miércoles, 18 de mayo de 2016

Imperio 2. Cómics Star Wars.

Con poco más de 190 páginas es el tomo 33 de la colección de Planeta DeAgostini. Consta de cuatro historias que, en su edición original publicada por Dark Horse, constan como Star Wars: Empire 11, 5-6, 13 y Star Wars: A New Hope Special Edition 1-4. Los equipos encargados de esta cuatro aventuras son todos distintos Los estilos son distintos, aunque hallaremos similitudes entre los de la primera y tercera historia y los de la segunda y la cuarta, este con aire a cómic de los ochenta y constituyéndose la versión en cómic de la película que lleva su mismo título, Una nueva esperanza. Las otras aventuras son cercanas en el tiempo a ella, incluso la primera, aunque no conste fecha estelar.

La primera entrega es la más breve de todas y continúa la historia con la que se clausuraba el tomo anterior. El general Jan Dodonna continúa con el acto de agradecido recuerdo al difunto General Sewell. Ahora sabremos que entre estos dos hombres existió una frenética relación militar, no siempre coincidente en apreciaciones pero sí cargada de ánimos y compañerismo. Se inicia con el rescate del mayor por parte del joven (Sewell), la decisión conjunta de la construcción de la base rebelde de Yavin 4 y las escamuzas contra el Imperio. También asistimos a los cambios de mentalidad y el mutuo aprecio de ambos soldados, uno queriendo formar una buena flota para atacar y el otro deseando acción y acción en un entramado de guerra de guerrillas. 

La que será la última misión de Sewell se desarrolla en compañía de Dodonna. Atrapados en un campo de asteroides vigilado por cazas TIE, se decide la resolución de la situación con la salida al espacio de Sewell y dos naves no tripuladas. Los imperiales muerden el anzuelo y persiguen al trío, rebajando su número con académica precisión. Nada podrán hacer los rebeldes para salvar a su general de los rayos mortales que alcanzan su nave. Ni siquiera tendrán ocasión de recuperar su cadáver, flotante y frío en medio de un campo de batalla que señala un día funesto en la memoria de los rebeldes. Quedan sus palabras y su ejemplo, con sus aciertos y errores, su buen humor y unas palabras que enardecen a quienes lo escuchan, palabras que fueron las últimas que pronunció en el teatro y quería que fuesen las últimas que sus subalternos y amigos conocieran de él.


Princesa... guerrera nos trae a dos personajes conocidos, uno humano y otro mecánico, la princesa Leia y la nave Tantive IV. Efectivamente, la primera nave que aparecía en pantalla, portando a la princesa Leia, sobre Tatooine. Tanto entonces como aquí aparece un tercero en discordia, Darth Vader. Entre historia del cómic y de la película pasa poco tiempo, indeterminado realmente, situándonos a tres semanas, eso sí, de la batalla de Yavin. La nave porta material técnico y médico para el Alto Consejo de Ralltiir, institución que ya no existe por impuesto deseo imperial, cuya mano ya está dominando, o casi, el planeta. La princesa y su séquito son recibidos por imperiales y el mismo Vader está cerca (cruzará unas palabras con Leia). Pero no todos los nativos aceptan la situación y algunos se ofrendan como sacrificio para poder dar un mensaje a la representante de Alderaan. Sacrificio que da resultado. Y que convierte a la Tantive IV en un verdadero centro médico, recogiendo aquí al primero de los tres personajes heridos de esta historia que atenderá su enfermería.


Salir del planeta no les cuesta demasiado y por el camino deciden hacer una nueva parada, antes de regresar a Alderaan, en el planeta Kattada. Allí conversan con la cachonda líder, Mia Ikova, cuyos atributos y aparente superficialidad esconden a una aliada en la lucha contra el Imperio. Una lucha en la que proveerá de ayuda a los rebeldes, mucho antes de lo esperado. Y es que una nave imperial, con órdenes de Vader, aparca junto a la Tantive y pone a los rebeldes en apuros. La escaramuza se desarrolla en el mismo puerto, llevando a los recién llegados a un estado de sitio del que no se repondrán ni saldrán vivos muchos. La líder local cae en la refriega como daño colateral y a punto queda Leia de convertirse en otro. Su nave acoge a los moribundos Mia y un oficial del Imperio. Leia, imposibilitada de participar en el tiroteo, lo frena una vez que ve mermadas las posibilidades de los soldados imperiales. La cercanía a Alderaan y al enfrentamiento contra un Imperio que pisotea, manda y ordena, están cada vez más cerca.

Empatizar con los miembros de la Alianza es relativamente sencillo. En la dicotomía buenos-malos acaparan protagonismo y seguidores los justos y entregados. Pero, ¿son todas sus obras dignas de elogio? ¿Son sus oponentes una encarnación del mal? Es fácil posicionarse si solo conocemos una versión y perspectiva de la historia. Por eso saludo con gusto la siguiente historia, ¿La lealtad es un pecado?, con un dibujo dinámico y detallista por parte de Patrick Blaine. El guion, de Jeremy Barlow, nos pone en las botas de un trooper clon, TK 622, que establece una relación de especial compañerismo con su superior, el comandante Akobi. Todo comienza en Malastare, cuando aquel salva la vida a este. Desde entonces, juntos. Destinos en naves y campos de batalla compartidos, con 622 siempre atento y alerta, hasta tal punto que evita varios atentados contra el oficial.


Poco antes de la batalla de Yavin son los dos destinados a la Estrella de la Muerte. Ni siquiera allí puede el clon bajar la guardia y ni siquiera atento a todo podrá evitar la muerte de su superior y amigo a manos de una mastodóntica sonda espacial manipulada para atacar al oficial. A pesar de la estricta vigilancia y seguridad, al menos, hay un rebelde a bordo de la gran arma de destrucción masiva. Este hombre ha conseguido reprogramar droides de la estación y los ha lanzado contra Akobi. Con lo que nadie contaba es que esta piedra en los raíles del tren imperial iba a convertirse en anécdota con la presencia del ataque rebelde desde el espacio. Veremos antes el Halcón Milenario que la propia Estrella y, cuando la veamos en todo esplendor, será para compartir los últimos pensamientos del soldado antes de salir volando por los aires.

Lo interesante de la historia es la conversación entre estos dos amigos imperiales, poco antes de la muerte del comandante, donde este desvela horrores y errores en batalla. El trooper apela a la obediencia y la rectitud, a los ideales del Imperio, al orden en la Galaxia,... pero el moribundo ha visto y hecho demasiado como para callar ahora, y menos delante de un amigo que le ha salvado la vida varias veces: “... pero ojalá pudieras ver más allá de tu entrenamiento. El Imperio no siempre es un ejemplo brillante de orden. La Alianza no es totalmente malvada.”

La úlma historia está titulada como Una nueva esperanza y, oh, ¡por favor!, no me pedirás que la repita, ¿no?