lunes, 9 de mayo de 2016

Silencios de pánico, de Diego López y David Pizarro.

Silencios de pánico. Historia del cine fantástico y de terror español 1897-2010. 2a edición, Abril 2014. Diego López y David Pizarro. Tyrannosaurus books.

Interesante libro que, en casi 700 páginas, nos acerca al mundo del terror y fantástico español, mostrando que hay mucho que ver y sacar a la luz. Por desgracia, la mentalidad y las decisiones de las instituciones patrias es la de acallar. A este pensamiento le uno el recuerdo de lo desvelado en el FMK de A Coruña el año pasado: los organizadores pidieron la copia original en 35 mm de La noche del terror ciego y lo primero que le dicen es que no la tienen, cuando los que pedían sabían de su uso unas semanas antes en un festival. A esto le podemos unir el hecho de que algunas películas que aquí parecen sonrojar a la oficialidad cinematográfica en otros países se consideran obras de culto y se publican en formatos domésticos.

Bravo, pues, a estos dos esforzados escuderos del escondido séptimo arte español que nos ofrecen dos años de trabajo en estas páginas. Y no solo aquí sino que desde el cibredpacio siguen su particular, que no solitaria, cruzada por dar conocer y criticar obras españolas que tienen la autoría de gente como Jacinto Molina, Amando de Ossorio, Jesús Franco,... por decir tres conocidos referentes. Pero es que antes y después hay más y sus nombres llenan el libro para darnos una perspectiva de lo realizado y hoy tantas veces olvidado por el gran público. Particularmente, me ha sorprendido la presencia ourensana de Antonio Román e Ismael González. Curiosamente, ayer mismo, en La 2, pasaron una película del primero.

La búsqueda de material lleva a los autores a finales del siglo XIX, rescatando del olvido personas y trabajos que trajeron el cine a España y lo hicieron posible aquí. No solo supieron del nuevo invento y nos lo dieron a conocer sino que llegaron a desarrollar máquinas que iniciaran la grabación y producción de material plenamente español. En el campo del terror y fantástico se bebe especialmente de las supersticiones y leyendas patrias, lo que le concede a muchos trabajos un aire muy personal y cercano en mentalidad y miedos. Ese toque se perfilaría durante la Dictadura, al censurarse muchas películas extranjeras y potenciarse un cine arraigado a los usos y costumbres de la tierra. También censurado y poco dado a lo fantasioso, por aquello de tirar del realismo y no permitir muchas salidas imaginativas, teniendo atada y bien atada a la loca de casa. Curioso era el caso de que se procuraba que los personajes y situaciones escabrosas fuesen señalados como extranjeros, quedando lo español como muestra de bonhomía y dechado de virtudes.


El orden que se impone en el libro es cronológico, dando títulos y nombres de directores y fechas con profusión. A partir de 1960 sigue la escalada de datos pero los capítulos ya encuentran una cierta unidad al agruparlos por décadas hasta llegar a 2010, por aquello de poner unas puertas a tan ancho campo. Y no solo los años se señalan especialmente sino que también se le da preeminencia a autores con una dilatada carrera y dedicación al género, como Paul Naschy y Jess Franco. Gente como ellos tiene un plus de reconocimiento al dedicarles varios capítulos de forma monográfica. Siempre respetando la fecha de estreno de las obras. Este apartado de filmes se completa con la crítica cinematográfica, algunas sinopsis y anécdotas, amén de citas y datos biográficos varios. Los datos no se quedan en directores y obras sino que se amplía a actores, realizadores, productores,... conformando una imagen bastante completa de la escena cinematográfica estudiada. Y, ojo, que llegan a tocarse películas donde el género es una excusa o se toca tangencialmente, ofreciendo un panorama amplio.

Tras la parte mayor, un buen puñado de entrevistas a directores vivos y difuntos, aportando la voz de la experiencia y el testimonio. Así, queda lo dicho por once prohombres de ayer y hoy, entre los que se cuentan Carlos Aured, Amando de Ossorio, Alejandro Amenábar y Álex de la Iglesia. Ya antes de esta sección algunas voces se leen, citándose otras fuentes que estas entrevistas, pero aquí adquieren fuerza y luz, el protagonismo que no siempre se reconoció o publicitó. Es un homenaje precioso a quienes han aportado ideas, personajes, historias y ánimo al malogrado fantástico español. Algunos reconocidos por la Academia y otros ni casi recordados por compañeros de profesión. No siempre tarde, ahora tienen voz gracias a jóvenes generaciones que los valoramos y queremos saber más de ellos. Un camino de recuerdos y descubrimientos que no deja en las sombras a los actuales.

Don Diego y don David nos ofrecen más. Unos escolios sobre roces y escarceos entre el género y otros estilos de cine, un recuerdo a las producciones x, policíacas, góticas y también del mundo de la animación, que extienden en campo abarcado anteriormente. El prólogo del director de Sitges y los complementos de bibliografía e índices, abren y cierran respectivamente, esta obra enciclopédica que puede dar pie a nuevos estudios y, sobre todo, visionados y búsquedas de películas condenadas a cierto ostracismo y dejación.

Dicho lo escrito, no te creas que todo es jauja y que la valoración de los autores es siempre positiva porque no es así. Atoparás críticas y pareceres que demuestran que no es oro cuanto reluce. Desenterrar mitos no significa sobrevalorarlos hasta tal punto que todo lo no conocido es bueno y aún mejor. Junto a los títulos y los datos recabados aparece su crítica y valoración, con la que uno puede estar más o menos conforme. Personalmente, hubiese preferido más sinopsis a tanto epíteto y vuelta de palabras en las críticas. El apartado gráfico es escaso y en tonalidades de gris. La carga la llevan las palabras y ocupa un número tal de páginas que es normal que no se amplíe el apartado fotográfico. Las ofrecidas se agradecen mucho.

El investigador claustroman me ha prestado la segunda edición ampliada y corregida. Ojalá haya una tercera, no digo yo mayor pero sí mejor, repasando la ortografía y acentuación de palabras como guion, que no llevan tilde. Por lo demás, un libro de cine.