamiento de Anakin continúa bajo la atenta mirada del Consejo Jedi y algunos espías, con la responsabilidad y cariño de Obi-Wan siempre al lado. Situado a tres años de los acontecimientos de La amenaza fantasma y siete ante de lo narrado en El ataque de los clones. La República se resiente y eso lo señalan tanto los sensibles Jedi como los astutos políticos que conspiran para repartirse el pastel con nuevos poderes que hasta estremecen al joven Tarkin. Son cambios ocultos y sutiles pero que permean el ambiente y lo tornan inestable. El nombre de Palpatine llega a citarse como importante en el nuevo escenario pero, en general, el secretismo es la tónica. Lo dice muy bien la novela al final, constatando que estamos lejos del equilibrio. En imagen usada por Kenobi y Skywalker, una gran ola se cierne sobre nosotros. 


El joven Skywalker sigue en sus trece, con su aprendizaje Jedi, tras ser admitido en el Templo de Coruscant, y con sus aficiones a la reparación de droides y las carreras. Ambas cosas hacen saltar chispas: los droides acaban sueltos por el Templo y llegan a ser motivo de broma o de traspiés, cuando no de espionaje, mientras que las carreras son un peligroso pasatiempo que pone la vida de Anakin en peligro y la honra de la Orden por los suelos. Obi-Wan está obligado a seguirle los pasos continuamente, teniendo que abandonar sus costumbres cotidianas y regladas. El deber y el entrenamiento Jedi supone un enriquecimiento mutuo y la relación de ambos se matiza, no solo en las primeras páginas sino a lo largo de la aventura. Conlleva toma de conciencia por parte del padawan de sus responsabilidades, de la necesidad de meditación en la Fuerza, de sus limitaciones y aspiraciones, del miedo mental (definido como el más profundo y peligroso para Anakin) y de la necesidad de tener cerca a su maestro. A este, el comportamiento de su aprendiz le enerva pero también le lleva a descubrir las capacidades del niño, sus pobrezas en su unión cotidiana con la Fuerza y las decisiones que toma, le sorprende los arrebatos de madurez o intuición y le recuerda a sí mismo cuando tenía su edad. Las reuniones con los maestros del Templo corroboran el aprendizaje mutuo y lo bien que les viene seguir unidos. También se decide que salgan a una misión. Esta posibilidad de aventuras en parajes lejanos e inexplorados llena de alegría al pequeño pero inquieta al maestro Kenobi, que dice: "No debemos animar a nadie a buscar la aventura sin motivo". Y lo dice tras salvar la vida persiguiendo a su padawan en una carrera ilegal por los conductos de basura de la capital-ciudad con asesino de Jedi incluido.

Su destino es un bello y casi desconocido plantea llamado Zonama Sekot, al que podrán acceder gracias a la pericia de un buen piloto alienígena, de curiosas costumbres culinarias y no menos curiosa nave adaptada a sus necesidades de agua y humedad, y a la excusa de querer comprar una nave. Al igual que se describe minuciosamente el sistema de eliminación de basuras al espacio y de las criaturas de los bajos fondos coruscantnos, aquí iremos descubriendo un complejo planeta donde todo está interconectado, como si el planeta y su flora y fauna formasen una conciencia afín a la Fuerza. Está habitado pero de forma armónica con el medio ambiente y su civilización no solo parece pacifista y neutral, alejada de los ires y venires del resto de la galaxia, sino feliz. Todo lo referente a su casa natural lo guardan con celo y evitan todo escaneo e investigación sobre ella y sus actividades. De hecho, trabajan y venden naves pero el proceso es tan diverso de todo lo visto y tan secreto que hasta borran parte de los recuerdos de quienes les visitan. Con estas premisas, nuestros héroes han de andar con pies de plomo y no ser nada displicentes ante las costumbres locales. Porque han venido a construirse una nave y quieren averiguar más sobre el planeta y sus gentes. ¿Solo eso? No, como decía antes, eso es la excusa y su misión es otra: saber qué fue de la Jedi Vergere, enviada allí un año antes y de la que nada se sabe.

El planeta y su atmósfera natural les embriaga, conduciendo a Anakin una alegría y conexión continua y a Obi-Wan a un estado de alerta creciente. Pero, es curioso, quien primero detecta que puede haber problemas y de los gordos, es el padawan. Es quien primero da la voz de alarma. Todo es maravilloso, sí, pero algo desentona por debajo de tal armonía. Son muchos los misterios. ¿Qué ha sido de Vergere? ¿Qué significa el alargado ritual al que son sometidos a lo largos de días para conformar su nave? ¿Qué son esas brechas en el planeta que semejan restos de una batalla reciente? ¿Por qué el planeta parece tan radicalmente distinto en sus condiciones a partir del ecuador, según se mire al norte o al sur? ¿Quién fue el primer colono, conocido como el primer magister, del que no se pronuncia su nombre pero al que se venera? ¿Es el planeta una conciencia viva capaz de interactuar con los sensibles a la Fuerza? 

Sí, muchos puntos ciegos todavía. Y eso ya sobre la superficie planetaria porque lejos de ella surgirán más. El asesino que casi termina con la vida de Anakin y Obi-Wan en los conductos de basura de Coruscant sigue con vida. Y su jefe resulta ser nada más y nada menos que un treintañero Tarkin, encargado de espiar a los Jedi del Templo. Consciente de los cambios que tendrán lugar en la República, se ha afiliado al bando de poderosos a los que no cita pero que tienen que ver con Palpatine. Une a su causa, primero con embelesos y luego casi a la fuerza, a Raith Sienar, competente ingeniero que diseña y conspira a partes iguales en Coruscant. Este es obligado a seguir la pista a los dos Jedi hasta Zonama, con una fuerza militar claramente insuficiente. Las circunstancias en contra y el cabreo por la jugarreta de Tarkin le llevan a desarrollar nuevas relaciones e idear un plan que dé la vuelta a la tortilla de donde pensaban que no podría salir sino esquilmado y frito. Su actuación se desvelará genial y podrá salvar el pellejo, el cargo y la vida. Tarkin volverá a escena, él que pensaba que podría seguir tranquilamente conspirando como senador en la capital y tendrá que darse por vencido al no conquistar el planeta vivo y perder parte de su ejército.

Antes de esta nueva batalla planetaria donde los héroes tendrán su parte de acción, les tendremos en proceso de creación de nave. Básicamente, pasan una prueba, siguen un estricto ritual. El maestro no es muy de este estilo y prestaatención a sus sentimientos e intuiciones, además de no perder ojo a Anakin. Este vive una potenciación de sus capacidades y de su asombro y conexión con el planeta y sus componentes. hay instantes para el aprendizaje y para el recuerdo de tiempos pasados. Y una voz. Voz conocida para ambos. Voz que nos suena al difunto Qui-Gon pero que se desvelará, más bien, como el recuerdo del maestro de Kenobi y la futura madurez de la que disfrutará Anakin mientras la Fuerza le guíe. Esta voz se vuelve cotidiana durante unos días pero la perturbación oscura planea cada vez más cerca. Maestro y padawan hablan de una gran ola, de una prueba difícil. Y será al niño a quien le toque la peor parte.

Según el ritual avanza, sabrán más del planeta, de su colonizador y de la suerte de la desaparecida Jedi. En resumen, el planeta sufrió un ataque desmesurado de una raza poderosísima con la que se fue Vergere a cambio del fin de toda violencia. La Jedi se va con los llamados Extranjeros Lejanos y deja un mensaje en el planeta. Este fue encontrado por el padawan Leor Hal que, habiendo dejado la Orden por sus concepciones acerca de la Fuerza y la creación de una escisión, se estableción en su superficie y trajo gentes para que convivieran en paz y construyesen naves para ricos. Con lo ganado deberían comprar hiperimpulsores, los más grandes y potentes para aumentarlos más. El planeta forma una conciencia que aprende de Hal, quien le hace creer que es el Potencio, la base de la vida y la bondad. Pero esta conciencia pierde a su mentor en el ataque de los Extranjeros Lejanos y empieza a decidir por sí misma. Cuando dialoga con Anakin se muestra inexperta, ingenua, bondadosa para quien le cuida y preparada para atacar a quien le agrede, consciente de buena parte del planeta, feliz por haber conocido al primer magister pero dolida por las heridas geológicas de las armas en su superficie. Como teme hacer daño a sus amigos, avisa al joven padawan de que huya. Sekot, la conciencia planetaria, hará lo mismo. Pues para eso está equipada con enormes motores capaces de llevarle al hiperespacio y sacarle de la refriega. Tras esto, desaparece y pasa a ser una leyenda, algunas veces vista vagando por la galaxia.

Anakin aprende pero no solo de la sabiduría de mayores sino de sus obras y sus consecuencias. En medio de la batalla por el planeta se enfrenta a su persecutor, que ya había intentado darle caza al inicio, y le mata con el poder del Lado Oscuro, dejando brotar su rabia. Aprende y cuando está a punto de hacer lo mismo ante Tarkin es capaz de controlarse y no hacerle mal. Finalmente, podrá huir con la nave y su maestro. La misión ha terminado.

No voy a alargarme mucho más. Solo decir que se lee bien, aunque algunas descripciones pueden hacerte perder un poco el hilo. Es una aventura como muchas otras que conforman el universo expandido de Star Wars y te ayuda a profundizar en la relación Obi-Wan con Anakin, saber un poco más de ambos y de sus historias, sin meterse en ellas con flash-back sino con breves menciones. Amplías la lista de razas y capacidades en la galaxia. También le sigues la pista a las conspiraciones que se adivinan y que se extienden a varios niveles en busca de apoyos, sin decir aún quién maneja los hilos. Tiene la maravilla de meterte en un mundo vegetal precioso y de capacidades impresionantes para la técnica, del que no vuelves a saber luego nada y cuyas naves van muriendo sin dejar apenas rastro. Tienes este primer encuentro entre Tarkin y Anakin. Ves resplandecer el sable de luz de Qui-Gon, portado por su discípulo. Oyes hablar de una raza que luego tendrá mucha importancia, los denominados Extranjeros Lejanos, los Yuuzhan Vong. Aprendes que "la Fuerza no es una niñera" y que la curiosidad puede convertirse en "la expresión más profunda de una conexión con la Fuerza viva". Sabrás de la doctrina del Potencio, marginada por la Orden Jedi y de los intentos fútiles de Anakin de controlar con la mente a otro. También, la muerte que inflinge a un atador de sangre al dejar fluir su rabia sobre él. Y no perderse las anotaciones sobre cierta estructura militar de forma esférica de la que se habla al principio. Aparecen las traducciones castellanas "Federación comercial", "espada de luz" y la curiosa "padawano".