viernes, 4 de diciembre de 2015

"Peligro".

Claustroman no solo me pasa películas sino que también me presta libros. Ese ejercicio de riesgo que podemos mantener entre algunos y que es un gozo. Jo, ahora que lo pienso, vaya si no sufres si llevas una biblioteca y eres consciente de esto, jeje.


 El caso es que me ha prestado una antología de relatos de terror. Y las antologías me gustan por la posibilidad de conocer muchas obras y autores. A veces, es de un solo autor y te permite una visual más o menos interesante de sus escritos. Otras veces, es de varios autores, como es este caso, y puedes abrir nuevas sendas de lecturas... o cerrarlas. 


Cuando el editor o recopilador es un autor interesante se vuelve de mayor valor lo que portas. Y esto es lo que nos presenta el amigo Claustroman: una recopilación de los relatos preferidos de R. L. Stine. La lectura no solo interesa ya por lo que te pueda aportar de temblores y risas sino porque supone acercarse a las fuentes donde bebió un autor conocido. Yo apenas le he leído, la verdad. Recuerdo los tomos de Pesadillas con su verde fosforito y portadas chulas y coloridas en las estantería del centro comercial La Región, en el Paseo, hoy cerrado. Pero nunca me atrajeron como para seguir la serie de relatos. Ahora, vuelve a la palestra por esa película que protagoniza Jack Black. Y acabo de enterarme que hasta serie de televisión tuvo.

Pues bien, este libro contiene relatos y un cómic que son referencia para el escritor que se ha venido a conocer como el Stephen King para niños. También deja algunos relatos propios. Y versiona un par de clásicos, dándoles su particular aire contemporáneo. El esquema que sigue es el de la breve presentación del relato y las líneas que le estremecieron, acompañadas de una o varias ilustraciones de distintos autores. Toca tanto la narrativa como, en menor número de paginas, la poesía. Y la brevedad es una tónica general. No todos ocupan lo mismo pero sí se resuelven en un par de páginas o en menos de veinticinco, siendo los poemas los que menos ocupan. En alguna ocasión, son fragmentos de relatos mayores, como quien secciona un capítulo, mostrándolo porque ilustra perfectamente el resto de la obra.

Pasearás de la mano de recuerdos del autor o anécdotas, descubriendo el porqué de la selección. Tendrás la oportunidad de lecturas rápidas que suelen presentarte mundos no alejados del nuestro cotidiano pero que son mucho más de lo que vemos, definiéndose casi siempre por una sorpresa final que te hace abrir los ojos y sorprenderte... terroríficamente, claro. Esta técnica es muy del gusto de Stine: situación conocida, sorpresa final por un giro impensado de la situación inicial.

Esos ambientes diarios y conocidos son los de un circo al borde de un lago, un cementerio al fondo de la calle, un paseo en una noche de nieve, una casa que dicen encantada, un colegio... Un envoltorio nada sospechoso, ni siquiera el de la típica casa encantada, que te atrae, te envuelve y te atrapa. Pero no todo es temblar ya que muchas historias tienen su fuerte carga de humor. Terror y risas, otra definitoria de Stine. 

Pues con el compilador nos quedamos en este artículo y podemos pegarle un ojo a la ficha de la serie de tv y al tráiler de la película que le homenajea.