viernes, 25 de diciembre de 2015

Van siete... no Star Wars... "Apocalipsis Island".

BO NADAL. 
FELIZ NAVIDAD.

Da gusto sobrevivir a la carnicería zombi en estas fechas. Ayer mismo rematé el libro número siete de la saga Apocalipsis Island. Saga prestada en su integridad por Claustroman, al que nuevamente agradezco sus préstamos. Saga implicada en el aterruñamiento del  fenómeno de moda, las historias de zombis, la literatura Z. No ha sido el único y no hay que ir muy lejos para encontrar a otro autor que hizo lo propio infiltrando la plaga Z en tierras pontevedresas. Hablo de Manel Loureiro y su trilogía Apocalipsis Z, de la que ya hay versión en gallego y algún cómic.

La de Vicente García, con alguna ayuda de por medio, es una saga amplia, de siete títulos, con clausura en este Apocalipsis Island. Batalla final. La editorial es Dolmen, casa de toda una línea Z donde abundan autores y títulos. Gracias a Claustroman he tenido ocasión de leer muchos de ellos, menos mal que no todos, jeje. Y es que el tema puede y ha dado para mucho pero su tratamiento ha dado lugar a tanto material que yo he entrado en sobrecarga de información y hastío por falta de novedades argumentales. Con sorpresas buenas, eso sí, aunque la mayor parte reducidas a ideas de algún autor que luego eran un faro en medio del erial de lo ya sabido y repetido. Más de una vez, pero no demasiadas, ese faro tenía un potencia descomunal y ardía como un segundo sol.

En este libro veo un resumen de lo que me transmite la saga completa: que si se recorta sería una magnífica obra para divertirse y pegarse unos cuantos sustos. Porque no siempre se encuentra uno con escenarios conocidos por haberlos visitado o vivir en ellos, ni a semizombis con capacidad de interacción con la conciencia grupal zombi, o abre la historia para meterse tanto en operaciones militares de alto nivel y escala para luego dar lugar a las pequeñas historias de supervivientes, o descubre zombis afectados por la radiación de un estampido nuclear, o siente la influencia de una presencia malvada que quiere poseerte y manipularte en favor de los muertos andantes. Este final de saga se alaaaaaaaaaaaarga en las andanzas de los conocidos Marc y Tony, dándole la mayor parte de las páginas. ¿Qué pasa con el resto de hojas? Lo que sería una serie interesante de historias paralelas con personajes que ya conocemos aparece complementando las aventuras de los anteriores. Peeeero creo que se han distribuido mal. Me parece muy bien que ocupen menos pero lo que ya me descolocó la lectura fue que apareciesen, de repente, como un zombi, cara el final, y apretujadas. La misma impresión que con las escenas finales de Star Wars. Episodio III. La venganza de los Sith. Para mí, esos minutillos rápidos dedicados a la creación de Darth Vader me sonaron a "vamos a hacerlo rapidito que nos pasamos de metraje", con la pregunta rondando "¿no podrían quitar minutos de otro lado y hacer esta parte un poco, solo un poco más larga y detallada?"

El libro se divide en muchos capítulos, generalmente de un par o tres hojas. Tuve momentos en que no me importaba y otros en que ya molestaba saltar una página medio en blanco para darle la vuelta y ver que el siguiente capítulo era una continuación del anterior. Vamos, que me gustarían menos capítulos y más largos. Y lo mismo digo de los diálogos. Demasiado decir quien dice o responde, demasiada repetición de nombres e información. Y los estilos de hablar me parecieron muy parecidos. Ya no solo es que te parezca leer a Marc casi todo el tiempo sino que su forma barroca y poco menos que del género de la fantasía y los mundos antiguos se vuelve omnipresente. Vale que el estado mental del protagonista en esta última obra justifique el aumento de diálogos con Tony donde no distingamos a ambos, vale. Del resto, apenas pdría justificarse, sacando a una de las supervivientes. Fuera de ahí, no.


Ahora, las aventuras que corren son bien chulas y me encantó viajar tanto con los protagonistas como los distintos personajes que se encuentran y que duran más o menos. El terreno baldío, las hordas de zombis, los grupos de resistencia. Este último apartado adolece muchas veces de un recibimiento demasiado confiado por parte de los escondidos, al abrirles las puertas a los dos amigos. En situaciones límite y con la carga de tensión de tantas escenas, ese llegar y besar el santo no resulta creíble. Aunque entiendo que el autor no quiera hacerle contar cada vez la historia a los encontrados.

El tema de la conciencia grupal Z es uno de los tópicos interesantes del género cuando se lo exprime. Aquí se hace, aunque acaben quedando muchos misterios por el camino. Me ha gustado el personaje de Zafra que, aunque poco tratado aquí, es un líder interesante por las capacidades que desarrolla y que ponen en solfa a la humanidad. Y la manera de potenciarle y extenderle su control mental no me chirría: la explicación de un virus Z, o MZ1, que mueve a los muertos y vive ya en la sangre de los vivos es una explicación suficiente para darle una puerta de entrada a la manipulación zafriana. Con este bicho andante y Marc tomando conciencia de que puede hacer lo mismo pero que lleva años de retraso, una batalla mental entre estos dos egos hubiera caído casi de cajón. Personalmente, la salida tomada me ha encantado. Marc atrae a los zombis, sí, pero no le hace falta entrenar hasta llegar a las posibilidades de su némesis.


La saga sufre de irregularidades y saltos y de, al menos, tener un libro de más. Empecé a leer el referido al centro comercial y acabé hastiado, porque lo leí enterito. Para mí es un libro que sobra, que si estaba en un cajón era por algo y me dio la impresión de que se sacó porque funcionó bien la campaña de crowfunding que si no... El resultado no me gustó, me sabía a relleno, a pesar del algunos momentazos. Si hubiese tenido más tiempo de relajo y una nueva escritura, vaya que lo volvería a leer porque lo ocurrido en el centro comercial era casi necesario darlo a conocer. Por otra banda, el de África, con sus nazis supervivientes, me gustó mucho más y me dio la oportunidad de patear territorio comanche, visibilizando la tragedia a la que abocaron al continente entero.


La noche en que terminé de leer Batalla Final fue la noche del 24 de diciembre, bajo los augurios del plenilunio. Y la fecha es bastante buena teniendo en cuenta cómo y cuándo comenzó todo... por segunda vez.

Quede patente la cronología de esta saga y una crítica a la obra.