martes, 8 de diciembre de 2015

"Amanece que no es poco"

Un sindiós, una comedia de absurdos hilarantes, un retrato costumbrista descojonante de realismo mágico... Ay, que hacía mucho que no revisitaba Amanece y estoy todavía recuperando el aliento. El motivo fue que escuché a Cuerda por la radio y me acordé de la peli, de la que casi no recordaba escenas. No solo la he vuelto a disfrutar sino que me he enterado de toda la movida que hay de fans y quedadas, de lo que dejaré muestra al final, en un enlace. De momento, un repasito por esta obra de 1989, dirigida por José Luis Cuerda.



El caso es que nos podemos hacer presentes en el pueblo donde discurre la acción (en la realidad fueron tres los pueblos donde se grabó) y da igual la manera, seguro que no llama la atención. Díganme si no, qué pintarían el hijo y su padre matricida en moto, el alcalde viudo que llega con la querida o la elevación del sacristán en cuerpo y alma al cielo, por no mentar el desdoblamiento del borrachín. El caso es que llegaremos al mismo tiempo que llega un padre y el hijo de año sabático, profesor en Oklahoma, y unos universitarios norteamericanos que vienen a escuchar y aprender de los españoles, antes de ejercer el poder omnímodo entero. También hay unos hombres que están saliendo de la tierra.

Tras presentarnos podemos coger caminito a la iglesia, auténtico lugar de festejo y devoción, donde se aplaude la entrada del cura o se le aclama tras la elevación, cuando no sale un coro universitario americano o una sección disidente de rusos. Cosas de los pueblos, oiga usted. Y por si la doctrina no ha quedado clara, se manda al sacristán-pregonero que suelte una máxima del dogma: "De orden del señor cura, se hace saber que Dios es Uno y Trino".

El pueblo hierve en posibilidad de sorpresas: por la calle van de la mano dos amantes, seguidos del beodo marido de la fémina... y anticipados, pues llega a desdoblarse (y luego lo sigue haciendo para reconquistar el amor perdido por la bebida y la impotencia); el negro del pueblo defiende su identidad, reconociendo su color y su ser minoría étnica; el mismo, antes citado, camina en zig zag por las calles, porque así tarda más en llegar donde quiere y se lo piensa mejor; un señor se te puede aparecer para cambiarte su personaje por el tuyo y hay otro que se te puede aparecer en medio de la carretera, con ganas de suicidarse por atropello, sin conseguir ninguno su propósito hasta que se cruzan; si sales al campo puedes ver al negro posando con unas ovejas, sin que nadie le preste atención, o ver brotar a algunos hombres de la tierra. No dejes de acudir a las elecciones, ya sean las públicas ya las de las mujeres. En las primeras, toca elegir cura, alcalde, profesor y Guardia Civil. En las segundas, prostituta, infieles, monja (si alguna se ofrece) y marimacho. 


De todas maneras, tú eres un poquito llorón, porque el respeto que se tiene hoy por las minorías étnicas… Fíjate mi comportamiento contigo durante los coitos, por ejemplo.


Y la vida cultural, aaaay la vida cultural. Presente en el bar, los bancales y la barra del bar, el pueblo es fan devoto de Faulkner y quizás también de Nabokov, a los que plagia sin querer un vecino exiliado desde Argentina. Pero para evitar males mayores ya está el campesino intelectual, acompañado de un amigo que desearía ser como él para poder decir "paradigma" o leer una novela sin estropearla. También el colegio es buen sitio para pasarse a estudiar. Un colegio donde el profe conoce a sus alumnos y sus capacidades, aunque estén referidas al tirachinas, donde se canta gospel describiendo el corazón y todo es divertido hasta que llegan unos invasores del pueblo de arriba.


¡Oh! Creo que es un sacerdote cura admirable, ¿you know?porque el pueblo es fervoroso con él porque es admirable como presbítero

Si te entusiasma el lugar y sus posibles busca posada en el mismo pueblo aunque está jorobada la cosa. Y cuidado con quien te acuestas, sobre todo si es otro hombre, porque "un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama". Y al acompañante, sobre todo si es el padre, hay que respetarle. En caso de sufrimiento metafísico, malo será que no encuentres una calabaza que te escuche sin largarse del sitio. De todas, cuidado, que la noche da para mucho y lo mismo puedes cambiar sueño por una charla con los dos ahorcados de turno (por muy alcalde y minoría étnica que sean) o sufrir un ataque de risa bajo los influjos de la luna llena. Aprovecha para ir a ver amanecer, cosa espectacular en el pueblo y que muy bien describe el cabo Gutiérrez: "Precioso. Verá usted, el sol sale por allí, entre aquellos dos montes. Los montes se llaman El Mortero de Pertusa y el Ituero. Poco después, el sol se refleja en el río Córcoles y, al mismo tiempo que brillan las aguas del río, se doran las copas de los álamos de la orilla. Al rato, la línea del sol empieza a trepar por las laderas de este lado, y esto, que parece una película en blanco y negro, empieza a coger los colores de las flores y de los arbustos y se vuelve todo technicolor." Eso sí, de no producirse como él dice le descerraja unos tiritos, vaciando dos cargadores.


Hay mucho más y muchos más, pues la cinta es un buen compilado de escenas y frases paradigmáticas y reconocibles como aquella del pueblerino que, en presencia del alcalde, en dos ocasiones le grita: "Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario".

La sinopsis es fastidiada pero hay quien la ha hecho. Para que te hagas una idea, es una película donde se narra la vida de un pueblo de montaña al que llegan un padre y un hijo que andan de turismo, camino de Francia y sus tías y sus comercios, llegan también unos universitarios americanos y, más tarde, llegará el alcalde con un moza que los del pueblo piden a gritos que sea comunal y turgente, siendo ya esto segundo. Los foráneos podrán conocer el día a día del lugar, con la gente acudiendo en masa a Misa, yendo a trabajar al campo, donde se recogen lechugas y hombres, paseando por las calles, tratando con sus gentes, afables. Con el paso de las horas, podrán recibir al alcalde, hacerle un corro defensivo o abuchearlo. Hacerle casi lo mismo al cantarín maestro rural. Y presenciar las votaciones. Resultado de noche y amanecer catastrófico, al salir el sol por el lado contrario al que todos esperaban.

De todas, no se vayan de buenas a primeras y lean esta crítica o vean este reportaje sobre la peli, con datos interesantes y entrevista con el director. 

Uno de esos datos que conoceremos es que la peli tiene sus fans, llamados amanecistas, y quedan todos los años para recorrer los pueblos donde se rodó la película.