martes, 3 de noviembre de 2015

Leída "Dioses de Marte", Edgar Rice Burroughs.

Portada.
Volvamos a Marte. Pero sin más naves que la de la voluntad y la fantasía. Y hagámoslo de la mano del capitán John Carter. Ah, sí, le recuerdas. Y sí, está vivo pero no me pidas muchas más explicaciones en público, jeje. De ello te informarán sus propios recuerdos, tanto al inicio de esta novela como el final de la anterior, aunque más esta.

Allá había quedado el planeta Marte, Barsoom entre Burroughs y nosotros, languideciendo por la falta de aire respirable. Y se ponía en marcha el valeroso caballero sureño Carter, ofreciéndose por los barsoomianos a llegar y reparar la planta formadora de la atmósfera. Hete aquí que con esta segunda entrega del Ciclo John Carter de Marte hemos de volver a la Tierra, a las orillas del ría Hudson y, desde allí, volver a sentir el frío interplanetario y conocer nuevas tierras del moribundo planeta rojo. Efectivamente, Carter regresa. Han pasado diez años y las cosas han cambiado. Su nombre y recuerdo son laureados continuamente y su suerte, desconocida para las ciudades, es llorada como si de muerte se tratase... de muerte o de peregrinación. 

Datos de edición.
En este libro, contado desde las memorias escritas del propio Carter (del cual Burroughs haría de transmisor, siguiendo la estela de aparente verosimilitud de la primera entrega) seguiremos conociendo las costumbres de Barsoo, y nos trasladaremos a parajes marcianos que, hasta la llegada humana, formaban parte de la religión local, adquiriendo tintes míticos. El caso, es que en determinadas ocasiones, un marciano empieza una peregrinación que le lleva a un nuevo estado, gozoso, de vida. Para ello, se dirige a un lugar bien físico, esperando que su singladura le lleve a tierras lejanas y bellas. Tal costumbre tiene sus contrapartidas: significa la desaparición del ser respecto de su comunidad y se le prohíbe volver. Porque hubo quien volvió y contó historias horrendas de lo que encontró. Por eso quien emprende esta peregrinación en busca de los dioses de Marte y de la dicha definitiva no puede regresar. Si lo hace, es asesinado.

John Carter acabará en medio de esa tierra de promisión mítica y lo que se encontrará será tan contrario a las esperanzas de las tribus barsoomianas que tachará su religión de superstición y tendrá que unirse a otros para convercerles de ello. Sí, John Carter y otros personajes, algunos ya conocidos por la primera novela, entrarán en las tierras fértiles y bellas de la tradición religiosa de Marte para descubrir la verdad. Una verdad que les conducirá a la aventura. Que seguimos con capítulos llenos de giros y sorpresas, de reencuentros entre amigos y guerreros, de sorpresas y esperanzas cumplidas, de batallas y de lucha por el rescate de una mujer... y un final inconcluso.

Contraportada.
Aquí sí queda aún mucho qué decir. La acción se corta, los héroes se han esforzado y llegado geográficamente al final de su aventura pero aún les queda la búsqueda y salvación de la dama en apuros. Eso y el regreso a las tierras y flora rojizas de Marte, donde el agua escasea y la atmósfera depende de una gran y única instalación tecnológica.

Por la fecha de publicación no era este el único personaje saltarín de Burroughs, ya que Tarzán había aparecido y será quien lleve más fama y apariciones en cómic, cine y televisión, amén de su saga literaria. Yo solo tengo las imágenes del cine, ya con actores de carne, hueso y lianas, ya por animación, así que no conozco al Tarzán original salido de la pluma de nuestro autor protagonista. Tampoco dispongo ahora de más tiempo y más libros de la saga Carter, por lo que creo que pasará tiempo antes de volver a tocarla. Vale la pena por la brevedad y agilidad de la prosa, por ser amena, progresiva en su desarrollo y en la información que nos da, por tratarse de aventuras, aunque el lenguaje y las perspectivas a veces choquen con nuestra propia visión del cosmos y la vida.

Para ayudar con la continuidad, aquí te va el enlace a la anterior entrada sobre esta saga.